Michael Burry, el inversor que predijo la crisis de 2008: "Disney produce vino, Netflix produce leche. Uno mejora con el tiempo, el otro no envejece bien"
El protagonista real de La gran apuesta sostiene que Disney crea historias capaces de ganar valor con los años, mientras que los éxitos de Netflix envejecen peor.

Michael Burry, el inversor conocido por apostar contra la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos antes de la crisis financiera de 2008, ha resumido con una comparación muy gráfica lo que piensa de dos de las mayores compañías de entretenimiento del mundo: "Disney produce vino. Netflix produce leche".
"Una dura e incluso mejora con el tiempo; la otra está bien por ahora, pero sin duda no mejora con la edad", añadió Burry en una publicación difundida en Substack y publicada en Business Insider. Su tesis es sencilla: Disney posee personajes, películas y sagas que pueden seguir generando dinero durante décadas, mientras que buena parte del catálogo de Netflix depende de éxitos inmediatos que pierden relevancia cuando desaparecen de las listas de tendencias.
La "prueba de la eterna juventud" que Burry aplica a Netflix
El inversor asegura que somete las producciones de Netflix a lo que denomina la "prueba de la eterna juventud". Es decir, se pregunta si una película o una serie puede verse repetidamente, sobrevivir al paso del tiempo y conectar con distintas generaciones.
En el caso de Disney, su respuesta parece clara. Burry cita universos como Star Wars, Los Vengadores, Toy Story y Moana, a los que podrían añadirse otros fenómenos como Frozen. No se trata solo de que estas películas sigan viéndose años después de su estreno.
Disney puede explotarlas en cines, plataformas, videojuegos, juguetes, cruceros, parques temáticos y complejos turísticos. "Disney, Pixar, estas compañías producen contenido imperecedero", escribió Burry, que también incluyó a Warner Bros. por franquicias como Harry Potter.
Su opinión sobre Netflix es mucho más fría. Reconoce la popularidad de producciones como Stranger Things, El juego del calamar o KPop Demon Hunters, pero duda de que puedan mantener durante décadas el mismo valor cultural y económico.
El éxito de una serie no siempre pertenece a Netflix
Burry utiliza el caso de Suits para explicar otra debilidad del modelo de Netflix. La serie, emitida originalmente por USA Network, vivió una segunda juventud cuando llegó a la plataforma y se convirtió en uno de sus grandes fenómenos de audiencia.
Sin embargo, el inversor considera que ese éxito benefició especialmente a los propietarios y creadores de la producción, no necesariamente a Netflix, que actuó como distribuidora de un contenido ajeno. "El resto del contenido de Netflix no me ha parecido atemporal", afirmó.
La plataforma ha construido su negocio alrededor de las suscripciones y, más recientemente, de la publicidad. Aunque también vende licencias y comienza a explorar experiencias físicas y videojuegos, su capacidad para convertir una película en juguetes, hoteles o parques continúa lejos de la maquinaria de Disney.
Burry considera por eso que Netflix se ha convertido en "un actor más en un campo de streaming mucho más distribuido y competitivo". En su opinión, la empresa ya no disfruta de la posición casi exclusiva que tuvo durante la primera expansión mundial del vídeo bajo demanda.
Las acciones de Netflix caen, pero no todo es una mala noticia
Las palabras de Burry llegan en un momento delicado para Netflix en bolsa. Las acciones han perdido cerca de la mitad de su valor desde los máximos alcanzados en 2025 y cerraron recientemente alrededor de los 69 dólares, después de que los últimos resultados y las previsiones de crecimiento decepcionaran a parte del mercado. Estas cifras ya están ajustadas al desdoblamiento de acciones de diez por una que Netflix realizó en noviembre de 2025.
La empresa presentó unos ingresos trimestrales de unos 12.560 millones de dólares, un 13% más que un año antes, pero ligeramente por debajo de lo esperado. La preocupación de los inversores se centra en la desaceleración del crecimiento, la presión competitiva de YouTube y otras plataformas y la decisión de publicar con menos frecuencia algunos datos de consumo.
Eso no significa que Netflix esté en crisis. Sigue siendo una compañía rentable, con millones de clientes y una fuerte capacidad para lanzar fenómenos mundiales. La discusión planteada por Burry es otra: cuánto valdrán esos éxitos dentro de 10, 20 o 40 años.
Disney lleva décadas demostrando que Mickey Mouse, los superhéroes de Marvel o las princesas pueden vender entradas, juguetes y vacaciones mucho después de su estreno. Netflix domina mejor que nadie la conversación del presente. Para Burry, la gran incógnita es si también será capaz de dominar el recuerdo.
