Vaya jugada, Donald: las reservas de crudo de EEUU se quedan tiritando por la guerra de Irán
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Vaya jugada, Donald: las reservas de crudo de EEUU se quedan tiritando por la guerra de Irán

El impacto de la guerra en Irán lleva los niveles a la época de Reagan, hace más de 40 años, según el propio Departamento de Energía norteamericano.

Ilustración de una planta petrolera, con la bandera de EEUU al fondo.Gerasimov / Getyy

Donald Trump llegó a la Casa Blanca prometiendo todo aquello de America first, de Estados Unidos primero. También garantizaba paz, no enrolarse en guerras en sitios "que ni conocemos", no enterrar soldados muertos lejos sin saber muy bien por qué y ahorrar dinero y medios para su país.

Pues aquí estamos, con más de cien días de guerra con Irán, que ha llevado a una crisis económica mundial que supera la de los años 70 del pasado siglo. Si al republicano no le importa el impacto del cierre del estrecho de Ormuz, por ejemplo, a lo mejor le duele más que su propia nación esté quemando sus naves -y sus barriles- para que llenar el depósito no se convierta en un artículo de absoluto lujo. Y es que la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés) ha caído a su punto más bajo en más de 40 años. Una cifra crítica que no se registraba desde 1983, en plena era de Ronald Reagan, cuando este gigantesco colchón de seguridad (creado en los 70 tras el embargo árabe) apenas estaba en su fase inicial de inventariado.

Según los últimos datos oficiales publicados por el Departamento de Energía, el búnker de emergencia de la primera potencia mundial ha tocado suelo al situarse en los 340,3 millones de barriles. El culpable detrás de este vaciado histórico tiene un trasfondo puramente geopolítico: los estragos en la oferta global generados por la guerra contra Irán y el consecuente bloqueo de Ormuz, la arteria petrolera más importante del planeta, por la que antes de la Operación Furia Épica pasaba el 20% del crudo del planeta.

La tensión bélica alcanzó su punto álgido tras el derribo de un helicóptero militar estadounidense sobre el estrecho, lo que desencadenó ataques de represalia por parte de Washington contra una veintena de objetivos iraníes y posteriores ofensivas contra bases de EEUU en Baréin, Jordania y Kuwait. Ante la amenaza de un mercado energético en pánico y con los precios de la gasolina escalando en los surtidores del país (alcanzando una media nacional de 4,15 dólares por galón frente a los 3,12 del año anterior), Trump decidió jugar la carta de la despensa nacional.

El mandatario autorizó la liberación de unos 172 millones de barriles de la reserva, una agresiva estrategia implementada junto a más de 30 países aliados para "reducir los costes energéticos" y poner un dique de contención a la inflación. De hecho, los inventarios estatales se han estado drenando a un ritmo alarmante de casi 9 millones de barriles por semana.

Sin embargo, exprimir al límite este fondo de maniobra despierta serios temores entre los analistas de mercado. Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo en GasBuddy, advirtió sobre la falta de herramientas ante futuras crisis: "Escuchar que se alcanzan mínimos de varias décadas es un dato monumental. Cuanto más se prolongue esto, de menos herramientas dispondrá la Administración y mayor será el riesgo de que los costes terminen sufriendo un efecto rebote", expone al diario The Wall Street Journal

Esta caída rompe el suelo de anteriores crisis energéticas recientes. En 2023, bajo el mandato de Joe Biden, la reserva se situó en torno a los 347 millones de barriles tras el hachazo de precios provocado por la invasión rusa de Ucrania, pero la crudeza del conflicto en Oriente Medio ha terminado por pulverizar ese récord.

Suiza y la diplomacia de última hora: ¿Llega la tregua?

Cuando la soga más apretaba a los mercados y Trump amenazaba con golpear a Teherán "muy duro" si no se cerraba un acuerdo definitivo, la diplomacia internacional ha logrado abrir una rendija de esperanza.

En un giro inesperado, Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo para poner fin a las hostilidades y reabrir de inmediato el tráfico por el Estrecho de Ormuz. El pacto definitivo y la firma de un memorando de entendimiento formal están programados para el próximo 19 de junio durante un encuentro de alto nivel en Suiza. 

Una tregua que los mercados bursátiles y los indicadores del petróleo ya han empezado a celebrar con optimismo, aunque a Washington le quede por delante la titánica tarea de volver a llenar unos depósitos que se han quedado en la reserva.

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