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17/09/2018 19:01 CEST | Actualizado 17/09/2018 19:02 CEST

Bombas "inteligentes"

SSgt. Glenn B. Lindsey, USAF
Dos bombas guiadas por láser GBU-12 de 227 kilos montadas en un F-4E Phantom II el 5 de febrero de 1982.

El Gobierno de España ha cancelado recientemente el envío de cuatrocientas bombas a Arabia Saudí para luego dar marcha atrás y autorizar su envío, con la explicación de que "son de alta precisión y no se van a equivocar matando yemeníes". La prensa, por su lado, acostumbra a hablar de "bombas tontas" y "bombas inteligentes", ambos términos que los militares no usan y que llevan a confusión entre los ciudadanos que no están acostumbrados a la tecnología bélica.

Para entender si una de esas municiones aéreas puede acertar en un colegio, hospital o boda tendremos que entender qué son y cómo funcionan. Con esa información, cada lector podrá responder a la duda.

Para entender si una de esas municiones aéreas puede acertar en un colegio, hospital o boda tendremos que entender qué son y cómo funcionan. Con esa información, cada lector podrá responder a la duda.

Los proyectiles de aviación para ataque a tierra pueden ser de dos tipos, con propulsión (llamados cohetes o misiles, según sus características) o sin ella. Hablamos del segundo caso en el que tendremos que hacer una segunda diferenciación: pueden llevar guía o no. Estas últimas, desde el momento en que abandonan el avión no hay nada que se pueda hacer hasta que impactan en el suelo. La precisión de los sistemas actuales permite buenos resultados, aunque se pueden ver afectadas por multitud de factores que les dan un margen de error —el lugar donde está previsto que caiga comparado con el que cae— amplio, por lo que su uso en áreas llenas de no combatientes es cada día más limitado.

Así, las bombas más populares en los escenarios actuales son las que son capaces de modificar su vuelo para acertar en un sitio determinado. Para ello se sirven de determinados sistemas de guiado. Aunque los hay de muchos tipos —por televisión de baja intensidad lumínica (LLTV, por sus siglas en inglés), infrarrojos o por cable, por ejemplo—, los más comunes hoy son por GPS o por láser. Estos ingenios se consiguen acoplando unas superficies cruciformes —como mini alas— y el sensor que la dirige al cuerpo de una bomba de caída libre convencional, a menudo de la conocida serie 80 estadounidense que se fabrica en pesos de 227, 454 y 907 kilos. Las vendidas a Arabia Saudí son guiadas por láser y llevan el receptor en la parte delantera.

¿Cómo funciona una bomba guiada por láser?

Necesita que un iluminador le marque el lugar hacia el que debe dirigirse. Su cabeza buscadora lo detecta y planea hacia ese punto hasta que impacta lo más próximo posible al mismo. La iluminación la puede realizar el propio avión lanzador, otro que le acompañe o un equipo de fuerzas especiales sobre el terreno. Si la señal se interrumpe, la bomba no sabrá dónde debe caer. El humo o nubes densas, por ejemplo, bloquean esa luz. También existen posibilidades de que haya un fallo en la cabeza buscadora o que alguna de las superficies de guiado se rompa o esté averiada. En todas esas situaciones, el impacto tendrá lugar en algún lugar no deseado. No poseen ninguna inteligencia artificial que discrimine si el sitio en el que acaban es el deseado o siquiera si es un barrio residencial o una guardería. No lo sabe y no lo puede saber. A pesar de todo, su precisión es notable. Un estudio llevado a cabo en 1993 mostraba que acertaban en el 88% de las ocasiones. Un buen porcentaje que dista de la perfección.

De sus 227 kilos 89 son explosivo. En el momento del impacto crea un óvalo letal —todo lo que hay en su interior es destruido— de 80 metros de largo por 30 de ancho, con una superficie afectada de 2400 metros cuadrados.

Las bombas guiadas por láser no son un invento nuevo. A principio de los setenta ya eran utilizadas por los Estados Unidos. El 27 de abril de 1972, fue la única arma capaz de destruir el puente de Thanh Hóa, en Vietnam, después de años de ataques infructuosos. Desde entonces, su uso ha crecido de forma exponencial y su tecnología ha mejorado hasta —por ejemplo— seguir y acertar a blancos en movimiento, como vehículos. Por supuesto, si el objetivo es un autobús escolar, impactará sobre el mismo. Las municiones carecen de moral.

Su precisión se estima en cuatro metros —algunos medios han dicho que hasta nueve, lo que parece una exageración—. Es decir, cae dentro de un círculo cuyo centro es el reflejo del láser y su radio esos metros. La más pequeña de esas bombas, la GBU-12 está basada en el cuerpo de la Mk 82. De sus 227 kilos 89 son explosivo. En el momento del impacto crea un óvalo letal —todo lo que hay en su interior es destruido— de 80 metros de largo por 30 de ancho, con una superficie afectada de 2.400 metros cuadrados. Con esos números, el error en el impacto es más que aceptable.

Ahora ya sabemos lo que es una bomba inteligente, su precisión y lo que puede llegar a hacer. Que cada lector decida si lo que han contado tanto desde un lado como desde el otro es o no verdad o un dato relevante.

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