INTERNACIONAL
04/10/2020 21:35 CEST | Actualizado 04/10/2020 21:45 CEST

16 horas en la realidad alternativa de un programa de conspiraciones pro-Trump

Después de 16 horas seguidas viendo este canal, siento como si estuviera en un sueño febril. Soy consciente de que este batiburrillo de desinformación empezará mañana de nuevo. Espero que este experimento no me haya afectado al cerebro.

ILLUSTRATION: HUFFPOST; PHOTOS: GETTY/OAN
OAN es un canal de noticias que sirve como altavoz de conspiraciones favorables a Trump y que se ha convertido en una importante herramienta en los medios para la campaña de reelección del presidente de los Estados Unidos.

Miércoles 9 de septiembre. Lo primero que veo al poner el canal One America News Network (OAN) es que los Rolling Stones han inaugurado una nueva tienda insignia en Carnaby Street (Londres), donde, al contrario de lo que cantan en una de sus famosas canciones, sí que “puedes conseguir lo que quieras”. Lo siguiente que veo es que Donald Trump ha sido nominado al Premio Nobel de la Paz 2021 y que ha celebrado un mitin electoral tremendamente exitoso en Carolina del Norte, donde ha arremetido contra el voto por correo. Seguidamente, OAN me dice que la revista cultural The Atlantic, fundada en 1857, está controlada por George Soros y sus nuevos Estados Unidos de América.

Lo que no me espero tras estos primeros 20 minutos de las 16 horas seguidas que quiero pasar viendo el canal OAN es que van a hablar siete veces sobre el éxito de Trump en el mitin de Carolina del Norte y que van a atacar ocho veces a la revista The Atlantic. La nominación de Trump al Premio Nobel de la Paz y el peligroso discurso de un diputado noruego de extrema derecha van a aparecer al menos 10 veces en pantalla. Distintos presentadores van a ir pasando a lo largo de las horas delante de las cámaras y en mi piso vacío van a sonar una y otra vez los mismos titulares y mismos guiones con distintas voces. Porque OAN mezcla su extravagante cobertura política con noticias banales como la de la nueva tienda de los Rolling Stones.

Para OAN, este ha sido el año de su verdadero despegue. La mayoría de la gente conoce este canal por sus bulos infames, sus conspiraciones y por dar trabajo a activistas de extrema derecha. Es el caso de la corresponsal en la Casa Blanca Chanel Rion, que se ha hecho famosa en todo el país por sus preguntas absurdas y aduladoras al presidente: “Estamos viendo a un Joe Biden cada vez más senil, mientras que usted está mejor que nunca. ¿Cuál es su secreto?”.

OAN es una cadena de noticias que funciona 24 horas al día con un presupuesto multimillonario. Al menos 35 millones de hogares tienen acceso al canal a través de los diversos proveedores e incluso tiene su propia aplicación de streaming para quienes dispongan de televisiones inteligentes. Trump ha reiterado en Twitter que le encanta este canal y ha animado a todos sus simpatizantes a verlo. Le concedió una entrevista en exclusiva durante la Convención Nacional Republicana y los familiares de Trump aparecen con frecuencia como principales colaboradores. A medida que se acercan las elecciones, se ha convertido en una herramienta fundamental en la campaña electoral de Trump.

Estamos viendo a un Joe Biden cada vez más senil, mientras que usted está mejor que nunca. ¿Cuál es su secreto?Chanel Rion, corresponsal de OAN

Los medios de comunicación afines a Trump a menudo son criticados por sus atroces actos de desinformación, pero no mencionan que el objetivo clave es conseguir que esa contaminación de la información deforme la percepción de la realidad de sus espectadores. Crean un universo alternativo, entremezclan noticias reales y conspiraciones sin sentido, omiten las grandes noticias contra Trump y muestran a un presidente que no comete ningún error. Por ello, he decidido permanecer 16 horas seguidas frente a la pantalla viendo la cadena OAN para conocer en primera persona esa realidad alternativa que generan para sus espectadores.

Tengo tanta puntería que justo elijo el día en el que la CNN y The Washington Post van a lograr una audiencia récord con una entrevista del prestigioso periodista Bob Woodward a Donald Trump en la que el presidente admite que mintió a propósito al inicio de la pandemia, que ya se ha cobrado 205.000 vidas en Estados Unidos. Si hubiera echado un ojo a lo que se cocía en Twitter o hubiera visto otros telediarios, me habría enterado del bombazo a primera hora, pero en OAN apenas se menciona.

Desde las 7 de la mañana hasta el mediodía

Los programas matinales de OAN suelen mostrar a un solo presentador sentado tras su escritorio y, de fondo, el paisaje de una ciudad o algo relacionado con el mercado de valores proyectado en una pantalla verde. A primera vista, suena como un canal normal, pero se nota una diferencia abismal entre OAN y cualquier otro canal de noticias. La iluminación es más oscura y en sus reportajes tiran bastante de fotos de archivo. Sufren pequeños errores técnicos y los presentadores se equivocan al leer sus líneas. La pegatina de “DIRECTO” puede pasar horas en pantalla aunque las noticias hayan acabado y no deja de aparecer el mensaje: VISITA OANN.COM | SÍGUENOS EN @OANN EN TWITTER.

La programación matinal de OAN es increíblemente repetitiva. Aunque los presentadores cambian cada hora, muchas de las noticias que leen son las mismas e incluso repiten noticias pregrabadas. Lo que la presentadora Stephanie Myers comunica a las 7 de la mañana es lo mismo que Lilia Fifield presenta una hora después, que a su vez es lo mismo que Greta Wall dice en su programa Wall to Wall antes de que acabe la mañana. Muchas noticias las cuentan sin contexto ni análisis, como ha sido el caso del incendio del campo de refugiados de Moria (Grecia), a menudo con imágenes recicladas de otras noticias y con voces de fondo que parecen añadidas después con material de agencias como Reuters.

Estas secciones de noticias son lo más cerca que está OAN de parecerse a un canal de noticias objetivo, que es tal y como se propuso ser la cadena en su nacimiento en 2013. Su dueño, Robert Herring Sr., un republicano multimillonario, calificó la cadena entonces como un medio de noticias basadas exclusivamente en hechos, sin opiniones partidistas.

Al parecer, Herring Sr. ha desempeñado un papel fundamental en el giro a la extrema derecha de la cadena para apoyar a Trump, y varios de los presentadores han declarado en Politico que muchos trabajadores no son republicanos acérrimos, sino liberales desmoralizados que solo tratan de conservar su trabajo.

OAN ha tardado poco en convertirse en un medio afín a Trump. En 2016, cubrieron al detalle su campaña presidencial y ahora no dejan de elogiar su administración del país. Este giro a la derecha lo ha lanzado al estrellato entre los medios de comunicación conservadores y se ha ganado incluso los elogios reiterados del presidente. La audiencia de la cadena ha aumentado en un 55% con respecto al año pasado, según Charles Herring Sr., pero como OAN no hace públicos sus datos de audiencia según los estándares de los demás medios del sector, es difícil conocer el dato con exactitud.

Incluso cuando OAN no está dedicándose a desinformar a sus espectadores, las noticias que deciden cubrir y las que deciden descartar moldean un mundo que luego sus conspiraciones terminan de distorsionar. La noticia local sobre la subida de salario a la Policía de Portland por su labor durante las protestas antirracistas asciende a noticia de interés nacional y todos los manifestantes son tachados de “agitadores violentos”. Una noticia sobre un presunto veto de Estados Unidos a las importaciones de la provincia china de Xinjiang y otra sobre la base militar americana que van a construir en la República de Palaos se enlazan para que parezcan medidas audaces de Trump contra la influencia de China. Poco importa que la petición de Palaos tenga una semana de antigüedad y que Aduanas y Protección de Fronteras no haya emitido ningún anuncio oficial al respecto sobre dichas importaciones.

Sin embargo, OAN empieza a desvincularse por completo de la realidad cuando traen invitados para entrevistarlos o cuando incluyen secciones pregrabadas con sus presentadores más conocidos. Justo después de las 7 de la mañana, Fifield da paso a Chanel Rion, la mencionada corresponsal en la Casa Blanca, que hace una defensa absurda de Trump por sus polémicas palabras de que que los estadounidenses muertos en combate son unos “perdedores” y unos “idiotas”.

“Un medio [The Atlantic] que antes era respetado se ha convertido en una factoría de ficción demócrata”, ataca Rion, quitando validez a este reportaje, que han avalado otros medios, incluido Fox News.

Durante su intervención en OAN, Rion acusa a los periodistas de The Atlantic de ser marionetas de su propietaria, Laurene Powell-Jobs, a su vez una marioneta de George Soros, que ha contratado a un “rebaño de mascotas” para cumplir sus órdenes.

Esta intervención de Chanel Rion se emite varias veces durante las primeras horas del día y, a medida que la corresponsal emplea las palabras “verdad” y “realidad”, estas van perdiendo su significado.

“La única esperanza de la sociedad contra estos agentes del mal es la verdad”, sostiene Rion, unas palabras que a lo largo del día se me van a quedar grabadas en la mente.

MANDEL NGAN VIA GETTY IMAGES
Chanel Rion ganó notoriedad al inicio de la pandemia por sus frecuentes intervenciones en la Casa Blanca, en las que planteaba preguntas extrañas o muy fáciles de responder.

Otra sección repetida varias veces a lo largo del día es un reportaje del periodista Pearson Sharp que da bola a las afirmaciones de Trump de que el voto por correo provocará un fraude electoral porque los inmigrantes ilegales recibirán la papeleta en su casa, así como explica que en 2016 Hillary Clinton ganó el voto popular porque “6 millones de papeletas electorales desaparecieron”. Para tal afirmación, se basa en un grupo activista de derechas con un largo historial de afirmaciones engañosas y desmontadas dirigida por un exmiembro de la Administración Trump. Esto lo acaban emitiendo otras cinco veces más a lo largo del día.

Comprobar la veracidad y desmontar una por una todas las afirmaciones de OAN, sobre todo si se trata de 16 horas ininterrumpidas, es misión imposible. Hay demasiada información confusa o errónea por minuto como para seguir el ritmo, y la premisa de su cobertura es a veces tan liosa que pone a prueba la buena fe del espectador.

Entre las 7 y mediodía, OAN emite entrevistas con diversos tertulianos de derechas con el rótulo en pantalla: “Economistas advierten de que Biden destruiría la economía de Estados Unidos” y a Pearson Sharp entrevistando a un activista por el derecho a portar armas que asegura que los multimillonarios ansían acabar con la Segunda Enmienda. (“¿¡Eso incluye a George Soros?!”, pregunta Sharp). Aparece también John McLaughlin, un encuestador afín a Trump que condena las “encuestas manipuladas” de otros medios de comunicación que dan ventaja a Biden. También habla sobre los desfiles civiles en barco que están teniendo lugar por todo el país para apoyar a Trump.

“Si más gente tuviera barcos en este país, ganaríamos por una mayoría arrolladora”, asegura.

Los los telespectadores del resto de cadenas, incluidos los que ven la cadena conservadora Fox News, se enteran ese miércoles de una serie de noticias de gran impacto en todo el país, como los enormes incendios de California (donde tiene su sede OAN), que han teñido de un naranja apocalíptico los cielos de San Francisco, o la muerte de Daniel Prude, un hombre negro que murió asfixiado por la bolsa en la cabeza que le pusieron los agentes de Policía al detenerlo.

Entretanto, a eso de las 11:20, OAN emite una conferencia ininterrumpida de Chad Wolf, secretario en funciones del Departamento de Seguridad Nacional, en la que se vanagloria de lo bien que está gestionando las manifestaciones antirracistas en todo el país.

Pocas horas después de esto, se hace público que un funcionario de este mismo departamento ha presentado una denuncia formal en la que afirma que Wolf le reprobó dos veces por informar sobre la posible influencia de Rusia en las elecciones estadounidenses porque hacía “quedar mal a Trump”. Pero yo de esto no me voy a enterar hasta el día siguiente, porque OAN no lo menciona ni una sola vez en las 16 horas que paso viendo el canal.

Desde mediodía hasta las 6 de la tarde

Mientras el resto de los medios de comunicación cubren las revelaciones de Bob Woodward sobre que Trump mintió deliberadamente al inicio de la pandemia, OAN sigue emitiendo en directo la imagen del atril desde el que ha dado la conferencia Chad Wolf, pese a que hace un rato que ha acabado y se ha marchado.

Cuando OAN vuelve al plató, la presentadora Jennifer Franco resume la conferencia de Wolf y luego pasa a informar de una serie de noticias que incluyen un sondeo que deja mal parado al alcalde de Portland (demócrata), el aumento de sueldo a los agentes de policía y una revista belga acusada de racismo por mostrar en portada a varias personas blancas con blackface (maquillaje para representar a una persona negra) en un desafortunado intento por visibilizar la falta de diversidad. También emiten de nuevo las críticas a la revista The Atlantic.

“La única esperanza de la sociedad contra estos agentes del mal es la verdad”, repite Rion.

Alrededor de las 12:10, OAN emite una sección para atacar a Joe Biden por ser un “veleta” en cuanto a la política de mascarillas. Pese a los múltiples ataques que ha recibido en estas cinco horas, por primera vez le oigo hablar a él. 

OAN es lo más parecido que tiene Estados Unidos a un canal que sería normal en un país autoritario

De hecho, en este canal parece extremadamente infrecuente oír hablar a un demócrata o a cualquier persona con una opinión diferente. Trump es omnipresente: imágenes de fondo, discursos íntegros, ruedas de prensa... Biden y su candidata a la vicepresidencia, Kamala Harris, en cambio, aparecen de forma aislada y cumplen el papel de villanos (mudos) de la película. Emiten unos segundos de Harris criticando a la presentadora de Fox News por aplaudir al agente de policía que disparó por la espalda a Jacob Blake, de raza negra, acusado de agresión sexual en tercer grado y allanamiento de morada; y unos segundos de Biden hablando sobre las mascarillas. Eso es básicamente todo lo que se les oye hablar en todo el día.

Cuando se cumplen 5 horas ininterrumpidas viendo OAN, mi televisión me pregunta si sigo ahí e inicia una cuenta atrás para apagarse automáticamente. Cancelo y sigo viendo. No quiero ver ningún otro canal en todo el día y solo me voy a levantar para coger algo del frigorífico e ir al baño. Durante una pausa publicitaria, salgo corriendo de casa para comprar cerveza en la tienda más cercana.

En la esquina inferior izquierda, aparece una cuenta atrás para el inicio de una rueda de prensa desde la Casa Blanca. Antes de eso, vuelven a mencionar la nominación de Trump al Nobel de la Paz, ahora seguido del susodicho diputado noruego de extrema derecha asegurando que Obama no hizo nada para merecer el premio. Emiten alguna otra noticia deportiva y otra sobre el nuevo criterio de diversidad para los Oscar.

Cuando empieza la ronda de preguntas, la secretaria de prensa de la casa blanca Kayleigh McEnany se enfrenta a una avalancha de preguntas sobre las mentiras deliberadas de Trump al inicio de la pandemia.

“Me gustaría preguntarle sobre la entrevista de Bob Woodward. ¿Es cierto que el presidente Donald Trump mintió deliberadamente a los estadounidenses sobre la amenaza del coronavirus, una pandemia que ya se ha cobrado 200.000 vidas en este país?”, pregunta la corresponsal Paula Reid, de CBS News.

Como es una noticia que aún no ha aparecido en OAN, no sé qué ha pasado, pero parece suficientemente importante para que ya se refieran al tema como “la entrevista de Woodward”. Es entonces cuando me doy cuenta de que probablemente haya bastantes más noticias importantes de las que no me estoy enterando porque, en vez de eso, ya he visto tres veces a Eric Trump criticando a los jugadores de fútbol americano que se arrodillan cuando suena el himno estadounidense.

JONATHAN ERNST / REUTERS
McEnany durante la sesión informativa diaria en la Casa Blanca el 9 de septiembre de 2020.

Hacia el final de la rueda de prensa, McEnany corta a un periodista que le pregunta sobre la decisión de Trump de reducir drásticamente el número de soldados de misión en Irak (algo que tampoco he visto en OAN) y da el turno de palabra a la polémica Chanel Rion, que pregunta si los palestinos “han expresado algún interés en distanciarse de Irán por el bien de la paz de Oriente Medio”. Así, el centro del interés de OAN sigue siendo la nominación al Premio Nobel de Trump.

Cuando OAN vuelve al plató, Fifield resume parte de la rueda de prensa de McEnany y sigue con otras noticias: Newt Gingrich, expresidente de la Cámara de Representantes, se alegra de la nominación de Trump. Por si alguien no se ha enterado, un rótulo en la parte baja de la pantalla informa de que Trump ha sido nominado al Premio Nobel de la Paz. 

En un día con tantas noticias de impacto internacional, OAN emite una charla entre el vicepresidente Mike Pence y la organización antiabortista Susan B. Anthony List. Pence lamenta que el Tribunal Supremo haya anulado una ley de Luisiana que restringe el acceso al aborto y comenta: “Necesitamos a más republicanos en el Tribunal Supremo”. Vuelven a emitir las críticas a The Atlantic.

Hasta las 3 de la tarde, OAN no se hace eco de la entrevista de Woodward, sobre lo que comentan: “la Casa Blanca no responde a las preguntas de los medios tradicionales sobre la entrevista de Bob Woodward”. Aparece Trump durante unos segundos diciéndole a Woodward que prefiere minimizar la gravedad del coronavirus y la presentadora Jennifer Franco repite los mismos argumentos de McEnany durante la rueda de prensa de la Casa Blanca.

Tras un superficial repaso a la entrevista de Woodward, rápidamente se pasa a otro tema. Donald Trump Jr. defiende al joven de 17 años acusado de asesinar a dos personas en Kenosha (Wisconsin) durante las manifestaciones antirracistas porque al fin y al cabo, “todos hemos hecho estupideces con 17 años” y que está “esperando el veredicto judicial” antes de hacer críticas al respecto. Empiezo a tener la impresión de que no está siendo un día cómodo para los republicanos, aunque OAN no quiere transmitir preocupación.

Probablemente haya bastantes más noticias importantes de las que no me estoy enterando porque, en vez de eso, me han dicho 10 veces que Trump está nominado al Nobel de la Paz

Trump aparece por primera vez en directo poco antes de las 4 de la tarde y da su posible lista de candidatos para el Tribunal Supremo, entre los que consta el político ultraderechista Ted Cruz. Es importante destacar que las nominaciones de un presidente para el Tribunal Supremo son decisiones de muy larga duración con grandes consecuencias, ya que estos jueces tienen la última palabra en asuntos como los derechos al aborto, la posesión de armas o el matrimonio homosexual. Me doy cuenta entonces de que ha tenido que pasar algo extraño para llegar a esta situación. 

OAN cambia de noticia tan rápido que me pregunto si de verdad he oído bien. Me están entrando muchas ganas de ver qué dicen en otros medios. Me imagino que en Twitter se está armando, pero OAN prefiere centrarse en la cadena de supermercados Walmart, que está planteándose el reparto a domicilio mediante drones. No me entero de que Tom Cotton, otro de los nominados por Trump para el Tribunal Supremo, está tuiteando en estos mismos momentos que es hora de acabar con el aborto, y en OAN no lo van a mencionar ni una sola vez en 16 horas.

Parece evidente que informarse exclusivamente en este medio de comunicación es arriesgado, y no hablemos ya de 16 horas seguidas, pero es un reflejo parcial de lo que consumen los espectadores republicanos. Los espectadores de derechas tienden a informarse con menos fuentes que los espectadores de izquierdas, asegura el Centro de Investigaciones Pew, y muestran más confianza en los canales que ven y más desconfianza en los que no ven, en comparación con los espectadores progresistas. Los analistas de medios de comunicación señalan que esta dinámica convierte a los espectadores conservadores en más susceptibles de creerse la desinformación y compartirla.

Desde las 6 de la de la tarde hasta las 11 de la noche

Ver OAN durante tanto tiempo me provoca la sensación de estar atrapado en un aeropuerto de una versión alternativa de Estados Unidos en la que la libertad de prensa y la independencia de los medios de comunicación se ha evaporado. Este canal es incluso más derechista que Fox News. De hecho, OAN es lo más parecido que tiene Estados Unidos a un canal que sería normal en un país autoritario.

En Hungría, el presidente ultraderechista Viktor Orbán ha empujado a los medios de comunicación a un punto en el que casi todos están bajo el control de una oligarquía afín al régimen, que ha despedido a quienes han osado criticar al Gobierno. No se trata de que estos medios hayan dejado de dar noticias, se trata de que se han devaluado y han pasado a ser tan poco fiables que solo reproducen los mensajes que le interesan al partido en el poder. Entretanto, los medios más extremistas promocionan conspiraciones y propaganda del Gobierno, y esa parece la dirección que está siguiendo OAN.

Informarse exclusivamente en este medio de comunicación es arriesgado, pero es un reflejo parcial de lo que consumen los espectadores republicanos

Aparte de secciones pregrabadas como las de Chanel Rion y Pearson Sharp, las secciones que realmente son un altavoz de conspiraciones están programadas por la noche. Aparece el gobernador de Ohio defendiendo a Trump y otro repaso a los nominados para el Tribunal Supremo, pero a partir de las 8 de la tarde, el canal se desata.

“¿Acaso cerramos el país cada vez que cogemos un catarro? Me estoy cansando ya de la ciencia”, dice Lynette “Diamond” Hardaway, integrante del dúo de vlogueras republicanas y negacionistas del coronavirus Diamond and Silk.

Diamond and Silk, que fueron apartadas de Fox News tras promocionar conspiraciones relativas a la pandemia, siguen defendiendo que la cifra de muertos por coronavirus está muy inflada (pese a que los expertos médicos dicen lo contrario).

En OAN también dan voz al conspiracionista de extrema derecha Dinesh D’Souza y a otros activistas republicanos que atacan al movimiento Black Lives Matter y a la revista The Atlantic. Cuando sale el tema de las denuncias por agresión sexual que ha recibido Trump, hablan de la necesidad de establecer “sanciones penales graves” a las mujeres que realizan “denuncias falsas”. En un momento determinado, la presentadora Stephanie Hamill critica a las plataformas tecnológicas por estar censurando a los “grupos defensores de la Segunda Enmienda”, que garantiza el derecho a portar armas.

“Cuando no les gustan tus ideas, te tachan de racista y de supremacista blanco”, se queja Hamill ante un invitado, que asiente.

Después de Hamill, le llega el turno a la presentadora Liz Wheeler, a la que ha elogiado Trump en Twitter. Durante la primera sección de su programa, Tipping Point, se dedica a criticar largo y tendido a una profesora de instituto a la que acusa de “adoctrinamiento anti Trump” por pedirles a sus alumnos que lean artículos de opinión de la edición estadounidense del HuffPost, The Daily Beast y The Atlantic. Eso en prime time.

“Esta profesora es el ejemplo perfecto de la podredumbre de las escuelas públicas”, sentencia Wheeler.

A lo largo del programa, ataca a The Atlantic (de nuevo), a Kamala Harris y a Facebook, compañía a la que acusa de “censurarle” un vídeo que en realidad era un bulo. Afortunadamente, el programa de Wheeler acaba a las 10 y llego al último programa de la noche: After Hours, presentado por Alex Salvi.

Aunque los presentadores de OAN en general parecen los que le han sobrado a Fox News, el programa de Salvi, en concreto, transmite la sensación de un trabajo de primaria hecho a última hora.

“Donald Trump está oficialmente nominado al Premio Nobel de la Paz”, anuncia Salvi al inicio del programa.

Salvi afirma que Trump no ganó en su primera nominación en 2018 “pese a que los precedentes le avalaban”, refiriéndose al Nobel del presidente Roosevelt en 1904 por mediar en la paz entre Rusia y Japón.

Salvi tarda poco en restarle importancia a la entrevista de Woodward y de considerarla parte de un contrato editorial para llamar la atención, y Cassie Smedile, portavoz del Comité Nacional Republicano, asiente.

Ya llevo 15 horas seguidas viendo OAN cuando aparece el letrero: “Christian Walker: Black Lives Matter es el Ku Klux Klan con maquillaje negro” y “Black Lives Matter es una organización terrorista nacional que ataca a los estadounidenses negros”. Ese Christian Walker, activista de derechas, asegura que los medios de comunicación y las élites están en guerra contra la civilización occidental.

Tras esa dosis de extremismo ultraderechista, Salvi concluye su programa emitiendo un tráiler de Tenet, la nueva película de Christopher Nolan, que le ha parecido “muy entretenida, como poco”.

Siento como si estuviera en un sueño febril. Repiten una vez más las nominaciones de Trump para el Tribunal Supremo. Son más de las 11 y apago la tele, consciente de que este batiburrillo de desinformación empezará mañana de nuevo. Espero que este experimento no me haya afectado al cerebro. La única esperanza de la sociedad contra estos agentes del mal es la verdad.

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Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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