6 cosas que puedes hacer por las mañanas para estar más feliz en el trabajo

El objetivo es convertir las mañanas en una parte del día que te guste y que dejes de tenerles manía.
Una mujer teletrabajando.
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Una mujer teletrabajando.

El humor con el que te despiertas por las mañanas puede marcar el rumbo del resto de la jornada. Por desgracia para muchos, las mañanas son una parte del día estresante repleta de prisas y desplazamientos para llegar al trabajo.

Para estar más feliz durante la jornada laboral, piensa en tu rutina matutina y en lo que de verdad significa la felicidad. No se trata de obligarte a estar feliz, sino de encontrar un momento de calma mental en medio del estrés. La psicóloga Adjoa Osei explica que la felicidad tiene significados muy distintos según a quién le preguntes. Por eso, cada uno debe preguntarse a sí mismo: ”¿Cómo quiero que sea mi día? ¿Cómo quiero que transcurra mi jornada laboral? ¿Con quién quiero interactuar? ¿Cómo puedo empezar el día para que se cumpla lo anterior?”.

El objetivo es convertir las mañanas en una parte del día que te guste y que dejes de tenerles manía. Estas son algunas ideas:

1. Bebe un buen vaso de agua nada más despertar

Hidratarse es un consejo práctico para que tu organismo se encuentre bien durante todo el día. Osei explica que ella se dio cuenta de que su cuerpo estaba más débil cuando no bebía suficiente agua al despertar.

“Muchas veces me despertaba con prisas, sacaba a pasear a mi perro y volvía deshidratada y con dolor de cabeza para el resto del día”, recuerda. Por eso se propuso beber un buen vaso de agua por las mañanas y por eso se lo recomienda a todos sus clientes.

Es un ejemplo muy sencillo de algo simple pero efectivo para mejorar el resto de tu día. “No pasa nada por pensar en ajustes pequeños. Piensa ¿qué otros cambios pequeños podrías hacer para mejorar tu día?”.

2. Aprovecha para hacer algo que te guste antes de ir al trabajo

Melody Wilding, asesora y autora de Trust Yourself: Stop Overthinking and Channel Your Emotions for Success at Work, recomienda empezar el día haciendo algo que te guste y esté centrado en ti: yoga, meditación, escribir un diario, escuchar un podcast...

“Te sientes más en control cuando empiezas el día haciendo algo que te gusta y no tareas del trabajo”, asegura.

Recuerda que lo que para unos es una actividad enriquecedora, para ti puede ser una carga, y viceversa. “Para algunas personas, apagar las luces y sentarse en silencio es muy relajante”, comenta Osei. “Para otras, puede ser una experiencia terrorífica. Quizás a ti te guste hacer alguna actividad física o simplemente tomarte un té”.

3. Pon en perspectiva los pequeños contratiempos de día a día.

Algunas mañanas son para olvidar. Que si se retrasa el metro, que si acabas en un atasco, que si te toca hablar en una reunión de trabajo... Cuando te desmoralices por estos pequeños contratiempos del día a día, tómate un respiro. Wilding afirma que uno o dos minutos de respiración controlada pueden reiniciar tu sistema nervioso y ayudarte a recuperar la compostura.

Wilding también propone una estrategia que les recomienda a sus clientes: “la mochila”.

“Mete la situación estresante en una mochila imaginaria y deshazte de ella. Si no te lo consigues imaginar, hazlo de forma más concreta: escribe tus frustraciones en un papel, rómpelo y tíralo. De esta forma, simbólicamente estarás siguiendo adelante con tu día”.

4. Establece límites entre ti y las cosas que te agotan mentalmente

Identifica todo lo que te estresa por las mañanas. Para muchas personas, eso puede ser leer los correos del trabajo o los mensajes pendientes de WhatsApp nada más despertar.

“Si coger el móvil y empezar a responder mensajes está entre las cosas que no te gustaría hacer nada más despertar, ¿cómo lo puedes cambiar? Prueba a guardar el móvil en un cajón lejos de la cama. De esa forma, no tendrás la tentación de coger el móvil de la mesilla y tal vez sustituyas la costumbre por otra más energizante”, propone Osei.

5. Comprueba qué tal te encuentras y tómate unos minutos para cuidar de tu cuerpo

Si te despiertas con dolores o con los músculos agarrotados, tómate unos minutos para hacer algo al respecto.

“¿Tienes tensión en los hombros? ¿Tienes la mandíbula dolorida y los músculos agarrotados? Son indicios de estrés; te conviene incorporar una nueva experiencia a tus mañanas”, asegura la psicóloga y asesora Cicely Horsham-Brathwaite.

Para liberar esa tensión física, ella recomienda practicar la relajación muscular progresiva, una actividad que consiste en tensar y relajar tus grupos musculares, o salir a dar un paseo.

6. Asume que tu trabajo no tiene por qué ser la fuente de tu felicidad

Merece la pena replantearte tu búsqueda de la felicidad, porque quizás la hayas estado buscando donde no corresponde.

“El trabajo no tiene por qué ser lo que te haga feliz. Quizás seas tú quien debe venir feliz al trabajo”, explica Horsham-Brathwaite. “Es un cambio de mentalidad necesario para expandir tu definición de felicidad de forma que no dependa tanto del trabajo”.

Enseñarte a ti mismo a sentirte bien puede ayudarte a no depender de fuerzas externas, como un trabajo, para estar feliz. Y esa es una lección muy importante que te ayudará en el trabajo y fuera de él.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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