Michiel, holandés afincado en Ibiza desde hace 23 años: "Aquí casi no queda una casa por menos de un millón de euros"
El retrato de uno de los mercados inmobiliarios más inaccesibles de España.

Ibiza sigue siendo uno de los destinos más deseados del Mediterráneo, pero vivir en la isla se ha convertido en un reto cada vez mayor. El atractivo internacional, la masificación turística y la presión inmobiliaria han disparado los precios de la vivienda hasta niveles que muchos residentes consideran inasumibles.
Así lo explica Michiel Reinbergen, un empresario holandés de 62 años que lleva más de dos décadas instalado en la isla en una entrevista concedida al medio neerlandés De Telegraaf.
El holandés asegura que la Ibiza que conoció a principios de los años 2000 poco tiene que ver con la actual y pone el foco en una realidad que, asegura, condiciona la vida de quienes quieren establecerse allí: encontrar una vivienda asequible se ha convertido casi en una misión imposible.
Una isla cada vez más exclusiva
Reinbergen llegó a Ibiza en 2003 casi por casualidad. Su intención inicial era instalarse en Portugal junto a su entonces esposa, pero un proyecto de su empresa constructora le llevó a la isla durante un año. Y la experiencia fue suficiente para cambiar sus planes.
Más de veinte años después sigue destacando esa calidad de vida y ese ambiente que le convencieron para quedarse. Sin embargo, reconoce que uno de los cambios más evidentes ha sido la evolución del mercado inmobiliario.
"Hoy en día es casi imposible encontrar una propiedad por menos de un millón", afirma. Él mismo vive en una casa independiente en la zona de Sant Josep, rodeada de vegetación, con vistas al mar y una piscina, una vivienda que considera privilegiada en un mercado donde los precios no han dejado de crecer.
"Ahora se trata mucho más de ver y ser visto"
El empresario entiende perfectamente el éxito internacional de Ibiza. Destaca sus playas, los paisajes, la oferta gastronómica y la posibilidad de disfrutar tanto de la naturaleza como de algunos de los clubes más conocidos del mundo.
Sin embargo, cree que la esencia de la isla ha ido cambiado con el paso del tiempo. "Ahora se trata mucho más de ver y ser visto. Antes no era así", confiesa con nostalgia, hablando de una isla que décadas atrás había sido emblema de libertad y de ser tú mismo.
Además, señala que la masificación también se deja notar en aspectos cotidianos. Durante los meses de verano, por ejemplo, asegura que reservar mesa en algunos restaurantes exige hacerlo con semanas de antelación debido a la enorme afluencia de visitantes, algo que deja poco espacio a la improvisación de la vida cotidiana.
Irse después de 23 años
Pese a que continúa enamorado de Ibiza, Reinbergen reconoce que empieza a plantearse una nueva etapa. No porque haya dejado de sentir esa conexión con la isla, sino porque siente que ha llegado el momento de descubrir otros lugares .
Ahora su idea pasa por seguir viviendo en España, posiblemente cerca de Barcelona, donde espera combinar "la cercanía de una gran ciudad española con el acceso a la montaña".
"Yo no he terminado con Ibiza", insiste. Pero después de 23 años viviendo allí, también considera que ha llegado el momento de abrir un nuevo capítulo, a la vez que observa cómo la isla que un día le conquistó se transforma cada vez más en un destino reservado solo para unos pocos cada vez más privilegiados.
