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Sólo hay una cosa que puedes hacer para frenar la caída del pelo en otoño

Octubre y noviembre son meses terribles para la salud capilar.

Cepillarse y acabar con el peine lleno de pelo. Esa imagen se repite otoño tras otoño y, para más de uno, la cantidad de pelo que cae se convierte en un auténtico quebradero de cabeza. ¿Cuánto es normal que caiga? ¿Durante cuánto tiempo? Y, sobre todo, ¿se puede frenar?

Lo primero de lo que avisan los expertos es que no hay que alarmarse por la caída del pelo en otoño, ya que forma parte del ciclo de los folículos pilosos (de dónde sale el pelo). “El cabello tiene fases de caída (telógenas) y otras de crecimiento (anágenas) para volver a empezar. Cuando el folículo se ve agredido pasa a fase de caída para protegerse y forma un nuevo pelo cuando pase el peligro”, señala Claudia Bernárdez, dermatóloga de la unidad de tricología del Grupo Pedro Jaén.

Principalmente las épocas telógenas son el otoño y la primavera, mientras que la fase anágena tiene lugar en verano y en invierno. “No se sabe si la caída otoñal se debe al daño que sufre el pelo por la exposición al calor y el sol, o si simplemente se debe a un proceso fisiológico equivalente a la muda del pelaje de los animales”, apunta Bernárdez.

Álex Corcuera, peluquero y director formativo de The Barber Company y de la Universidad Provalliance, añade otros factores propios de la época estival que facilitan la caída: “Se debe a los excesos que sufre el folículo en esta estación, excesos de temperatura, cloro o salitre”. “Por lo tanto, cuando llega el otoño el folículo está anémico y el crecimiento no es muy fuerte”, añade.

En esta ‘muda’ no existen las diferencias por sexos como ocurre en patologías como la alopecia androgénica. Esta afecta a un 40% de los hombres entre los 18 y los 39 años, y a un 95% de los mayores de 70 años, según datos de la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Cuándo preocuparse

Si tu alarma viene porque el cepillo o la ducha se llenan de pelos, puedes respirar tranquilo. Bernárdez señala que durante el año lo normal es perder unos cien pelos al día, aunque si la persona tiene mucha cantidad puede llegar a 150 o 200 pelos. En otoño y primavera, esta cifra se llega a duplicar: la caída puede subir hasta los 300 y 400 pelos.

Hasta ahí todo normal. Lo que sí puede servir de indicativo de una patología es cuánto tiempo dure la caída. “No se debería prolongar más de cien días, ya que esto es lo que tarda el pelo en caer desde que entra en fase telógena”, señala Bernárdez.

La experta pone especial atención en los casos en los que la caída llega a prolongarse más de cinco meses seguidos. “Si empezamos a notar menos densidad general de pelo o áreas alopécicas, lo mejor es consultar con el dermatólogo especialista para que descarte causas que lo puedan provocar e iniciar un tratamiento si se confirma la alopecia. Muchas veces la caída puntual desenmascara otras alopecias subyacentes”, apunta la dermatóloga.

A nivel práctico, Corcuera recomienda que la persona puede darse cuenta de la patología “al tocarse su cabello o cuando se coge una coleta y es menos densa de lo normal”.

A pesar de esto, Bernárdez apunta que puede haber personas con una alteración del ciclo telógeno, por lo que pueden perder pelo cada menos tiempo o en mayor cantidad.

Qué hacer para evitar la caída

No se trata de frenarla, sino de prevenirla. La caída otoñal es inevitable y los expertos aseguran que “parará sola”, aunque según cuenta Bernárdez, las pastillas anticaída pueden ser un buen aliado y ayudar a acelerar el crecimiento. “Si la caída solo es en otoño, se puede empezar a tomar pastillas en verano para tratar de mejorar el estado del pelo y disminuir el riesgo de aparición de una caída otoñal severa”, indica la dermatóloga.

Pero más allá de los métodos específicos anticaída, el estilo de vida y la alimentación juegan un papel crucial dentro de la prevención. “La principal arma para combatirla es una vida sana, y si observamos datos de alarma acudir a la consulta del especialista”, apunta Bernárdez.

Por su parte, Corcuera señala que la falta de determinados nutrientes tiene efectos directos en el cabello. “La dieta sin revisión de un especialista que carezca de algunos alimentos esenciales puede provocar un efecto nocivo en nuestro cabello, lo que ocurre que este efecto se puede notar a corto, medio o largo plazo”, apunta.

Para evitar la caída, los dermatólogos recomiendan tomar alimentos ricos en zinc, hierro o ferritina, biotina, vitamina D, ácido fólico y vitamina B1, aunque recalcan que “no hay alimentos milagro” y que los complementos vitamínicos tampoco reducen la caída.

Alimentos para evitar la caída del pelo

Pero no todo se basa en la alimentación, los expertos señalan que también hay que cuidar el cuero cabelludo y los folículos directamente. “Hay tratamientos que mejoran el crecimiento y estancia del cabello en el cuero cabelludo, aportan fuerza, flexibilidad, vigor, todo para que el cabello esté preparado para cualquier anomalía”, apunta Corcuera. Sin embargo, el exceso de este tipo de productos provoca que el pelo se debilite.

“Evidentemente aplicar cualquiera de esos productos todos los días sin lavarlos crean una película que embute al cabello hasta tal punto que no puede respirar ni desarrollarse normalmente. Esto afecta a su fortaleza por lo tanto se vuelven débil y terminan cayéndose”, detalla el peluquero.

Los expertos también ponen el foco en la exposición del cabello al calor, aunque si el pelo está sano no tendría que haber ningún problema, siempre protegiendo el pelo con productos y “no hacer locuras”. “Si el cabello está dañado, anémico o deteriorado, y tiene síntomas de alopecia grave, sería mejor evitar el calor o proteger mucho el cabello”, añade Corcuera.

Lo mismo sucede con los tintes, lacas y gominas que señalan que si son de calidad no tiene ninguna relación con la caída.

El estrés, los desequilibrios nutricionales y otros factores que lo desencadenan

El otoño no es la única causa de la caída del cabello, de hecho, cuando se trata de una caída prolongada puede ser indicativo de algo más grave. Además de la alopecia androgénica, la segunda causa de caída del cabello más común es el efluvio telógeno, que la AEDV define como “una alopecia aguda o difusa producida como resultado de una agresión externa o interna sobre los folículos pilosos”.

Esta caída tiene lugar hasta tres meses después de un desencadenante y dura aproximadamente seis meses, aunque la cantidad de pelo puede variar entre los 100-150 y los 400 cabellos diarios. Según un estudio publicado en el Journal of Clinical & Diagnostic Research, la caída puede deberse a:

  • Estados febriles (Malaria, VIH, Tuberculosis…)
  • Estrés.
  • Consumo de fármacos y drogas.
  • Variaciones endocrinas (hipotiroidismo o hipertiroidismo).
  • Disfunción orgánica (insuficiencia renal o falla hepática).
  • Alteración nutricional (anemia o desnutrición).