Antes de ser asesinado por los rusos, un cineasta grabó la vida en Mariúpol: este es el resultado

Antes de ser asesinado por los rusos, un cineasta grabó la vida en Mariúpol: este es el resultado

El director Mantas Kvedaravičius vivió y filmó el asedio a la ciudad ucraniana hasta que lo mataron; el material recuperado se recoge en el documental 'Mariupolis 2'.

Son casi dos horas de planos que parecen irreales, de escenas que diríamos lejanas en el espacio y en el tiempo, de vidas ‘corrientes’ que se cuelan entre el sonido de las bombas y las imágenes de los escombros. Mariupolis 2 es la segunda parte –y última– de un documental que el lituano Mantas Kvedaravičius (1976-2022) comenzó en 2016, tras el estallido del conflicto en el Donbás, y que el cineasta quiso proseguir en 2022, durante la invasión rusa de Ucrania.

Kvedaravičius no pudo ver, sin embargo, la obra terminada: las fuerzas rusas lo asesinaron a finales de marzo en Mariúpol. Ahora, el documental se estrena de forma póstuma, gracias al material que recuperó su pareja, la ucraniana Hanna Bilobrova, junto al cuerpo del director. 

Un cielo en el infierno

“¿Sabe qué es lo más extraordinario de Mariúpol? Ninguno de sus habitantes temía a la muerte, aunque fuera omnipresente”, dejó escrito Kvedaravičius en las notas del rodaje. “Fumaban en la calle y charlaban, a pesar de que se sucedían las bombas. [...] Ya no había pasado, ni futuro, ni juicios, ni insinuaciones. Era el cielo en el infierno, las delicadas alas de la mariposa acercándose, el olor de la muerte en su cruda dimensión. Era la vida que palpitaba”, apuntó el cineasta.

Ninguno de sus habitantes temía a la muerte, aunque fuera omnipresente

Como antropólogo, además de documentalista, a Kvedaravičius le interesaba la vida de la gente, y eso es lo que fue a buscar en su segundo viaje a Mariúpol. Allí encontró ruinas y bombas, pero también humor, cuando la gente bromeaba sobre sus ganas de ir al baño en medio de un bombardeo, o cuando se reían al ver que el perro de uno de ellos se había comido medio tarro de mantequilla en un descuido; encontró agradecimiento, por las mañanas soleadas y las noches tranquilas cuando los ataques cesaban; astucia, para preparar ollas gigantes de guiso en mitad de los escombros; filosofía, sobre el (sin)sentido de la guerra, la vida –“que destruyan el mundo y ya está”–, la muerte, el trabajo –“¿para qué trabajé durante 32 años si ahora me he quedado sin casa?”–, los Gobiernos o los ejércitos –“no es necesario morir por un oligarca”–; y también encontró desesperación, cuando los habitantes veían cómo sus casas habían sido destruidas, y cómo en el refugio improvisado de una iglesia les decían que no podían seguir acogiéndolos más. “No tengo dónde ir”, suplicaba un hombre. “Nos quedamos sin comida”, replicaba el responsable del refugio.

El asedio de la ciudad de Mariúpol por parte de las fuerzas rusas duró dos meses y medio, desde el 1 de marzo hasta el 16 de mayo de 2022. Las imágenes del documental están grabadas durante la segunda mitad del primer mes, antes de que Mantas Kvedaravičius fuera asesinado el día 30 de marzo.

Hanna Bilobrova, pareja del cineasta, encontró el cuerpo dos días después de su desaparición, según contó a Reuters, porque un soldado ruso la llevó hasta él. Kvedaravičius había salido a buscar a gente que quisiera acompañarlos en su intento de evacuar la ciudad. 

Su mujer, arriesgando su vida, sacó el cuerpo de la ciudad sitiada y lo llevó a Lituana

El Ministerio de Defensa ucraniano informó posteriormente de la muerte del cineasta. Lyudmyla Denisova, representante por los derechos humanos de Ucrania, declaró que Kvedaravičius “fue tomado prisionero por los ‘rashists’ (‘fascistas rusos’), que después le dispararon” y tiraron el cadáver a la calle. “Su mujer, arriesgando su vida, sacó el cuerpo de la ciudad sitiada y lo llevó a Lituana”, explicó Denisova.

“Un tributo a Mantas”

Ya en Lituania, Bilobrova y la editora Dounia Sichov montaron rápidamente las imágenes recuperadas para contar al mundo esta historia. Mariupolis 2 se proyectó el pasado mes de mayo en el Festival de Cannes, donde Hanna Bilobrova explicó que el documental es “un tributo a Mantas”, un hombre enamorado de Mariúpol y de la vida.

Las montadora Dounia Sichov (izq) y Hanna Bilobrova, codirectora, en la presentación de 'Mariupolis 2' en Cannes (Francia), el pasado 20 de mayo. 
  Las montadora Dounia Sichov (izq) y Hanna Bilobrova, codirectora, en la presentación de 'Mariupolis 2' en Cannes (Francia), el pasado 20 de mayo. Pascal Le Segretain via Getty Images

Este mes de octubre, la obra ha llegado a Madrid, a la Cineteca de Matadero, donde este martes el documental fue presentado por el embajador de Ucrania, Serhii Pohoreltsev, y la embajadora de Lituania, Lyra Puisyte-Bostroem.

Ahí Pohoreltsev aprovechó para pedir más “apoyo” a los socios de Ucrania para “avanzar y resistir” frente a la invasión rusa, para “ganar” la guerra, dijo. Su homóloga lituana clamó contra las “narrativas falsas” y quiso homenajear a Mantas Kvedaravičius recordando unas palabras de su compatriota asesinado en Mariúpol, que decía que sus películas “no son sobre la guerra, sino sobre la vida en torno a la guerra, sobre la vida a pesar de la guerra”.