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24/02/2021 07:08 CET | Actualizado 24/02/2021 10:47 CET

Perros policías

Si se dice que la policía actúa bajo la estrategia del Síndrome de Sherwood o que los manifestantes pertenecen al movimiento ACAB, lo que estamos haciendo es aumentar el potencial de Vox.

Felipe Dana / AP
Agentes de la policía catalana bloquean una calle durante una protesta contra la detención del cantante Pablo Hasél en Barcelona.

El ya famoso tuit de Pablo Echenique para “dar apoyo a los jóvenes antifascistas que están pidiendo justicia y libertad de expresión hoy en Barcelona y en la Puerta del Sol”, publicado en el mismo momento que se están rompiendo cristales y escaparates, no es problemático solo para él.  sino sobre todo para todos aquellos que son incapaces de distanciarse, por ser “el jefe” el que lo dice.

Parecería que, en lugar de estar en el Gobierno, han puesto un tenderete con libros de Denis Langlois, con título de Guide du citoyen face à la police, en el que se dan instrucciones para enfrentarse a los cuerpos de seguridad. Resulta, sin embargo, que el libro editado por la recouverte ha sido superado por nuestra democracia, al desarrollarse los derechos de reunión y manifestación, introduciendo en nuestra Constitución la función que tiene la policía, que no es otra que proteger precisamente esos derechos.

Durante unos años ejercí como jefe del Gabinete de Seguridad Ciudadana de la Delegación del Gobierno en Madrid. Desde allí gestionábamos las marchas a Torrejón de Ardoz que organizaba la Comisión Anti OTAN, con aspiraciones pacifistas e antimperialistas; las manifestaciones de AEDENAT, movimiento que devino en Ecologistas en Acción; y las de la comisión por derecho al aborto, así como tantas otras.

Recuerdo, sobre todo las reuniones con Carlos Otamendi, donde planificábamos el itinerario a la base militar de Torrejón, con Ramón Fernández o con Justa Montero. Eran gente seria que procedía del Movimiento Comunista (MC) o la Liga Comunista Revolucionaria (LCR). Si conveníamos que la manifestación debía terminar a 50 metros de la verja del cuartel, no se movía ni un centímetro la marcha. Su lucha y compromiso por los derechos y por la libertad era constatable.

Si conveníamos que la manifestación debía terminar a 50 metros de la verja del cuartel, no se movía ni un centímetro la marcha

“Lo que ocurrió ayer en Sol no fue una actuación policial sin más. Tiene que ver con un plan muy bien trazado para impedir cualquier manifestación como la de libertad para Pablo Hasél y viene de lejos. Se trata del Síndrome de Sherwood. Nombre que David Piqué, comisario de los Mossos d’Esquadra, dio a su trabajo de fin de máster”. Este es el pensamiento que se ha instalado en algunos sectores políticos. En la cadena de televisión autonómica TV3 también lo he visto desarrollado en una tertulia, en aquel caso como forma de cuestionar ERC a Junts por la dirección de los Mossos.

Resulta que el comisario David Piqué murió en 2016. Curiosamente, un proyecto que lideraba Núria Güell, en colaboración con Oriol Fontdevila en Mollet del Vallès (Barcelona), para hacer una exposición que analizaba el papel de la policía en la democracia sobre los principios del Síndrome de Sherwood, fue desechado cuando el alcalde recibió una llamada de la dirección de la policía catalana.

La exposición era una extravagancia que se basaba en El libro de los cinco anillos de Miyamoto Musashi, cosas de samuráis. Explicaba cómo la policía tenía que criminalizar al movimiento okupa del barrio de Gracia. Sacar doctrina parapolicial para dar munición política al Govern de Artur Mas. Si la concentración no es violenta se practican detenciones previas para caldear el ambiente.

Recuerdo el discurso del comisario David Piqué, cuyo máster está sirviendo para desprestigiar a la policía por mala praxis, con ocasión de la huelga general de marzo del 2012 en Barcelona. “Les iremos a buscar, ya se pueden esconder donde quieran porque les buscaremos, sea en una cueva o en una alcantarilla, que es donde se esconden las ratas. Tampoco les servirá esconderse detrás de unas siglas, una asociación, una capucha, una revista, una asamblea que no representa a nadie o, incluso, detrás de una silla de la universidad. No vale poner el objetivo social a cualquier actividad para justificar saltarse la norma”, dijo.

Cualquier comisario del Cuerpo Nacional de Policía hubiera sido considerado un facha si hubiera pronunciado esas palabras. Y ya veis, ahora se saca como paradigma. Como ha hecho la diputada de la CUP Mireia Vehí sin ir más lejos recientemente en TVE.

Si se dice que la policía actúa bajo la estrategia del Síndrome de Sherwood, que los manifestantes pertenecen al movimiento ACAB —all corps are bastards (todos los policías son bastardos)— y que defender la libertad de expresión es tirar piedras a la redacción de El Periódico de Catalunya, lo que estamos haciendo es aumentar el potencial de Vox, desde luego en la propia policía y solo hay que leer el comunicado de JUPOL.

Quemar contenedores, destruir mobiliario y romper escaparates jamás pueden ser manifestaciones a favor de la libertad de expresión

Hay que tener la capacidad de escuchar expresiones aunque nos parezcan repugnantes, el Parlamento está para hacer las leyes. Lo que no podemos asumir es que en la historia ocurran las cosas la primera vez como tragedia y la segunda como farsa. Quemar contenedores, destruir mobiliario y romper escaparates jamás pueden ser manifestaciones a favor de la libertad de expresión.

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