Sin banquillo ni músculo: Vox dilata sus plazos para completar las listas electorales de mayo

Sin banquillo ni músculo: Vox dilata sus plazos para completar las listas electorales de mayo

Su débil implantación territorial y el excesivo centralismo complican la elección de sus candidatos para las autonómicas y municipales

Europa Press News via Getty Images
El líder de Vox, Santiago AbascalEuropa Press News via Getty Images

Vox llega a su particular tanda de penaltis sin elegir a sus candidatos para las elecciones autonómicas y municipales. A diferencia de PP, PSOE y Podemos, que ya tienen designados a casi todos sus principales candidatos regionales, la formación de Abascal se ha topado con la dificultad de elaborar las listas por su débil implantación territorial y excesivo centralismo, que han desprovisto a la organización de un banquillo fuerte más allá de su sede central madrileña.

El objetivo de Vox era presentar a sus candidatos en la segunda quincena de noviembre. Después, retrasaron de forma interna su calendario hasta los primeros días de diciembre y ahora se espera que el anuncio pueda darse antes de las Navidades. La reorganización de su directiva, con Ignacio Garriga sustituyendo como secretario de organización a Javier Ortega Smith - único confirmado como ‘alcaldable’ hasta ahora - y la herida abierta tras la traumática salida de Macarena Olona del partido, han lastrado la toma de decisiones. En Vox se toman las elecciones municipales y autonómicas del próximo 28 de mayo como una prueba de fuego para demostrar que se mantienen fuertes pese a las “especulativas” encuestas y que son la opción irremediable para el PP si quiere gobernar en varias Comunidades Autónomas y, a la postre, en Moncloa.

Vox asegura que el retraso se produce sólo porque se está trabajando en presentar nombres “solventes” y “con fuerza” que refuercen su proyecto territorial. “Queremos a los mejores”, aseguran. No se escapan, claro está, del miedo a que se puedan colar en las listas algunos perfiles indeseables con pasado penal, como fue el caso de Francisco Serrano en Andalucía, o con posiciones muy próximas al extremismo como Fernando Paz, candidato por Albacete al Congreso en 2019. Por eso, se intenta escudriñar a los principales candidatos para evitar polémicas estériles que socaven aún más la mala imagen de la formación fuera de su electorado.

Pero el denunciado centralismo y la falta de músculo regional que exmilitantes de Vox han criticado de forma reiterada está también pasando factura. Y no es para menos: en las últimas semanas, Vox se ha roto en Badajoz, en Alicante o en Ronda. Además, casi la mitad de los 500 concejales que tomaron su acta en las elecciones de 2019 se han marchado o han sido expulsados. Una fluida hemorragia que transforma a Vox en un “gigante con pies de barro”, como han ido expresando los críticos de Abascal en las últimas semanas.

Tres CC.AA. como objetivo principal

Pese al difícil paisaje que define esta situación, Vox se muestra esperanzado de que la nueva cita con las urnas le devuelva esa fuerza que ahora parece algo mermada a golpe de encuestas. Según han revelado fuentes cercanas, en el partido se ve muy viable formar gobierno con el PP en la región de Murcia, Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha, y con opciones importantes en Extremadura. A su vez, los de Abascal también esperan buenos resultados en Aragón, Baleares e incluso Navarra, aunque la difícil aritmética parlamentaria de ambos territorios no deja entrever un claro escenario de gobernabilidad.

Murcia es el territorio más proclive para Vox. En las elecciones generales de 2019, los de Abascal fueron la primera fuerza y esperan que esta radiografía pueda repetirse de nuevo. El candidato por defecto sería José Ángel Antelo, actual líder de la formación en la región, aunque es el peor valorado con un 3,8 sobre diez según el barómetro de otoño del Centro de Estudios Murciano de Opinión Pública (CEMOP).

Dicho estudio ‘desinfla’, además, las opciones de Vox de ser la fuerza más votada al quedar totalmente engullido por López Miras. Eso sí, sus escaños serían imprescindibles para asegurar la gobernabilidad de la derecha.

En la Comunidad Valenciana el favorito es David García Gomis, conocido como el ‘diputado obrero’ de Vox por su pasado como peón agrícola. García ha estado previamente afiliado a sindicatos de izquierdas, como UGT y Comisiones Obreras, de los que se marchó por “acabar desencantado”. Exvotante del PSOE y con familia represaliada por el franquismo, comenzó a militar en Vox desde sus inicios.

En Castilla-La Mancha, Vox parece haber depositado sus esperanzas en Inés Cañizares. Auditoria de cuentas y muy próxima en su momento a Macarena Olona, la diputada nacional ha destacado por su nivel parlamentario en varias intervenciones donde se ha manifestado de forma clara y rotunda, pero sin caer generalmente en provocaciones o descalificativos.

Eso sí, Cañizares es muy dada a los motes. A Calviño la llamó ‘Miss Inflación’; a la vicepresidenta de Trabajo, Yolanda Díaz, ‘Lady Paro’; a Teresa Ribera, ‘ministra de la Ruina Ecológica’; a Raquel Sánchez, ‘Doña Peajes’ y a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ‘Tax Woman’. Al conjunto lo denominó ‘Quinteto de la muerte económica’.

En todo caso, será el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), el máximo órgano de la organización, en refrendar a ellos y al resto de posibles candidatos. El proceso es diferente según si es para una alcaldía o para el gobierno de una Comunidad.

En el caso de las municipales, son los presidentes provinciales quien deciden tras consultar con las coordinadoras locales. En lo que respecta a las regionales, cada presidencia provincial fija los nombres en las listas; estas pasan por el secretario general para aceptarlas o retocarlas, y, en última instancia es el CEN quién lo refrenda o procede a llevar a cabo algunas modificaciones en función de su propio criterio.