Carta a Alemania

Carta a Alemania

Alemanes: el futuro de Europa está en vuestras manos. Es la hora de que digáis no a una dirigente incapaz de buscar alternativas a un sistema agonizante y confiéis en opciones políticas que miren hacia las necesidades de los ciudadanos de a pie, sean alemanes, españoles o franceses.

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Alemanes:

Angela Merkel, la canciller que ha llevado el timón de Europa durante los últimos años, está a punto de volver a pasar por la prueba de las urnas en vuestro país. Pero a pesar de las importantísimas consecuencias que su reelección puede tener para todo un continente, en Alemania parece que la tónica general es el desinterés por el próximo proceso electoral.

Muchos alemanes estáis tentados a votar (o no hacerlo) de acuerdo a valoraciones cortoplacistas y en clave interna. Pero no olvidéis una cosa: no solo estáis votando el futuro inmediato de Alemania, sino el de todos nosotros, el de Europa.

Un resultado que no tenga en cuenta al conjunto de la Unión Europea puede acabar provocando una gran bola de nieve que también os acabará arrastrando a vosotros. Y la reelección de Merkel parece ser el peor de los escenarios posibles.

El Gobierno de Merkel ha ayudado a construir la visión de una Europa del sur vaga y endeudada que tiene que ser constantemente rescatada por los países más ricos y poderosos a cambio de implantar la medicina de la austeridad -un necesario bálsamo que ya ha salvado a Alemania-. Merkel y sus aliados han reclamado así duros sacrificios supuestamente imprescindibles y que además parecen un justo castigo moral por los pecados cometidos por el Sur.

Pero la realidad es otra. La culpabilidad de la crisis no provino de los ciudadanos de a pie de uno u otro país, sino de los grandes bancos, gobiernos e instituciones que potenciaron una Unión Europea hecha a medida de la doctrina neoliberal (en España, por ejemplo, la burbuja inmobiliaria que nos condenó fue muy alentada por la irresponsabilidad inversora de bancos alemanes que actuaron al margen de toda responsabilidad o regulación). Y la austeridad no puede ser la solución cuando la historia ha demostrado reiteradamente que en un momento de recesión o estancamiento es necesario llevar a cabo políticas expansivas para volver a reactivar la actividad económica, no ahogar a los ciudadanos con recortes salariales, supresión de servicios públicos e implantación de nuevos impuestos.

Por eso, seguir castigando a la ciudadanía en su conjunto, en países como España, a través de la imposición de medidas de austeridad y recorte indiscriminadas basadas en la doctrina neoliberal que nos ha llevado a esta crisis, tendrá terribles consecuencias: condenará a millones de ciudadanos a la pobreza, seguirá alargando nuestro estancamiento y poniendo en riesgo las exportaciones que han permitido crecer ligeramente a Alemania en los últimos tiempos y continuará generando un rencor innecesario entre distintos pueblos europeos que puede poner en riesgo el sueño de la integración europea.

Lo que Europa y Alemania necesitan son gobernantes audaces capaces de cumplir la promesa "reformar el capitalismo" efectuada ya hace cuatro años. ¿Cómo? Poniendo coto a la irresponsabilidad de bancos y entidades financieras, estableciendo nuevas regulaciones que protejan a los ciudadanos y no a las grandes corporaciones, reformar la fiscalidad europea para volver a recuperar recursos económicos generados por sectores empresariales y financieros que nadan en beneficios y haciendo lo posible por mantener nuestros derechos y la calidad de nuestro Estado de Bienestar, quizás el logro más fundamental en la historia de nuestro continente.

Elegir de nuevo a Merkel, adalid de una austeridad mal entendida, es optar por un inmovilismo que perpetuará el actual modelo capitalista neoliberal desbocado, por castigar a los ciudadanos de toda Europa mientras los poderosos responsables de la crisis salen impunes y por elegir un modelo de crecimiento basado en la extensión de precarios 'minijobs' que condenarán a muchos personas a un futuro incierto.

Alemanes: el futuro de Europa está en vuestras manos. Es la hora de que digáis no a una dirigente incapaz de buscar alternativas a un sistema agonizante y confiéis en opciones políticas que miren hacia las necesidades de los ciudadanos de a pie, sean alemanes, españoles o franceses. De vosotros depende si los ciudadanos europeos empezamos a caminar juntos o si seguimos optando por ayudar a los poderosos mientras dejamos que se hundan los más débiles.