A solo 1 metro de los secretos financieros de la City: desvelan el plan de China para construir una habitación secreta bajo su embajada en Londres
Pekín blinda su "superembajada" en Londres: 200 cámaras secretas a un paso del corazón financiero del Reino Unido
China está a punto de levantar un complejo diplomático sin precedentes en suelo europeo. Sin embargo, lo que ha puesto en alerta máxima a los servicios de inteligencia británicos no es la fachada del edificio, sino lo que ocultan sus cimientos. Según una investigación de The Telegraph, los planos sin censura de la futura "superembajada" china en Londres revelan una red subterránea de 208 habitaciones secretas. En este laberinto de hormigón destaca una estancia estratégica: una cámara oculta situada exactamente junto a los cables de comunicación más sensibles del país, un hallazgo que ha desatado una auténtica tormenta política en Downing Street.
El complejo se asienta sobre la antigua Real Casa de la Moneda (Royal Mint), un enclave de 22.000 metros cuadrados que Pekín ha intentado proteger de miradas indiscretas. Los esquemas técnicos muestran que una de estas salas secretas colinda directamente con los cables de fibra óptica que sostienen no solo los datos financieros de la City, sino el tráfico de correos y mensajería de millones de usuarios. La maniobra es quirúrgica: China planea demoler y reconstruir el muro exterior del sótano para situar a sus funcionarios a apenas un metro de la columna vertebral del sistema financiero británico.
Para el MI5, esto no es una teoría de la conspiración. Los planos detallan que la sala contará con potentes sistemas de extracción de aire caliente, un detalle técnico que delata la instalación de equipos informáticos de alto rendimiento, propios del espionaje avanzado. Aunque Pekín pueda alegar que se trata de servidores internos o incluso un gimnasio, su proximidad a las infraestructuras de gigantes como BT Openreach o Verizon es una amenaza directa. Estos cables son el núcleo del London Internet Exchange, el punto de conexión clave entre la capital británica y los cables transatlánticos que llegan a Estados Unidos.
"Dar luz verde a este proyecto es entregar a China una plataforma de lanzamiento para la guerra económica en el centro neurálgico de nuestra infraestructura nacional", ha denunciado Alicia Kearns, portavoz de Seguridad Nacional de la oposición. Kearns ha sido tajante: los planos muestran una habitación que corre pegada a las fibras ópticas de la City y Canary Wharf, lo que supone un riesgo inasumible para la seguridad del Estado.
Pese al escándalo, el primer ministro Keir Starmer parece decidido a dar el visto bueno antes de su próxima visita oficial a Xi Jinping. Lo hace ignorando las advertencias que, según figuras como Dominic Cummings, ya lanzaron en su día el MI5 y el MI6 sobre la intención de Pekín de crear un "centro de espionaje subterráneo".
Los documentos revelan que el complejo será una fortaleza autosuficiente. Además de la zona de interceptación, contará con generadores de emergencia, plantas de riego y apartamentos de lujo para diplomáticos de alto rango. El diseño incluye duchas y dependencias en el sótano que permitirían a los funcionarios permanecer bajo tierra durante largos periodos sin necesidad de salir al exterior.
Alan Woodward, experto en seguridad de la Universidad de Surrey, califica la demolición del muro del sótano como una "señal de alarma" inequívoca. Según Woodward, la historia de la inteligencia nos enseña que cualquier potencia con capacidad de pinchar un cable, lo hará. «Si quieren interceptar los datos, no tienen que ir muy lejos. Nadie sabría qué ocurre ahí abajo», advierte, recordando que hoy la inteligencia económica es tan valiosa como los secretos de Estado.
La ubicación no parece fruto del azar. El emplazamiento rodea por tres flancos la central telefónica de Wapping, una instalación de BT que da servicio a cientos de firmas financieras, incluyendo Lloyd’s of London. Mientras el Gobierno británico mantiene un discurso de cautela asegurando que los riesgos están "bajo control", la embajada china guarda silencio tras la filtración de sus planes secretos.