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Chelsea Manning, la exanalista que filtró los secretos de EEUU a Wikileaks, arrestada en Nueva York: estaba en una protesta a favor de Palestina

Chelsea Manning, la exanalista que filtró los secretos de EEUU a Wikileaks, arrestada en Nueva York: estaba en una protesta a favor de Palestina

La movilización, en el centro de Manhattan, pretendía denunciar el apoyo de EEUU a Israel en su conflicto en Oriente.

Manifestación pro-Palestina en Nueva York
Manifestación pro-Palestina en Nueva YorkAnadolu via Getty Images

La detención de Chelsea Manning en Nueva York durante una protesta propalestina vuelve a situar a la exanalista en el centro del debate político en Estados Unidos, pero esta vez no por filtraciones de documentos clasificados, sino por su implicación directa en la movilización callejera contra la política exterior de su país.

Manning, conocida por haber entregado miles de archivos militares y diplomáticos a WikiLeaks —lo que le valió una condena de siete años de prisión—, fue una de las más de 90 personas arrestadas el lunes en Manhattan. La protesta había sido organizada por Jewish Voice for Peace, un colectivo judío crítico con el respaldo de Washington a Israel y activo en la defensa de los derechos palestinos.

Una protesta simbólica en el corazón político de Nueva York

La acción reunió a unas 200 personas que bloquearon durante cerca de una hora una de las principales arterias de Manhattan, en las inmediaciones de las oficinas de dos influyentes senadores demócratas: Chuck Schumer y Kirsten Gillibrand. Ambos han sido señalados por los manifestantes por su oposición a una iniciativa legislativa que buscaba frenar la venta de armas estadounidenses a Israel.

El gesto no fue casual. Elegir ese punto de la ciudad —más allá de su visibilidad mediática— tenía una clara carga política: interpelar directamente a figuras clave del Partido Demócrata en un momento en que el apoyo a Israel genera divisiones internas, especialmente entre las bases más progresistas.

La protesta, según los organizadores, pretendía denunciar lo que consideran una “complicidad activa” de Estados Unidos en la crisis humanitaria en Gaza. Para ello, optaron por una estrategia clásica de desobediencia civil: cortar el tráfico en una vía relevante y asumir las consecuencias legales como parte del mensaje.

Manning, del secreto de Estado a la protesta en la calle

La presencia de Manning añade una dimensión particular al episodio. Su trayectoria la ha convertido en un símbolo ambiguo: para algunos, una figura de valentía que expuso abusos del poder; para otros, alguien que comprometió la seguridad nacional.

Desde su salida de prisión en 2017 —tras la conmutación de su pena durante la presidencia de Barack Obama—, Manning ha mantenido un perfil político activo, centrado en cuestiones de transparencia, derechos civiles y justicia social. Su participación en esta protesta encaja con esa evolución, aunque también refuerza su imagen como activista incómoda para el establishment.

No es la primera vez que se involucra en acciones de este tipo, pero sí una de las más mediáticas en los últimos años. Su detención, aunque previsiblemente de carácter menor, reaviva el interés en su figura y en el papel que juegan los antiguos denunciantes en los movimientos sociales contemporáneos.

Un movimiento en crecimiento dentro de la comunidad judía

Otro elemento relevante es el papel de Jewish Voice for Peace, que en los últimos meses ha ganado visibilidad en Estados Unidos. Su posicionamiento desafía la idea de un apoyo monolítico de la comunidad judía estadounidense a las políticas del Gobierno israelí.

El colectivo ha apostado por acciones directas y mediáticas, como esta protesta en Nueva York, para presionar a los responsables políticos. Su estrategia combina el simbolismo —manifestarse como judíos contra la guerra— con la confrontación institucional.

Este tipo de movilizaciones reflejan un cambio generacional y político dentro de ciertos sectores progresistas, donde el respaldo incondicional a Israel ya no se da por hecho. En ese contexto, la detención de activistas, incluida una figura como Manning, puede interpretarse tanto como un intento de disuasión como una señal del creciente peso de estas protestas.

Más allá del arresto

Aunque las detenciones no suelen derivar en consecuencias judiciales graves en este tipo de acciones, sí cumplen una función: visibilizar el conflicto y forzar el debate público. En este caso, el foco no solo está en la política exterior estadounidense, sino también en las tensiones internas del Partido Demócrata y en la evolución de los movimientos sociales.

La imagen de Manning esposada en una protesta propalestina resume, en cierto modo, una década de transformaciones políticas: de las guerras filtradas en documentos secretos a las disputas abiertas en las calles. Y, sobre todo, evidencia que algunas figuras siguen dispuestas a asumir riesgos personales para defender sus convicciones, aunque el escenario haya cambiado radicalmente.

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