Clones de coches, francotiradores y una planta de hotel secreta: el operativo de "nivel paranoico" para proteger a Trump en Davos
Los protagonistas son el Air Force One, valorado en 2.650 millones de dólares, y "La Bestia", su limusina blindada de 1,3 millones donde lleva hasta bolsas de sangre de su grupo sanguíneo.
Cuando viaja un presidente de Estados Unidos, lo habitual es ver el Air Force One y la limusina presidencial, "La Bestia". Pero la llegada de Donald Trump al Foro Económico Mundial eleva el listón. No podía dejar de ser noticia también en esto. La seguridad en Davos (Suiza) se mueve en lo que fuentes militares y de inteligencia describen como un protocolo de nivel "paranoico": aviones duplicados, helicópteros en formación, vehículos clonados, fuerzas especiales y una coordinación milimétrica.
Trump acude a esta reunión que da tanto que hablar sobre quién mueve los hilos de la economía y geopolítica mundial, por tercera vez. La conferencia se celebra del 19 al 23 de enero, pero ni la fecha ni la hora exacta de llegada suelen hacerse públicas.
El motivo es reducir al máximo cualquier riesgo. Y este año, el contexto pesa más que nunca tras los intentos de asesinato sufridos durante la campaña presidencial estadounidense de 2024, uno de ellos a escasos centímetros de su cabeza.
Un viaje preparado semanas antes
La llegada comienza mucho antes de que Trump pise Suiza. El Air Force One aterriza en Zúrich, aunque no siempre lo hace solo. En 2020 llegaron dos aviones presidenciales, una práctica habitual para despistar y garantizar redundancia operativa. Hoy, el término Air Force One se usa de forma genérica para las aeronaves configuradas para el transporte presidencial.
No es un avión cualquiera, comenzando por su precio, estimado en unos 2.650 millones de dólares (unos 2.260 millones de euros). Está blindado con tecnología militar, puede interferir radares enemigos, lanzar bengalas para desviar misiles y repostar en pleno vuelo, lo que le permitiría permanecer en el aire durante horas o días.
En un escenario extremo, actúa como centro de mando móvil. En su interior hay unos 370 metros cuadrados repartidos en tres niveles, con suite presidencial, sala de conferencias y un quirófano plenamente operativo.
Días —a veces semanas— antes llegan los aviones de carga, como el C-17 Globemaster o el C-5M Super Galaxy, que transportan vehículos blindados, helicópteros y personal armado. De hecho, uno de estos aviones ya había aterrizado en Zúrich a principios de diciembre como parte de la misión preliminar.
Helicópteros clonados y cielos cerrados
Desde Zúrich, Trump suele viajar a Davos en helicóptero si el tiempo lo permite. El modelo más habitual es el Sikorsky VH-3D Sea King, conocido oficialmente como Marine One cuando transporta al presidente. Vuelan en formaciones de tres, intercambiando posiciones para que nadie sepa con certeza en cuál va el mandatario.
La escolta aérea incluye Osprey MV-22, aeronaves de rotor basculante capaces de transportar fuerzas especiales y agentes de inteligencia. En visitas anteriores, la comitiva aérea llegó a sumar hasta ocho helicópteros.
Durante el Foro, Suiza impone una zona de exclusión aérea de casi 50 kilómetros alrededor de Davos. El aterrizaje se realiza en un helipuerto temporal instalado junto al lago, diseñado expresamente para el evento.
Si el tiempo se tuerce, entra "La Bestia"
Cuando el clima no acompaña, el traslado se hace por carretera en la famosa limusina presidencial. Oficialmente, se llama Cadillac One, pero todo el mundo la conoce como "La Bestia", y cuesta 1,3 millones de dólares. Pesa alrededor de nueve toneladas, tiene carrocería y cristales blindados, sistemas de comunicación por satélite y suministro de oxígeno propio.
Según distintas investigaciones periodísticas, incluso transporta reservas de sangre compatibles con el grupo sanguíneo del presidente.
Nada viaja solo. Los coches se clonan. Dos o tres limusinas idénticas avanzan en convoy junto a todoterrenos con unidades antiterroristas, vehículos con radares y detectores de armas, una ambulancia y patrullas de la policía suiza. En 2020, la caravana en Davos llegó a contar con 29 vehículos.
El hotel de los rumores
Todo apunta a que Trump se alojará de nuevo en el Hotel Alpengold, como en visitas anteriores. Está a menos de un kilómetro del punto de aterrizaje del helicóptero. Desde hace años circula un rumor persistente: una planta secreta del hotel, capaz de funcionar de forma autónoma en caso de emergencia. Los gestores nunca lo han confirmado, pero tampoco lo han desmentido.
Ejército suizo y el "Fútbol Nuclear"
La protección no recae solo en Estados Unidos. Miles de policías y militares suizos se despliegan durante el Foro Económico Mundial. Controles, francotiradores, vigilancia electrónica y coordinación permanente con los servicios secretos estadounidenses.
Hay un detalle que resume la magnitud del operativo: Trump viaja siempre con los códigos para autorizar un ataque nuclear. Van en un maletín conocido oficialmente como Cartera Presidencial de Emergencia, aunque popularmente se le llama el "Fútbol Nuclear". Un asistente militar lo porta a escasos metros del presidente en todo momento.
En Davos, cada movimiento está calculado. Nada se improvisa. Porque cuando llega el presidente de Estados Unidos, la seguridad deja de ser visible para convertirse en omnipresente.