El acuerdo de Trump con Groenlandia involucraría pequeñas áreas de tierra
El 'New York Times' adelanta que, en estos terrenos, EEUU podría construir bases militares. "Es un pacto definitivo a largo plazo. Es un pacto infinito. Es un pacto para siempre", defiende el presidente republicano.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se mostró ayer dispuesto a retirar su última amenaza arancelaria contra sus ¿socios? europeos, que había lanzado para asegurar la soberanía estadounidense sobre Groenlandia. El cambio, anunciado en el Foro de Davos, se basaba en un acuerdo marco, como lo llamó, con Mark Rutte, el secretario general de la OTAN, sobre el futuro de la isla ártica.
Dio pocos detalles y dejó las explicaciones al neerlandés, también la responsabilidad de hablar con el Reino de Dinamarca, de quien depende este territorio autónomo, pero un artículo publicado en Truth Social, Trump ha decladado esta noche que él y Rutte habían "formulado el marco de un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia y, de hecho, a toda la región ártica. Esta solución, de concretarse, será muy beneficiosa para Estados Unidos y para todos los países de la OTAN".
El anuncio se produjo tras una reunión de la Alianza Atlántica celebrada el miércoles, en la que altos mandos militares de los estados miembros, hasta 32, debatieron un acuerdo por el cual Dinamarca otorgaría a EEUU la soberanía sobre pequeñas áreas de territorio groenlandés donde Estados Unidos podría construir bases militares, según tres altos funcionarios familiarizados con la conversación con el diario The New York Times.
Estos funcionarios, que han hablado con el medio bajo condición de anonimato para tratar un asunto diplomático delicado, afirmaron que Rutte había estado considerando esta idea y, al final, ha cuajado. Dos de los funcionarios que asistieron a la reunión compararon el modelo con las bases del Reino Unido en Chipre, consideradas territorio británico plenamente.
Cuando los periodistas le preguntaron a Trump si Groenlandia formaría parte de EEUU en un acuerdo final, Trump evadió el tema, diciendo: "Es el acuerdo definitivo a largo plazo. Es un acuerdo infinito. Es un acuerdo para siempre". Sorprendentemente, Rutte afirmó en una entrevista con Fox News que la cuestión de quién controlaría Groenlandia "no se planteó" en la reunión.
Al ser solicitada su opinión sobre el acuerdo y su contenido por el diario neoyorquino, la OTAN declaró que "las negociaciones entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos seguirán adelante con el objetivo de garantizar que Rusia y China nunca se afiancen, ni económica ni militarmente, en Groenlandia". Nada más.
La isla ya ha albergado una base militar estadounidense desde la década de 1950 precisamente por esa razón y llegó a tener 17 instalaciones en la isla, que fue cerrando tras la Guerra Fría. Un tratado bilateral de 1951 permite una mayor presencia estadounidense en la zona si se solicita, cosa que no se ha hecho, porque no es lo que Trump busca, quiere negocio. El marco ahora pactado, si se cumple lo dicho por el Times, supone ahondar en esos acuerdos, a lo que tanto Kuuk como Copenhague se habían mostrado dispuestos hace años, sin necesidad de este escándalo.
Dinamarca ha indicado repetidamente que EEUU puede aumentar el número de tropas en Groenlandia si así lo desea, sin afinar en las soluciones sobre la titularidad de las bases, y que incluso puede convertirse en un socio comercial preferente en los recursos naturales que tanto parecen gustar a Trump, de paso. También Groenlandia ha anunciado que está abierta a negocios si las empresas estadounidenses están interesadas, pero hasta ahora ahora ninguno de estos argumentos calaba en el inquilino de la Casa Blanca. Está por ver lo que al final se plasma, negro sobre blanco.
Soberanía respetada
Por su parte, el digital norteamericano Axios añade esta madrugada que el marco pactado a los dos lados del Atlántico "incluye el principio de respetar la soberanía de Dinamarca sobre la isla", según dos fuentes informadas sobre la propuesta. Esto es importante porque Trump ha declarado en numerosas ocasiones, incluso ayer por la mañana, que sólo aceptaría un acuerdo que pusiera Groenlandia bajo control de Washington. Y el acuerdo propuesto por Rutte, que según Trump "nos da todo lo que necesitábamos", no lo hace.
Pero hay más:
- El plan incluye, añade el medio, la actualización del Acuerdo de Defensa de Groenlandia de 1951 entre EEUU y Dinamarca, que permitía a la Casa Blanca construir bases militares en la isla y establecer "zonas de defensa" si la OTAN lo consideraba necesario. Eso avala lo contado por el NYT.
- También incluye secciones sobre el aumento de la seguridad en Groenlandia y la actividad de la OTAN en el Ártico, así como trabajos adicionales en el ámbito de las materias primas, según las mismas fuentes.
- La propuesta también añade cláusulas sobre el posicionamiento de la "Cúpula Dorada" en Groenlandia y sobre cómo contrarrestar la "influencia externa maligna" de Rusia y China.
Ayer, en Davos, dejó claro que no usaría la fuerza para sacar de la isla lo que quiere, siempre con la excusa de la seguridad, ante las supuestas pretensiones en la zona de Rusia y China, pero con los recursos naturales y las rutas comerciales también en la diana. Anteriormente, tanto él como personal de su gabinete se habían negado a descartar la vía armada, ese "por las buenas o por las malas" contra Groenlandia... ¿o era Islandia? Hasta tres veces se equivocó ayer el mandatario republicano al hablar del territorio en sus intervenciones en Suiza. Si eso lo hace Joe Biden, no hay memes en internet para él, dicho sea de paso.
"Si este acuerdo se aprueba, y el presidente Trump tiene muchas esperanzas de que así sea, Estados Unidos alcanzará todos sus objetivos estratégicos con respecto a Groenlandia, a muy bajo costo, para siempre", dicen las fuentes de Axios, que se vanaglorian de que el mandatario "está demostrando una vez más que es el negociador principal". La premisas es esa: Dinamarca conserva su soberanía, pero Estados Unidos puede aumentar su presencia militar. Ahora se espera que EEUU inicie en las próximas semanas negociaciones de alto nivel con Dinamarca y Groenlandia sobre ese posible acuerdo.

Un cambio trascendente
La noticia del marco se conoció horas después de que Trump declarara a los líderes europeos en Davos, Suiza, que no se conformaría con nada menos que Estados Unidos se apropiara de Groenlandia, al tiempo que retiraba la amenaza de invadirla. Trump había prometido graves consecuencias económicas y de seguridad para Europa si no se salía con la suya.
Ese mismo día, ante una sala repleta de jefes de estado, multimillonarios y otros líderes mundiales, el magnate reiteró que Estados Unidos necesitaba Groenlandia por motivos de seguridad nacional. Aseguró que sólo EEUU era lo suficientemente fuerte como para defender Groenlandia de amenazas externas, y que defenderla sólo tenía sentido si ellos son sus propietarios.
Pidió "negociaciones inmediatas" para discutir la transferencia de la propiedad de la isla semiautónoma desde Dinamarca a EEUU y se burló de los países europeos, calificándolos de irreconocibles respecto a su belleza anterior y dependientes de Estados Unidos. "Sin nosotros, la mayoría de los países ni siquiera funcionan", declaró Trump.
El día dejó claro el enfoque de Trump en su segundo mandato sobre el poder global y la formulación de políticas: alternar entre coaccionar y humillar a aliados que antes eran cercanos en pos de un objetivo que Trump parece considerar una parte crucial de su legado.
"Probablemente no lograremos nada a menos que decida usar una fuerza excesiva donde seríamos, francamente, imparables", dijo Trump. "Pero no lo haré. Esa es probablemente la declaración más importante, porque la gente pensó que usaría la fuerza. No tengo que usar la fuerza. No quiero usar la fuerza. No usaré la fuerza. Lo único que Estados Unidos pide es un lugar llamado Groenlandia".
Sin embargo, poco después, Trump lanzó amenazas explícitas e implícitas a los líderes europeos si no accedían a sus deseos. Recordó a la audiencia que había gravado unilateralmente las importaciones a Estados Unidos desde países de toda Europa y del exterior, y que ya había amenazado con aumentar los aranceles a Dinamarca y a varios países europeos que han defendido la soberanía danesa sobre la isla.
Como suele ocurrir en sus delicados tratos con Trump, algunos líderes europeos reaccionaron a lo que consideraron el punto más positivo de sus declaraciones -su promesa de no desplegar tropas- y expresaron su esperanza de llegar a un acuerdo sobre el futuro de Groenlandia.
Rasmus Jarlov, presidente del comité de defensa del Parlamento danés, declaró en una entrevista que "hemos escuchado cosas mucho peores" de Trump. "Me alegra que descarte el uso de la fuerza militar", dijo Jarlov. "No vi en sus declaraciones de hoy una escalada. Insiste en que quiere Groenlandia, pero eso no es nuevo. Por supuesto, seguimos insistiendo en que no vamos a entregar Groenlandia".
Sin embargo, Trump dejó poco margen para el compromiso en su discurso. Muchos líderes europeos han mantenido que no pueden aceptar la cesión de la propiedad de Groenlandia a Estados Unidos, pero también afirman estar abiertos a casi cualquier otro acuerdo que amplíe la presencia estadounidense allí. El miércoles, Trump reiteró que eso no sería suficiente.
"Se necesita la propiedad para defenderlo", dijo Trump. Un momento después, añadió: "¿Quién demonios quiere defender un contrato de licencia o un arrendamiento?". Otra vez su noto expansionista. ¿Habrá cambiado de veras ahora?
