El estrecho de Ormuz reabre y evita el contagio que ya temían los analistas: "¿Por qué no dar voz a España sobre el estrecho de Gibraltar?"
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El estrecho de Ormuz reabre y evita el contagio que ya temían los analistas: "¿Por qué no dar voz a España sobre el estrecho de Gibraltar?"

La idea de que Irán (o cualquier otra potencia) sometiese un estrecho como el de Ormuz a sus tasas y peajes asustaba al comercio internacional, y algunos expertos ya hablaban incluso de una "caja de Pandora" por abrir.

Buques de carga bloqueando el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, en ilustraciones aéreas en 3D.Getty Images

El estrecho de Ormuz reabre y el petróleo lo celebra. No solo el mercado del crudo: la idea de que Irán (o cualquier otra potencia) controlara un paso natural con tasas y peajes no tenía precedentes y podía marcar unos nefastos para el comercio global. Lo explicaban varios expertos al medio francés Les Echos, que llegaba a preguntarse qué impedía a España o a Marruecos hacer lo mismo con el estrecho de Gibraltar. 

Según la Organización Marítima Internacional, cerca de 3.000 buques permanecían hasta ahora bloqueados en el golfo Pérsico. Su reapertura no es por el momento definitiva, pero sí crucial. Es una de las rutas energéticas más importantes del planeta, por donde circulaba antes del conflicto cerca del 20% del petróleo y gas natural licuado mundial. 

La alarma que desató Irán

Irán puso sobre la mesa una medida que encendió todas las alarmas: cobrar un peaje por el tránsito de buques en el estrecho. La propuesta incluiría un sistema similar al de los canales artificiales como el Canal de Suez o el de Panamá. Incluso se planteó la posibilidad de gestionar ese control junto a Omán, aunque esta opción fue rechazada por el propio sultanato. 

El debate escaló tras unas declaraciones de Donald Trump, quien llegó a sugerir que un sistema de peajes podría generar "mucho dinero" si se organiza el tránsito de forma segura.

Pero la reacción de expertos y organismos internacionales ha sido clara: se trata de una medida contraria al derecho internacional.

"Una caja de Pandora" con consecuencias globales

El analista militar Nicolas Mazzucchi ya advertía entonces de las implicaciones de esta idea. Según explica, imponer peajes en un estrecho natural abriría una "caja de Pandora" con efectos en cadena, según declaraciones publicadas en el mismo medio:

  • China podría hacer lo mismo en el estrecho de Taiwán.
  • Reino Unido en el de Dover.
  • Y, en el caso europeo, incluso España y Marruecos en el estrecho de Gibraltar.

El problema no es solo económico. Es jurídico. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar establece el principio de libertad de navegación, incluyendo el derecho de tránsito sin obstáculos en estrechos internacionales.

"El derecho de tránsito tiene prioridad. Ninguna norma permite instaurar peajes en estos pasos", subraya Mazzucchi. Aparte del concepto de aguas territoriales (12 millas náuticas desde la costa) y zonas económicas exclusivas (200 millas náuticas desde la costa), el "derecho de tránsito sin obstáculos" (Artículo 38 del Tratado de Montego Bay) tiene prioridad: "ninguna norma puede justificar la instauración de un peaje marítimo", señala.

Un precedente que podría afectar a España

La advertencia sobre Gibraltar no es menor. El estrecho de Gibraltar es uno de los pasos marítimos más transitados del mundo. Si se normalizara el cobro de peajes en Ormuz, otros países podrían intentar replicar el modelo.

Esto abriría un escenario completamente nuevo para el comercio global, con riesgos como la fragmentación de rutas marítimas, el aumento de costes logísticos y las tensiones geopolíticas.

Por qué los estrechos no son como los canales

La clave del debate está en distinguir entre canales artificiales (Suez, Panamá), que sí permiten peajes, y estrechos naturales (Ormuz, Gibraltar, Taiwán, Dover...), donde no pueden restringirse. 

Solo existen excepciones muy concretas, como los estrechos del Bósforo y los Dardanelos, regulados por un acuerdo internacional desde 1936 que permite a Turquía limitar el paso de buques militares en determinadas circunstancias. Pero ese modelo no es extrapolable a otros estrechos.

Más allá de leyes y propuestas, hay un factor que domina el tráfico marítimo: la seguridad real. Aunque existan acuerdos, si los riesgos son altos: suben las primas de seguros, se reducen los tránsitos y cambian las rutas globales. Ahora habrá que ver si la estabilidad ha vuelto a Ormuz para quedarse o es solo un espejismo.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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