Finlandia responde al plan de las bicicletas rusas en la zona más remota

Finlandia responde al plan de las bicicletas rusas en la zona más remota

El primer ministro finlandés aseguró que su gobierno está preparado para cerrar totalmente la frontera oriental con Rusia "en un futuro próximo". 

Vehículos policiales en la estación fronteriza internacional Raja-Jooseppi, al norte de Finlandia.Europa Press

El primer ministro finlandés, Petteri Orpo, aseguró este lunes que su gobierno está preparado para cerrar totalmente la frontera oriental con Rusia "en un futuro próximo" si continúan llegando refugiados a través del país vecino.

En una rueda de prensa junto a su homólogo sueco, Ulf Kristersson, Orpo definió como "ataque híbrido" de Moscú el notable aumento de los solicitantes de asilo que han cruzado la frontera fino-rusa en las últimas semanas. Y entre ellos hay un aspecto llamativo más allá de las cifras: muchos han llegado al paso fronterizo en bicicleta.

Según las autoridades migratorias, solo en el mes de noviembre han llegado a Finlandia unos 900 refugiados de terceros países desde Rusia, 30 veces más de lo habitual, pese al cierre de siete de los ocho puestos fronterizos las dos últimas semanas.

El único que permanece abierto, el de Raja-Jooseppi, está ubicado en el extremo septentrional de la frontera, en una zona remota y deshabitada del norte de Laponia.

"Estamos dispuestos a cerrar el último cruce fronterizo si es necesario", advirtió el primer ministro finlandés, quien calificó la actitud de Rusia de "agresión contra la Unión Europea".

"Según la información de varias fuentes de inteligencia, sigue habiendo personas que se dirigen a la frontera. Si esto continúa, próximamente anunciaremos más medidas", añadió.

No obstante, el gobierno de Orpo —del que forma parte el partido de ultraderecha Verdaderos Finlandeses— debe superar varias trabas legales antes de decretar el cierre total de la frontera.

Hace una semana, la Cancillería de Justicia impidió al Ejecutivo clausurar todos los puestos fronterizos, alegando que esta medida atenta contra el derecho internacional al asilo reconocido en la legislación finlandesa y europea.

El Gobierno argumenta que lo más importante es garantizar la seguridad nacional, ya que entre los refugiados podrían llegar delincuentes o extremistas, y aduce que la petición de asilo seguiría siendo posible en puertos y aeropuertos.

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