Las fuerzas de Ucrania se están enfrentando entre sí en Zaporiyia dejando a las tropas rusas avanzar
Las diferencias de pareceres y mandos en el frente ucraniano complican la situación y dan un balón de oxígeno a los rusos, que se aprovechan de estos episodios para ganar terreno.
En el frente sureste de Ucrania, donde la guerra se libra desde hace meses a un ritmo lento y desgastante, ha empezado a abrirse una grieta peligrosa. No se trata de una nueva ofensiva rusa ni de un colapso repentino de las defensas, sino de algo más difícil de contener: enfrentamientos internos entre unidades ucranianas que comparten trinchera, pero no mando ni misión.
En la provincia de Zaporiyia, especialmente en el sector situado al oeste de Huliaipole, las tensiones entre tropas de asalto y brigadas de defensa territorial han pasado del malestar soterrado a incidentes abiertos. Una situación que, según fuentes militares ucranianas, está siendo aprovechada por las fuerzas rusas para avanzar.
Una fractura en la cadena de mando
El problema tiene una raíz estructural. Las brigadas de defensa territorial dependen de mandos regionales y están diseñadas para una guerra de desgaste: defender pueblos, mantener líneas estáticas y resistir durante largos periodos con recursos limitados. Las tropas de asalto, en cambio, responden directamente al comandante en jefe, el general Oleksandr Syrskyi, y están concebidas para operaciones rápidas, ofensivas y de alta intensidad.
Cuando los recursos escasean -como ocurre ahora en varios puntos del frente- esa diferencia se convierte en un foco de conflicto. Las unidades de asalto, con mayor peso político y operativo, tienden a imponer sus necesidades. Las territoriales, menos visibles y peor equipadas, acaban cargando con la culpa de los retrocesos.
Según ha reconocido la defensora del pueblo militar, Olha Reshetylova, existen "problemas reales" entre ambos tipos de unidades en Zaporiyia, derivados de:
- Órdenes mal transmitidas
- Falta de coordinación entre mandos
- Objetivos incompatibles sobre el terreno
Huliaipole: cuando la defensa se convierte en reproche
La caída de Huliaipole el mes pasado fue un punto de inflexión. Tras semanas resistiendo bajo una presión creciente, las brigadas territoriales 102 y 106 se vieron obligadas a replegarse frente a una fuerza rusa muy superior en número y medios. Lejos de recibir respaldo, fueron señaladas públicamente.
El propio Syrskyi responsabilizó a estas unidades de la pérdida del enclave, pese a que informes independientes subrayaron que llevaban meses sin rotaciones, con suministros limitados y bajas acumuladas. Mantener posiciones en esas condiciones, señalaban analistas pro-ucranianos, era "prácticamente imposible".
La retirada hacia el oeste, en la que coincidieron tropas territoriales y unidades de asalto como el 48.º Batallón y el 225.º Regimiento de Asalto, no hizo sino aumentar las fricciones.
El incidente del 5 de enero
La tensión alcanzó su punto máximo a principios de enero. A finales de diciembre, el 17.º Cuerpo de Ejército ordenó a la 108.ª Brigada Territorial, desplegada cerca de Mala Tokmachka, integrarse en un nuevo grupo de combate bajo mando del 225.º Regimiento de Asalto.
La orden fue recibida con resistencia por parte de los oficiales territoriales, que alegaban no estar entrenados ni equipados para operaciones ofensivas. La formación del grupo se retrasó varios días… hasta que dejó de ser voluntaria.
Según el observador militar Thorkill, el 5 de enero soldados de asalto enmascarados sacaron por la fuerza a miembros de la 108.ª Brigada de sus posiciones y los trasladaron en un camión. El mando del 225.º Regimiento negó cualquier amenaza o secuestro, pero el episodio dejó una herida profunda en la cohesión interna.
Un problema que va más allá de un solo episodio
Días después, parte de los soldados transferidos regresaron a su unidad original. Sin embargo, una veintena sigue bajo control del 225.º Regimiento, recibiendo un nuevo entrenamiento. Oficialmente, no participarán en asaltos.
Esa explicación plantea más preguntas que respuestas:
- Si no van a combatir como fuerza de choque, ¿por qué fueron transferidos?
- ¿Qué autoridad real tienen las brigadas territoriales frente a las de asalto?
- ¿Cuántos incidentes similares no han salido a la luz?
Mientras tanto, las fuerzas rusas continúan presionando el frente. La falta de coordinación, el desgaste humano y el cruce de reproches internos están generando vacíos operativos que Moscú no necesita crear: le basta con aprovecharlos.
En una guerra donde cada metro cuenta, Ucrania se enfrenta a un enemigo externo persistente y a un desafío interno igual de peligroso. Porque cuando las órdenes se contradicen y las unidades desconfían entre sí, la línea del frente no solo se debilita: se rompe.