Ramón Larramendi, el español que mejor conoce Groenlandia: "Ellos se sienten amenazados casi de un modo matón y eso a nadie le gusta"
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Ramón Larramendi, el español que mejor conoce Groenlandia: "Ellos se sienten amenazados casi de un modo matón y eso a nadie le gusta"

Entrevista con este explorador, que lleva 30 años establecido en el territorio autónomo danés, en la que responde a toda la actualidad que rodea a Groenlandia. 

Ramón Larramendi, en un barco en Groenlandia.Ramón Larramendi

No hay en España y prácticamente en Europa una persona que conozca Groenlandia al nivel de profundidad de Ramón Larramendi. Este explorador madrileño de 60 años llegó por primera vez a ese territorio en 1986 y, tras cruzar el Ártico en una travesía de tres años que nadie ha repetido y que le llevó a ser portada de la edición internacional del National Geographic, se quedó prendado de ese territorio.

Larramendi lleva establecido ahí desde hace 30 años, que empezó a trabajar. Desde finales de marzo hasta prácticamente octubre vive ahí. Entre mayo y junio desarrolla sus labores científicas con el trineo de viento que desarrolló y a partir de julio trabaja en la empresa de logística y turismo que tiene.

Aunque ahora está en España, Larramendi sigue desde la distancia todo lo que está pasando en Groenlandia y no pierde detalle de las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Habla con ciudadanos locales, lee la prensa de ahí y es una de las voces más autorizadas para conocer mejor la opinión sobre todo lo que está ocurriendo que tiene la población local.

En una entrevista para El HuffPost, confirma el sentimiento groenlandés que tienen y la repulsa hacia Estados Unidos tras este último órdago de Trump. También aclara la percepción que hay sobre la actuación de Europa y, a su juicio, descarta una invasión militar estadounidense. "No creo que lo vaya a hacer, es absurdo porque no hay nada que conquistar y con el 100% de la población en contra no tiene recorrido", afirma.

¿Cómo estás viviendo todo lo que está pasando? ¿Te esperabas esta escalada tan rápida?

El año pasado ya fue un anticipo de lo que venía, pero la tensión se apagó y un poco todo el mundo estaba a ver cómo era la continuación de esa historia. Estábamos pendientes de ver cómo y cuándo continuaba, que es a lo que estamos asistiendo ahora mismo. 

Hasta cierto punto es un poco de déjà vu. El año pasado parecía que lo siguiente era la invasión y hablaba con la gente y la sensación era como que si subía más, ya es que iba a entrar, pero es que ahora ya no puedes meter más presión.

¿Cuál es la reacción de la gente? 

 Aquí hay una parte de temor, incredulidad o hasta de hastío con la historia porque la gente está cansada. También existe perplejidad y la sensación de la gente es un poco como la nuestra, aunque es verdad que sí que hay un enfado importante y hay una reacción profunda en contra. Absolutamente, sí. Es decir, es un enfado completo, total y del 100%.

¿Se sienten utilizados como que su opinión no pinta nada?

No es como que estén utilizados, sino que se sienten amenazados casi de un modo matón y evidentemente eso a nadie le gusta en ningún sitio. Como país, están ninguneados y un poco ultrajados. Entonces, es un sentimiento de país, que es lo lógico o por otro lado. El año pasado sí había algún pequeño foco que estaba mínimamente a favor, pero ya casi la presión es tan grande que han pasado a estar en contra totalmente, incluso esos que mantenían una especie de aproximación.

¿Qué fuerza tenía esa rama proEEUU?

Era muy, muy pequeñita, pero sí que había un poquito de esa rama. Era un pequeño líder, que es del pueblo en el que yo estoy precisamente y que hasta en redes sociales iba contando cosas. Al ver eso me he puesto a seguirle y ya no ha debido poder soportar la presión y, obviamente, ya se ha puesto en contra. Creo que era como el único, digamos, y junto él había otra poca gente, pero ahora el rechazo es absolutamente unánime.

El rechazo ahora a Estados Unidos es absolutamente unánime
Ramón Larramendi

¿En la primera etapa de Trump hubo algún conato similar a lo de ahora?

Hubo una primera oleada en 2019, pero esa fue un poco diferente. Por supuesto, se tomó medio en broma y además existía un contexto que era distinto. El contexto fue que, cuando saltó la primera vez, fue porque China estuvo a punto de hacerse con el mayor contrato de infraestructuras de la historia de Groenlandia. Querían construir tres nuevos aeropuertos, pero no encontraban financiación porque Dinamarca no se la concedía y no la encontraban en ningún sitio. Entonces, China se prestó a financiar los aeropuertos. Eso como que generó un momento de pánico en Estados Unidos, pero fue cuando vieron que China lo podría hacer y lo que eso podría implicar. Ahí y con ese contexto fue cuando se produjo el intento de Trump número uno, pero fue una cosa medio extraña que nadie tomó en serio porque se daba esa cierta relación causa-efecto clara.

Si se hubiera realizado el contrato de infraestructuras, sí que implicaba, de alguna manera, el cambio del centro de gravedad de Groenlandia, ya que indirectamente implicaba que hubiera habido un montón de presencia china en Groenlandia y eso habría sido otra cosa. Obviamente, eso desapareció y el contrato se fue. China tenía algún otro proyecto de minería por ahí, pero todos los proyectos se han venido abajo y China no tiene ahora mismo nada en Groenlandia, ni presencia ni nada.

¿China o Rusia tienen algún proyecto que pueda preocupar?

Rusia tampoco, nunca ha tenido nada. China sí que tuvo, porque del 2010 al 2020 hicieron intercambios escolares, comunicación entre universidades, visitas semioficiales o proyectos de minería que han estado increíblemente avanzados con contratos muy encaminados. Es decir, ha habido una presencia y hubo movimiento a bajo nivel y que se veía como inofensivo. Pero el punto de inflexión fue la primera de Trump en el 2019 cuando estuvieron a punto de hacerse con el contrato de infraestructura, esa fue la alarma absoluta y ahora mismo de todo eso no queda nada, no hay nada de Rusia ni nada de China.

La era Biden fue tranquila. 

Sí, ahí no hubo nada ni se oyó hablar del tema, aunque sí se hicieron ciertos movimientos. Por ejemplo, hay una mina que va a entrar en explotación este año, que tiene parte de tierras raras, y ahí sí que hubo movimientos de la administración Biden para visitarla y controlar que los productos de la mina no fueran a China. De hecho, hubo una visita en la zona, que es en la que yo estoy, para asegurar que los productos que se sacaran de esa mina no fueran exportados a China. Eso fue con Biden, pero fue una cosa menor de visita medio semioficial para asegurar realmente que no tuviera conexión con China, aunque esa mina no tuviera capital chino.

Panorámica de la localidad de Narsaq.Ramón Larramendi

¿Ves posible una conquista o invasión?

Yo no creo que vaya a invadir, es absurdo. La gente creo que eso tampoco se lo acaba de creer, no hay nada que conquistar y con el 100% de la población en contra no tiene recorrido. Personalmente y en lo que estoy hablando con gente de ahí no puede ser otra cosa que meter un órdago brutal y negociar un acuerdo que sea increíblemente más favorable para Estados Unidos de lo que hubieran firmado nunca si no llega a ser por esta presión. Cuesta ver que no sea esa la estrategia porque lo otro no tiene sentido.

Por supuesto, puedes enviar ahí a todos los militares que quieras, pero con el 100% de la población en contra no tiene recorrido en el tiempo. No vas a conseguir lograr algo que continúe fácilmente. En cambio, si bajo presión Groenlandia firma un acuerdo, eso sí es vinculante porque habría sido firmado por las autoridades y tiene duración en el tiempo. Yo es que no puedo visualizar que haya una invasión porque es absurdo, no hay nada que invadir ni nada que conquistar. Vale, pon que llegan al pueblo los militares, podrían tomar un café y poco más, es un pueblo de pescadores sin infraestructuras y no hay nada que conquistar.

No hay nada de Rusia ni nada de China
Ramón Larramendi

¿Qué percepción hay de ese envío de tropas por parte de algunos países europeos?

Me parece que es una cosa simbólica que está bien, pero solo es eso, simbólico. Han ido poquísimos militares, 5 ó 10 por países, y es un gesto importante que sí que comparto, pero no va a cambiar nada y no disminuye la tensión al respecto y tampoco creo que la aumente, sin enviaran portaviones o cosas serías sí. Hay que ver los próximos acontecimientos, pero ya digo que no me acabo de visualizar esa invasión militar. 

¿Hay un sentimiento de pertenencia europeo?

Ellos tienen sentimiento groenlandés. Ellos son groenlandeses y tienen sentimiento groenlandés. No son daneses, no son europeos y no son americanos. Tienen un sentido de una identidad propia muy formada y es, por supuesto, la que quieren desarrollar. Están en el medio de todo, pero ahora mismo tendrían un poquito más de sentimiento  más favorable a Europa. De las tres opciones posibles, Estados Unidos ya se ha vuelto como imposible, con Dinamarca tienen todos unos agravios históricos que hacen que tampoco y de Europa no tienen una percepción negativa y es donde está la más positiva. Si tuvieran que tener un novio, se preferiría Europa.

Ramón Larramendi, en Groenlandia.Ramón Larramendi

¿Con Dinamarca qué relación tienen? ¿Existe la posibilidad de una independencia?

Son 300 años de relación y, por una parte, hay un sentimiento de querer como liberarse contra el yugo colonial y de cortar, pero por otro lado hay una unión, un montón de matrimonios mixtos y todo el mundo ha estado en Dinamarca, es decir, hay una relación cultural muy profunda con el país. Son como las relaciones de amor-odio y al final forman parte de la cultura danesa, lo quieran o no. Hay muchísimos vínculos de unión que proceden de muy lejos y a la vez hay un sentimiento de querer cortar. 

Hay un sentimiento independentista muy fuerte. La única diferencia es que hay unos que dicen que la independencia tiene que ser ahora mismo a toda costa, que son los que más han hablado de que se podría explorar la vía del estado asociado y los que en un momento dado, incluso el año pasado, eran como que no descartaban aprovechar la oportunidad de Estados Unidos, que vinculaba, pero ahora mismo es tal la agresividad que obviamente no.

¿La carta firmada por Europa entonces la han visto bien?

Un poco sí, pero al final es como un mensaje de ánimo porque Europa tiene una percepción que es más positiva y la alimenta. Tiene un valor porque los gestos son importantes y este lo es, pero ahora mismo realmente es o Dinamarca o ver qué pasa. El órdago es tan duro que tiene que llegar a una resolución, no puede ser eterno.

¿Valoran eso que se dice que se podría comprar el voto desde Estados Unidos por cifras como un millón por habitante es real? 

Eso está siempre encima de la mesa. Si das un millón a cada individuo, con es gente, que mucha no tiene un duro, no es tan seguro que digan que no. No se ha hablado como tal, se ha dicho o comentado y se ha pensado porque al final son 46.000 groenlandeses porque los 10.000 restantes son daneses y eso son dos duros para un país como Estados Unidos. Piensa que sería que un pueblo que no tiene un duro tuviera un millón por cabeza y eso muy tentador.

Lo que pasa es que a nivel político no lo van a permitir que se haga de esa manera directa, pero si se hiciera un referéndum yo me creería cualquier resultado. 56.000 millones para EEUU no es nada. Si tuvieran posibilidad directa de hacer el referéndum en cada pueblo, la tentación es muy grande, pero políticamente el rechazo es total y no puedo ver otra cosa que no sea el rechazo total, pero con Trump cualquier cosa es posible.

El aventurero Ramón Larramendi.Ramón Larramendi.

¿Qué importancia tiene el cambio climático y la disminución de la capa de hielo para que se puedan explotar nuevos recursos?

Eso por supuesto, el derretimiento favorece que se puedan explotar esos recursos, pero la minería es a medio plazo, es casi una visión histórica. Las minas son complejas de explotar, no es llegar y cogerlo. La mina que van a empezar de las tierras raras no es tan seguro que vaya a ser rentable y hasta hay gente que dice que va a ser un fiasco y que no se va a poder explotar, pero está claro que los recursos en Groenlandia los tienen y en algún momento podrán ser explotados, la cosa es que a corto plazo está por ver.

Sin embargo, lo ven como dos cosas diferentes. Esto es un proceso que lleva mucho tiempo y va lentamente. Ha tenido cierta atención por el tema de derretimiento, que es un tema crítico, pero corto en un largo plazo, pero son dos líneas diferentes.

El ejemplo es Narsaq, que es donde hay mayores reservas de tierras raras. Esa mina sería rentable, pero no se ha abierto porque tiene mucho problema político con la población porque está muy cerca. A mí si se abriera me tendrían que expropiar casi porque la tendría a 4 kilómetros de mi casa. Además tiene uranio y contaminaría esa zona y ese pueblo desaparecería, que es uno de los 12 más importantes de Groenlandia. En el 2021, en unas elecciones que se tomaron como un referéndum porque había un partido que decía que sí y otro que no, salió el que decía que no. Es un tema muy divisivo porque unos dicen que nos van a echar y otros que con esos recursos se va a poder financiar la independencia. 

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Soy redactor de Virales en El HuffPost, desde donde te contamos la actualidad de una forma muy diferente.

 

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El mundo informativo en el que más cómodo me siento escribiendo es el del deporte, especialmente todo aquello que tiene que ver con el polideportivo: baloncesto, atletismo, natación, escalada, taekwondo, etc. También hablo de naturaleza, ciencia y me encargo de hacer reportajes para dar contexto a los protagonistas de esas publicaciones anónimas que ves en redes sociales y de los que no sabes nada más. Además, en mi día a día busco momentos destacados en televisión o redes sociales que puedan ser interesantes para el lector bajo un enfoque Huff.

 

Mi trayectoria

Nací en Barbastro (Huesca) en 1995 y en 2013 emigré a Madrid para estudiar periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), ya que desde pequeño he crecido escuchando la radio y con el objetivo de dedicarme a este mundillo. Aprendí primero en El Heraldo de Aragón y después en la Cadena Ser hasta que en 2019 me saqué un máster en Periodismo de investigación, datos y visualización en la UNIR y entré en El HuffPost. Desde entonces, he crecido de la mano de este medio.

 


 

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