Ucrania, entre el 'shock' y la batalla por acelerar la ayuda de sus aliados

Ucrania, entre el 'shock' y la batalla por acelerar la ayuda de sus aliados

La muerte del ministro de Interior y toda la cúpula del ministerio en un accidente aéreo ha trastocado los planes de Zelenski, mientras Rusia descarta cualquier acuerdo con Kiev y avanza en su retórica belicista.

Dos mujeres ucranianas contemplan afectadas los restos del accidente en BrovaryEd Ram vía Getty Images

Ucrania despierta a marchas forzadas del shock de esta mañana, cuando el país (y el mundo) se encontraron con el accidente aéreo que le ha costado la vida a su ministro de Interior, toda la cúpula ministerial, el viceprimer ministro y varios niños. Al menos 13 vidas perdidas junto a la de Denis Monastyrsky, y cerca de 30 heridos, muchos menores, al impactar su helicóptero contra una guardería.

Del accidente aún se sabe poco. Las sospechas son muchas, empezando por las del presidente, Volodimir Zelenski, que directamente dice que "durante la guerra no hay accidentes". Sin embargo, nadie desde Kiev relaciona oficialmente los hechos con la mano de Rusia. Al otro lado de la frontera, el Kremlin guarda silencio, pero solo sobre esta cuestión, porque se ha hecho notar con un nuevo arsenal de declaraciones incendiarias al respecto de la invasión. 

Durante la guerra no hay accidentes
Volodimir Zelenski, sobre la muerte de su ministro y otras 13 personas

La situación en Ucrania obliga a tomar decisiones inmediatas y Ucrania ya tiene nuevo ministro de Interior, en calidad de interino. Se trata de Igor Klimenko, hasta ahora viceministro de esa misma cartera y jefe de la Policía Nacional. Así será hasta que se presente al Parlamento a un nuevo candidato, ha explicado el primer ministro ucraniano, Denis Shmigal. Mientras, todas las líneas de investigación permanecen abiertas.

Lo que aparece más cerrado es la vía diplomática, una puerta que no se abre ni con la propuesta de paz presentada por Zelenski a los 'amigos' del G-20. Papel mojado, o menos que eso, a ojos de Putin y su círculo. 

La guerra va a seguir por tiempo, nadie confía en un final cercano, con el foco ahora sobre Bajmut y alrededores, caída ya Soledar en manos rusas. Pero las bombas alcanzan a muchos otros puntos del país, que sigue sufriendo los rigores del invierno extremo entre cortes de luz y falta de suministros básicos.

Tras Soledar, el conflicto sigue

Los expertos militares calificaban como "nulo" el impacto de la toma de este pequeño municipio de 10.000 personas (antes de la guerra) en el devenir del conflicto, aunque sí ha supuesto un 'subidón' en el ánimo de Moscú. Un triunfo con 'cara b', porque la conquista se reclama como éxito propio por los mercenarios de Wagner, lo que ha abierto una brecha en el ejército ruso. Putin ha acabado por degradar al general Serguéi Surovikin, el carnicero de Siria, que había sido su apuesta personal para recuperar la iniciativa en el campo de batalla.

En el camino a Bajmut, localidad más relevante y que serviría de trampolín hacia feudos ucranianos en el Donbás como Kramatorsk o Sloviansk, la batalla no cesa. Lo explicaba este miércoles el propio Zelenski en su intervención ante el Foro Económico Mundial: la guerra sigue, las batallas son diarias en el este del país, toda vez que Rusia ha conseguido frenar la contraofensiva de Ucrania, que desde agosto a final de año recuperó decenas de ciudades y un punto clave como Jersón

Pero ni siquiera este enclave del sur está libre de las bombas y continúa como blanco recurrente de los ataques rusos, que siguen diezmando a la población que aún resiste en una ciudad destrozada.

Rusia no quiere ni oír del "absurdo" plan de paz de Ucrania

El decálogo de condiciones planteado por Zelenski en noviembre tenía muy pocos visos de éxito desde el lado ruso. Cuestiones como la retirada total de las tropas invasoras, el respeto a la integridad territorial de Ucrania y el acuerdo por escrito del fin de la guerra, entre otras propuestas, han sido desechadas por el Kremlin en la primera respuesta oficial en dos meses. El encargado de darla ha sido el jefe de la diplomacia postsoviética, Serguéi Lavrov.

En el tono tan poco diplomático que acostumbra a emplear, ha calificado de "absurdo" el plan de Zelenski, con el que rechaza cualquier negociación. Solamente se ha mostrado abierto a tratar la cuestión con las potencias occidentales, si llegasen "propuestas serias" y un "diálogo honesto", algo que, alega, hoy no existe.

Realmente, Lavrov no ha tendido ninguna mano a EEUU, la UE y otros aliados ucranianos, ya que antes de hablar de diplomacia les ha acusado de "controlar" a Zelenski y obligarle a rechazar el acuerdo de paz con las imposiciones marcadas por Moscú el pasado mes de marzo. Aunque Kiev siempre se mostró reacio a aceptar cuestiones como la independencia del Donbás y la entrega de Crimea a Rusia, el ministro de Exteriores mantiene que aquel acuerdo de paz estuvo "casi preparado".

Putin insiste en su retórica y ve "inevitable" ganar al gobierno "neonazi" de Kiev

Es la guerra del relato y cada intervención cuenta, sabido el gran foco puesto sobre Putin y Zelenski. El presidente ruso ha vuelto a la carga al asegurar que el triunfo de su país sobre Ucrania es "inevitable", pues los empresas rusas producen ahora tantos misiles "como todos los países del mundo juntos". 

De ello no tiene "ninguna duda" el todopoderoso líder ruso, que ha aprovechado una visita a San Petersburgo con motivo del 80 aniversario del triunfo de las tropas soviéticas sobre el ejército nazi para renovar propaganda militar y reiterar sus ataques al Gobierno de Kiev, al que sigue considerando "neonazi", recordando las loas que han dedicado a Stepan Bandera, nacionalista ucraniano aliado de Adolf Hitler. "Por lo tanto, tenemos todos los motivos para llamar neonazis a los actuales gobernantes ucranianos", ha zanjado.

Zelenski mete prisa 'desde' Davos

También ha usado su foco el homólogo ucraniano. Con una intervención telemática, como acostumbra, ha aprovechado su 'visita' al Foro Económico Mundial para cambiar algo su discurso. Esta vez no ha pedido más armas a los aliados occidentales, sino "más rapidez" a la hora de decidir qué armamento y otras ayudas envía cada país.

"El mundo debe ser más rápido en suministrarnos misiles de defensa aéreos y tanques", ha apuntado Zelenski, alegando que con los 'tiempos muertos' de las potencias, es Rusia la que saca provecho.

Para ello, recurrió al atentado en Dnipro, donde "un misil ruso solo necesitó tres minutos para matar a 45 personas al alcanzar un edificio de viviendas". "Hay que acelerar el apoyo militar", ha añadido en una intervención aplaudida y para la que se guardó un minuto de silencio por el accidente que le ha costado la vida a la plana mayor de Interior.

De momento, mirará con atención a la reunión de ministros de Defensa de la OTAN este viernes con Ucrania, como viene ocurriendo desde hace casi un año, como eje central de las conversaciones al más alto nivel.

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Miguel Fernández Molina (Sabiote, Jaén, 1987) es periodista licenciado por la UCM. Trabajó ocho años en el medio digital 'Mundotoro' antes de llegar a 'El HuffPost', donde ejerce de responsable de cierre y escribe sobre deporte, internacional y política, entre otros campos. Puedes contactar con él en miguel.fernandez@huffpost.es