Veteranos de operaciones especiales de EEUU están formando a civiles ucranianos para actuar en emergencias sin rescatistas: "Nadie está a salvo"
Occidente teme que futuros conflictos hagan imposible evacuar heridos rápidamente como ocurrió en Irak o Afganistán.
La guerra de Ucrania está cambiando incluso la idea de quién debe saber salvar vidas. Veteranos de fuerzas especiales estadounidenses están formando a civiles ucranianos para actuar como primeros rescatistas cuando no hay ambulancias, médicos ni equipos de emergencia capaces de llegar a tiempo. La razón es que en muchas ciudades del país, la ayuda puede tardar horas… o no llegar nunca.
"Esta guerra es diferente a todo lo que estábamos acostumbrados", explica Mark Antal a Business Insider, exmiembro del 1st SFOD-D, la unidad Delta Force del Ejército de EEUU. “Nadie está a salvo en ningún momento”.
La "hora dorada" ya no existe
Durante décadas, las guerras occidentales se apoyaron en una ventaja clave: la evacuación rápida de heridos. Helicópteros médicos, control aéreo y bases seguras permitían trasladar soldados a hospitales en menos de una hora, aumentando enormemente las probabilidades de supervivencia.
En Ucrania, esa lógica se ha roto. Los drones FPV, los misiles y los llamados ataques double tap —bombardeos secundarios dirigidos contra rescatistas— están convirtiendo cualquier evacuación en una operación extremadamente peligrosa.
Jeffrey Wells, que trabaja actualmente en Ucrania con la organización Task Force Antal, resume el problema en el mismo medio indicando que "los últimos 25 años de guerras occidentales probablemente han terminado".
Según explica, EEUU y sus aliados combatieron en Irak y Afganistán con superioridad aérea casi total. Ucrania no tiene ese control. Y eso cambia completamente la supervivencia tras una herida grave.
Civiles aprendiendo medicina de combate
La organización sin ánimo de lucro Task Force Antal fue creada por Mark Antal y Christine Quinn Antal para llevar suministros médicos y entrenamiento de emergencia a zonas de guerra.
Pero el objetivo ya no es solo ayudar a soldados. Ahora entrenan también a vecinos, profesores, voluntarios, familias y civiles corrientes. Personas que jamás imaginaron tener que tratar heridas de metralla, amputaciones o hemorragias masivas en el salón de un edificio bombardeado.
Christine lo resume diciendo que "estamos enseñando a gente común que nunca pensó que acabaría curando heridas causadas por explosiones en el apartamento de su vecino".
La amenaza de los ataques double tap
Uno de los mayores peligros actuales son los llamados ataques dobles. Rusia lanza un primer misil o dron, espera a que lleguen ambulancias y servicios de emergencia… y golpea de nuevo el mismo lugar. Eso obliga a retrasar las operaciones de rescate y multiplica las víctimas.
Según explica Wells, los equipos de emergencia deben esperar cada vez más antes de entrar en una zona atacada. Mientras tanto, los primeros minutos dependen casi exclusivamente de los civiles que ya están allí.
Por eso Task Force Antal insiste tanto en enseñar algo que parece básico, pero puede salvar vidas: detener hemorragias, improvisar vendajes, mantener el calor corporal, mover heridos sin empeorar lesiones y saber cuándo no acercarse. "Si tú también te conviertes en víctima, ya no podrás ayudar a nadie", advierte Mark Antal.
La guerra de drones ha cambiado también la medicina
La evolución del conflicto ha transformado incluso el tipo de heridas que predominan. Al inicio de la guerra se preparaban principalmente para disparos. Ahora, el gran problema es la metralla procedente de drones y misiles. Fragmentos metálicos pequeños, múltiples y extremadamente destructivos que pueden causar varias heridas simultáneas.
Eso obliga a enseñar conocimientos médicos que normalmente solo reciben sanitarios militares especializados. Según Christine Quinn Antal, muchos civiles ucranianos están aprendiendo niveles de atención traumática que en la OTAN rara vez se enseñan a personas sin formación médica.
Y todo ello en condiciones extremas: sin electricidad, sin calefacción, sin iluminación, bajo bombardeos y con edificios parcialmente derrumbados.
Occidente observa Ucrania como un aviso
Más allá del drama humano, muchos militares occidentales ven Ucrania como un anticipo de futuras guerras. La gran lección para Europa y EEUU es que ya no se puede asumir que habrá superioridad aérea, evacuaciones rápidas o retaguardias seguras.
Los drones baratos están cambiando completamente la guerra moderna. Y eso afecta tanto a soldados como a civiles.
Las ciudades ucranianas están demostrando que un conflicto de alta intensidad puede convertir barrios enteros en zonas de combate permanentes, donde cualquier vecino necesita saber actuar como rescatista improvisado.
"Son personas como nosotros"
Task Force Antal asegura que tiene ya listas de espera de ciudades y comunidades que solicitan formación. La demanda no deja de crecer porque los ataques rusos afectan a prácticamente todo el país. Hospitales, viviendas, ambulancias e infraestructuras civiles han sido alcanzados repetidamente desde el inicio de la invasión.
Christine Quinn Antal insiste en una idea que repite durante sus entrenamientos: "Son personas como todos nosotros. Y sus ciudades están siendo atacadas", insiste. Esa es precisamente la gran diferencia que está dejando la guerra de Ucrania: la frontera entre frente y retaguardia prácticamente ha desaparecido.