En medio de las tensas negociaciones para un acuerdo nuclear, Washington quiere forzar a Teherán a que renuncie al enriquecimiento de uranio, una línea roja para el régimen de los ayatolás y un pretexto que justifica la intervención militar para las autoridades estadounidenses.
Este monstruo de los mares tiene 333 metros, que no le impide alcanzar los 35 nudos y un poder militar valorado en 33.000 millones, incluidos cazas F-35.
Las protestas contra el régimen de los ayatolás desbordan el país, donde se han verificado ya más de 500 muertes de civiles. La ONU urge a Teherán a evitar "la fuerza desproporcionada", por ahora sin influencia alguna.
Plantea aumentar el presupuesto del Pentágono de uno a 1,5 billones de dólares para mantener al país "seguro y protegido, independientemente del enemigo". Es tan formidable el aumento que puede complicar el apoyo del Congreso.
La ofensiva Lanza del Sur suma más de 80 muertos desde septiembre mientras el Senado estudia si el Pentágono ha cruzado líneas rojas en el derecho internacional.
El mandatario anarcocapitalista tira de decreto de urgencia para autorizar la llega de 30 marines y la práctica de ejercicios durante casi un mes. Prácticamente antes de que tenga lugar la siguiente cita electoral... tras el último batacazo ante la izquierda.
El USS John F. Kennedy sigue amarrado en el astillero de Newport News mientras la Marina de EEUU reconoce retrasos generalizados en su programa de portaaviones.
El presidente de EEUU aún no lleva ni seis meses en el cargo pero ya ha dejado clara una de sus líneas irrenunciables de gestión: la persecución del "wokismo gay" y de las "tonterías transgénero". Él habla de "sentido común". Las ONG, de "transfobia".
El republicano estipuló que identificarse con un género diferente del sexo asignado a un individuo "entra en conflicto con el compromiso de un soldado con un estilo de vida honorable, veraz y disciplinado, incluso en su vida personal".