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Zohran Mamdani ya es alcalde de Nueva York: 34 años, una nueva izquierda y un programa sin complejos

Zohran Mamdani ya es alcalde de Nueva York: 34 años, una nueva izquierda y un programa sin complejos

El regidor más joven de la historia de la ciudad jura el cargo en una ceremonia íntima celebrada en una histórica estación de metro. El demócrata socialista, arropado por miles de personas, arranca su mandato con un mensaje claro sobre vivienda y servicios públicos.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, junto a su esposa, Rama Duwaji, saluda al público en su ceremonia de investidura.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, junto a su esposa, Rama Duwaji, saluda al público en su ceremonia de investidura.Mostafa Bassim

Nueva York ha empezado el año bajo tierra. Literalmente. A medianoche, momento en el que la ley fija oficialmente el inicio del mandato del alcalde, Zohran Mamdani ha jurado el cargo en la antigua estación de City Hall, un espacio centenario cerrado desde 1945 y al que se accede en contadas ocasiones. No ha habido multitudes ni prensa, solo su familia y la fiscal general neoyorquina, Letitia James, en un andén en curva que está cubierto por las bóvedas de azulejos del ingeniero español Rafael Guastavino. Un juramento realizado sobre el 'Corán', el libro sagrado musulmán, en un acto que ha marcado, de forma sobria y deliberada, el inicio de una nueva era en la ciudad más poblada de Estados Unidos.

La elección del lugar no ha sido un capricho. Mamdani ha querido empezar en la estación para fijar un marco simbólico de lo que será su primer mandato, tras ganar las elecciones locales en noviembre: “Cuando se inauguró esta estación, en 1904, era un monumento a una ciudad que se atrevía a hacer cosas bellas y grandiosas para transformar la vida de la gente trabajadora. Esa ambición no puede quedar relegada a un recuerdo ni aislada en los túneles que están bajo el Ayuntamiento: será el horizonte de la administración que servirá a los neoyorquinos desde el edificio de encima", ha señalado en un discurso posterior.

Horas después, ya en la superficie, el escenario cambiaba por completo. En la escalinata de acceso al Ayuntamiento, Mamdani se ha presentado ante una multitud que, a pesar de las temperaturas bajo cero y del viento gélido, no ha querido perderse una ceremonia de investidura donde el primer alcalde musulmán de Nueva York no ha mostrado intención alguna de rebajar las expectativas que rodean su llegada al cargo, sobre todo en lo que se refiere a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, especialmente la clase trabajadora que lo ha encumbrado en política. “Me han dicho que este es el momento de rebajar expectativas, de pedir poco y de esperar aún menos. Yo no haré eso”, ha proclamado. 

Mamdani también ha reivindicado, sin ningún complejo, su identidad política. “Fui elegido como demócrata socialista y gobernaré como un demócrata socialista”, ha asegurado al presentar un programa ambicioso en el que la agenda social ocupa un lugar central, con medidas como congelar el precio de los alquileres, implantar un sistema de transporte en autobús gratuito o garantizar el acceso universal a las escuelas infantiles hasta los cinco años. “Responderemos a todos los neoyorquinos, no a ningún multimillonario u oligarca que crea que puede comprar nuestra democracia”, ha añadido, dejando claro que la etapa que se abre en Nueva York se apoyará en “la calidez del colectivismo” frente a “la frialdad del individualismo agreste”.

Primeras medidas: la vivienda como prioridad

Nada más asumir el cargo como alcalde de Nueva York, Mamdani ha querido que lo dicho en su discurso de investidura se tradujera inmediatamente a la acción de su gobierno. Así, horas después de la toma de posesión, el nuevo regidor ha firmado sus primeras órdenes ejecutivas de este mandato, centradas en abordar la crisis de la vivienda en la ciudad y en marcar distancia con la etapa de su predecesor, Eric Adams.

El paquete de medidas, que sitúa la política de vivienda como prioridad inmediata y no como promesa a medio plazo, incluye la reactivación de un órgano clave para defender a los arrendatarios ante los grandes propietarios: la Oficina de Protección de Inquilinos. En las otras dos órdenes firmadas se decreta la creación de varios grupos de trabajo con un objetivo claro: identificar el suelo público que sea apto para la construcción de vivienda social y eliminar los obstáculos administrativos que encarecen y ralentizan los proyectos. 

Para dirigir esa Oficina de Protección de Inquilinos, Mamdani ha nombrado a Cea Weaver, activista por el derecho a la vivienda, que asumirá la defensa directa de los inquilinos ante los grandes arrendadores y que supervisará la respuesta que dan las agencias municipales ante edificios que presenten condiciones inseguras o ilegales. Su primer encargo ha sido intervenir en el proceso de bancarrota de Pinnacle Realty, una empresa arrendadora que acumula miles de infracciones en 83 edificios de Nueva York. El objetivo, según detalla el Ayuntamiento, es proteger a los inquilinos y evitar que la situación legal de esta empresa se traduzca en nuevos abusos o desalojos.

Un alcalde, una ciudad y un nuevo equilibrio

Mamdani ha tomado posesión del cargo jurando sobre dos coranes, uno perteneciente al intelectual portorriqueño Arturo Schomburg y otro que es de su familia, que ha sostenido su mujer, la artista Rama Duwaji. Sin embargo, no ha sido el único político que este jueves ha aceptado sus funciones. Así, Jumaane Williams será el Defensor del Pueblo mientras que Mark Levine será el responsable de las finanzas de la ciudad.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no ha estado presente en el acto, pero su figura ha sobrevolado la jornada. Mamdani ha construido parte de su perfil político en abierta oposición a la Casa Blanca, especialmente en materia migratoria, con las redadas del ICE y la defensa del estatus de ciudad santuario como temas centrales de esta guerra entre ambas administraciones. No ha sorprendido, por tanto, que horas después de la investidura los republicanos lo hayan tachado de “socialista radical” y lo hayan convertido en un objetivo político de alcance nacional de cara a las elecciones legislativas de 2026.

La expectación que despierta la llegada de Mamdani a la alcaldía también se explica por la rapidez de su ascenso. En apenas un año ha pasado de ser un legislador casi desconocido a convertirse en alcalde de Nueva York, tras movilizar a más de dos millones de votantes y lograr el 50% de los votos. Esa expectativa se ha reflejado también en una investidura financiada con 2,6 millones de dólares, una cifra récord en lo que va de siglo, concebida como una celebración pública con música y poesía que aspiraba a desembocar en una gran fiesta callejera. El frío, sin embargo, lo ha estropeado un poco. La multitud, cerca de 4.000 personas, se han ido dispersando poco a poco y la ciudad ha retomado su pulso.