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13/10/2015 06:57 CEST | Actualizado 13/10/2016 11:12 CEST

Europa tiene que contribuir al final del conflicto sirio con una sola voz

refugiadosEs hora de que la Unión Europea lance una iniciativa para una intervención de Naciones Unidas en Siria. Porque la UE nació para, precisamente, evitar la guerra y defender la paz, y tiene la obligación de defender la paz y promoverla no solo en su territorio, sino también en el mundo, participando en todos aquellos procesos que puedan conseguir este ambicioso objetivo.

Foto: EFE

La Unión Europea tiene que actuar en Siria, y tiene que hacerlo ya. Para eso se necesita una postura común de todos los Estados Miembros. Solo un gran acuerdo permitiría impulsar una iniciativa de paz en el marco de las Naciones Unidas. La UE, Estados Unidos, Rusia y China tienen que contribuir a que esta guerra termine.

El gran flujo de refugiados sirios que llegan a Europa huyendo del conflicto sirio es lo único que nos ha hecho reflexionar. El continente puede y debe seguir ofreciendo, pese a la reticencia de algunos Estados, refugio. Sin embargo, los sirios deben tener algún día la posibilidad de volver a su casa. El problema no reside en el flujo de refugiados en sí, sino en el conflicto, verdadera causa del éxodo hacia Europa. Atajarlo de raíz es la única manera de contribuir a que el final de la guerra se haga realidad y los sirios puedan regresar.

Durante los últimos cuatro años, el mundo ha desviado su mirada de un conflicto cuya consecuencia ha sido el crecimiento del Estado islámico (ISIS) y un éxodo en masa de refugiados sirios sin precedentes. Es hora de que la Unión Europea lance una iniciativa para una intervención de Naciones Unidas en Siria. Porque la UE nació para, precisamente, evitar la guerra y defender la paz. La UE tiene la obligación de defender la paz y promoverla no solo en su territorio, sino también en el mundo, participando en todos aquellos procesos que puedan conseguir este ambicioso objetivo.

Más de 200.000 personas han muerto desde el inicio de esta guerra. El número de sirios que tiene ya dimensiones descomunales: seis millones de un total de una población de veintidós millones, un número que está destinado a crecer.

Parece claro que esta vez Washington no será capaz de resolver el problema que Europa tiene en su patio trasero. La coalición liderada por Estados Unidos no puede destruir las fuerzas del Estado Islámico.

Pese a lo estremecedor de estas cifras, esta brutal guerra civil está lejos de llegar a su final. Los rebeldes islamistas siguen cosechando éxitos en Siria. A pesar de las intervenciones militares de los Estados Unidos y sus aliados, grupos fundamentalistas continúan devastando la región.

Hace veinte años, Estados Unidos jugó un papel importante en la guerra en Serbia y Kosovo, siendo en parte responsable del final del conflicto y la gestión de la paz. Parece claro que esta vez Washington no será capaz de resolver el problema que Europa tiene en su patio trasero. La coalición liderada por Estados Unidos no puede destruir las fuerzas del Estado Islámico. No puede, ni siquiera, detener la expansión de los yihadistas en Iraq y Siria.

Europa no tiene elección. No puede permitir que este genocidio continúe. La amenaza terrorista también estallara en Europa. Faltan cooperación europea y una estrategia clara. Estamos otra vez ante el típico ejemplo de una Europa que actúa "muy poco, muy tarde".

Para salir de este punto muerto, Europa necesita acordar una posición común, cuyas basen han de poner la alta representante, Federica Mogherini, y el presidente del Consejo europeo, Donald Tusk. Una vez los 28 lleguen a un acuerdo, la UE tiene que liderar a la comunidad internacional e iniciar un proceso en el que participen los actores regionales y globales y que lleve a una solución al conflicto sitio. Los Estados Unidos, Rusia, China y Turquía, Arabia Saudí e Irán tienen que ser parte del proceso, porque eso les motivará a trabajar hacia una transición política en Siria y renuncien a las guerras de poder en el territorio.

No podemos ser ingenuos. Incluso después de la caída de Assad y del Estado Islámico, la región seguirá siendo objeto de presiones que solo podrían disminuir involucrando una fuerza de seguridad.

La única solución es que una coalición internacional seria derrote al Estado Islámico, apoye a la oposición siria para recuperar el territorio conquistado y sustituya a Assad por un nuevo y electo jefe de estado. Esta posibilidad existe. Incluso Putin ha indicado en el paso que Assad no puede permanecer en el poder si queremos conseguir una paz duradera en Siria.

Además del proceso diplomático, la comunidad internacional tiene que preparar una estrategia militar que permita una estabilización progresiva de Siria y la derrota militar del Estado Islámico.

No podemos ser ingenuos. Incluso después de la caída de Assad y del Estado Islámico, la región seguirá siendo objeto de presiones que solo podrían disminuir involucrando una fuerza de seguridad. Es el precio que hay que pagar por conseguir estabilidad en la región.

La UE está en una posición extraordinaria para dar un giro a la situación, no solo porque Europa ganara más de la estabilidad en la región, sino también porque acaba de conseguir un gran éxito tras las negociaciones con Irán. Ahora, la alta representante, Federica Mogherini, tiene que trabajar con los miembros europeos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Reino Unido y Francia, para desarrollar y lanzar la iniciativa de paz dentro del marco de Naciones Unidas.

Será complicado poner en marcha una coalición internacional y convencer a la opinión pública de la necesidad de intervenir. Europa no tiene elección. La alternativa es mucho peor. La amenaza terrorista crecerá y el actual flujo de refugiados solo será la punta del iceberg.