A Margarita de Dinamarca le salió muy bien la jugada pese a los daños colaterales: la familia real danesa vive el sueño que otras monarquías europeas querrían
Margarita II era popular cuando reinaba y lo sigue siendo tras abdicar. Además, ha fortalecido la monarquía y sus 'humillados' nietos tampoco pueden quejarse.
El 31 de diciembre de 2023 se vivió una revolución en Dinamarca. Este país tan abierto y pacífico se sobresaltó cuando la que había sido su reina durante más de medio siglo anunció en su discurso de Año Nuevo que ponía fin a su reinado y abdicaba en su hijo y heredero, el que dos semanas después se convirtió en Su Majestad el rey Federico X.
Después de haberse pasado los últimos años de su vida jurando y perjurando que había dos cosas que no iba a hacer nunca, dejar de fumar y abdicar, Margarita de Dinamarca dejó claro que hay decisiones que no sin inmutables, que las cosas cambian y que todos tenemos derecho a cambiar de opinión, sobre todo si al hacerlo tomamos el camino correcto.
En aquel tiempo se dijo que el terremoto causado por las imágenes de Federico de Dinamarca y Genoveva Casanova en Madrid habían sido el único motivo. Se corría el riesgo de perder a Mary de Dinamarca y de desgastar a Federico.
¿Tuvo algo que ver? Es posible que el escándalo le empujara a ceder la corona en vida, aunque sus problemas de movilidad y salud derivados de una grave operación de espalda, sus más de 80 años y el poder mantener cada vez menos el agitado ritmo que requiere llevar las riendas de una monarquía en ejercicio pesaron mucho. Si la polémica hubiera ocurrido una década atrás, quizá se hubiera mantenido en el trono.
La casi olvidada polémica de los títulos
El caso es que el 14 de enero de 2024 Margarita II dijo adiós a 52 años de exitoso reinado y dio paso a la siguiente generación. Pero mucho antes de todo aquello, la que fuera jefa del Estado había tomado otra decisión relevante que sentó las bases del cambio de reinado. De hecho Margarita justificó la acción en que prefería hacerlo en su tiempo y no traspasar la responsabilidad a Federico.
En septiembre de 2022 anunció que el 1 de enero de 2023 la mitad de sus nietos, los hijos de su hijo Joaquín, perderían la dignidad de príncipes que les había acompañado desde su nacimiento y el tratamiento de Altezas. Dejarían de ser parte de la casa real, y sin títulos principescos, podrían moldear sus vidas sin las obligaciones derivadas de la pertenencia a la más alta institución.
Además, serían excelencias y condes de Monpezat, título creado en 2008 para los hijos y nietos de Margarita y Enrique de Dinamarca en homenaje a la familia francesa del príncipe consorte. ¿Se lo tomaron bien los afectados? Lo cierto es que no.
Aquello provocó ríos de tinta y un conflicto familiar que se hizo público. La dinastía se partió en dos bloques y dejó al descubierto también problemas entre hermanos. No ayudó que Joaquín y Marie de Dinamarca y sus dos hijos se hubieran mudado a París primero y a Washington después, decisiones positivas profesionalmente para el hijo menor de Margarita, pero que parecían un intento de alejar de Dinamarca a la otra rama familiar. Que la princesa Marie dijera en una entrevista que no siempre eran ellos los que elegían dio a entender que se les impuso un exilio a su medida.
Así que cambio de reinado y revolución familiar. Las cosas podían haber salido mal, pero Margarita II, además de una reina capaz y con un enorme talento para las artes, es muy inteligente y todo lo acabó saliendo bien. Los daños colaterales, es decir, su hijo Joaquín y sobre todo sus nietos, están ahí, y el vínculo se debilitó, pero tampoco se puede decir que les haya ido mal.
Henrik y Athena crecen felices en Washington, donde viven tranquilos y se preparan para una vida adulta en la que pueden vivir donde quieren y dedicarse a lo que les parezca. Sus hermanos mayores, nacidos del matrimonio del príncipe Joaquín con Alexandra Manley, tampoco pueden quejarse.
El conde Felix lleva una vida más discreta, pero su hermano mayor, Nikolai, disfruta de una existencia dorada junto a su novia, Benedikte Thoustrup, con la que vivió en Australia y con la que va de acto en acto como influencers. Él además gana dinero como modelo, ha debutado como actor, ha estudiado negocios y si el 1 de enero de 2023 perdió su título, el primer día de 2026 estrena nuevo trabajo.
Como detalla Billed-Bladet, el nieto mayor de la reina Margarita ha firmado como consultor en Dansk Industri Ejendom, filial de la Confederación Danesa de Industrias, un empleo en el que puede desarrollarse profesionalmente al margen de la corona.
Encuestas favorables para la realeza danesa
Al margen de los éxitos de quienes se alejan del trono, lo más importante para Margarita era asegurar la monarquía danesa. Lo hizo en su largo reinado y lo ha seguido haciendo al abdicar. Las cifras no mienten, y prueban que es una reina querida, y que dar el relevo a la siguiente generación también ha beneficiado a la corona, con unos reyes populares y con la edad perfecta para lo que el cargo requiere.
Su decisión fue sabia, porque de nada sirve ser popular si tu hijo y heredero no lo es y pone en riesgo la supervivencia de la monarquía. Así, cuando se cumplen dos años de la abdicación y del cambio de reinado se publicó una encuesta realizada por Epinion para DR muestra que el 72 por ciento de los daneses apoya la monarquía. Además, tan solo un 15 por ciento está en contra de ella y quiere abolirla, por lo que la corona tiene pocos enemigos.
Las cifras mejoran al preguntar por las personas. La ganadora es precisamente Margarita, de la que un 88 por ciento de las daneses tiene una opinión positiva. Después va la reina Mary con un 87 por ciento, mientras que Federico X gusta a un 85 por ciento de los ciudadanos de su país. Todo un éxito.
Las nuevas generaciones gustan menos, pero tampoco pueden quejarse. El príncipe heredero Christian es apoyado por un 76 por ciento, mientras que su hermana Isabella, que alcanzó la mayoría de edad en abril de 2025 y por tanto se estrena en esta encuesta, tiene un 72 por ciento de aprobación. Los hijos mayores de los reyes Federico y Mary son desaprobados por un cinco por ciento de la población danesa.
Más lejos están la princesa Benedicta, hermana de la reina Margarita, con un 57 por ciento, la princesa Marie, esposa del príncipe Joaquín, que aprueba con un 55 por ciento, y el propio Joaquín de Dinamarca, apoyado por un 52 por ciento.
Puede parecer poco, pero dos años antes suspendía con solo un 43 por ciento de la ciudadanía con una opinión positiva de él. Parece que su exilio en Estados Unidos, donde trabaja como agregado de la industria de defensa en la Embajada de Dinamarca en Washington, ha sentado bien a su imagen pública.
Sus primos noruegos no pasan por su mejor momento
Corren buenos, pero muy buenos tiempos para la monarquía danesa, que ha dejado atrás una etapa turbulenta y mira al presente y al futuro con ilusión. Otros lo que miran es a la corte danesa con envidia, sobre todo en Noruega.
La casa real noruega se enfrenta a la mayor crisis de sus últimos años por el caso Marius Borg Høiby, que va a juicio entre febrero y marzo de 2026 acusado de 32 delitos, cuatro de ellos violaciones.
La avanzada edad de las grandes rocas de la monarquía, los reyes Harald y Sonia, la frágil salud de la princesa Mette-Marit, que va a necesitar un trasplante de pulmón, las polémicas de Marta Luisa y Durek Verrett no ayudan a una corona que ha dado síntomas de desgaste.
Pese a ello, la monarquía noruega sigue aguantando y no está tal como cabría esperar teniendo en cuenta la gravedad del Caso Marius y la actitud de Mette-Marit, que en las pocas ocasiones en las que ha hablado del escándalo de su hijo ha preferido defenderse.
Una encuesta de NRK realizada en verano de 2025, cuando el escándalo Marius estaba todavía en pleno apogeo mostró que el 68 por ciento de la población noruega apoya la monarquía.
Estos datos no son malos, pero teniendo en cuenta que 8 años antes la valoración subía al 81 por ciento, deja claro el peligro de seguir cayendo en las encuestas. Margarita II abdicó y fortaleció la corona, pero su primo Harald V no puede hacer lo mismo, al menos en un futuro inmediato. Los daneses no pueden relajarse, pero lo están haciendo bien, mientras que los noruegos tienen una enorme tarea por delante.