"Es una obligación moral traerlo de vuelta": los investigadores que llevan décadas buscando el torillo andaluz en Marruecos piden a España que actúe antes de que sea tarde
La especie desapareció definitivamente del país en la década de 1990.

Durante décadas, varios investigadores han recorrido el norte de África buscando una de las aves más misteriosas y amenazadas de Europa: el torillo andaluz (Turnix sylvaticus). Este pequeño pájaro, desaparecido de España desde los años noventa, podría tener aún una oportunidad.
Los científicos que llevan años estudiándolo en Marruecos piden ahora a las administraciones españolas que actúen antes de que sea demasiado tarde. “Tenemos los medios y la tecnología para traerlo de vuelta. Es incluso una obligación moral hacerlo”, sostienen.
El torillo andaluz es una especie discreta, de pequeño tamaño y plumaje críptico en tonos terrosos que lo camuflan en el suelo. Su aspecto recuerda al de una codorniz, con cuerpo compacto, alas redondeadas y patas cortas adaptadas para caminar entre las hierbas.
Un ave ligada a Andalucía
Históricamente, el torillo andaluz habitaba las tierras bajas del litoral andaluz, especialmente en las provincias de Huelva, Sevilla, Cádiz, Málaga y Granada. Prefería pastizales y matorrales bajos de los arenales costeros, un hábitat que ha sufrido profundas transformaciones en el último siglo.
Los últimos ejemplares documentados en España fueron cazados en 1981 en el entorno de El Rocío, en la comarca de Doñana, posiblemente confundidos con codornices durante batidas de caza. Aunque se produjeron algunas observaciones posteriores sin confirmar, se cree que la especie desapareció definitivamente del país en la década de 1990, según SEO BirdLife.
Los ejemplares conservados desde entonces en la colección científica de la Estación Biológica de Doñana han sido fundamentales para estudios genéticos que han permitido comparar aquella población ibérica con otras del norte de África.
La búsqueda del torillo perdido
La desaparición del torillo en España no puso fin a su estudio. Durante años, científicos vinculados a Doñana y a otros centros de investigación han organizado expediciones para intentar localizar poblaciones supervivientes en África.
Tras numerosas búsquedas, una pequeña población fue finalmente localizada en Marruecos. El hallazgo permitió estudiar su comportamiento y confirmar aspectos poco conocidos de la especie, como el canto de la hembra.
Durante mucho tiempo se desconocía incluso cómo lo emitía. Las grabaciones compartidas en YouTube por Tierra y Mar & Espacio Protegido Canal Sur, muestran que la hembra se hincha “como una gaita”, expulsando el aire lentamente por la boca para producir su llamada de atracción a los machos.
La especie presenta además un comportamiento reproductivo singular: las hembras dominan el territorio, pueden aparearse con varios machos y son ellos quienes incuban los huevos durante unos diez días.
Una población cada vez más pequeña
El descubrimiento en Marruecos trajo esperanza, pero también preocupación. Los estudios de campo indican que el hábitat disponible para la especie es muy reducido, apenas unas 5.000 hectáreas en zonas agrícolas tradicionales cercanas a la costa atlántica. Además, la población parece estar disminuyendo rápidamente.
Si en 2010 los investigadores encontraban torillos en el 50% de las parcelas que revisaban, hoy apenas aparecen en un 1%. El avance de la agricultura intensiva y los cambios en el uso del suelo amenazan también a esta última población.
El plan para traerlo de vuelta
Ante este escenario, los expertos plantean un plan de recuperación que incluiría capturar algunos ejemplares en Marruecos para iniciar un programa de cría en cautividad. El objetivo sería crear una población reproductora estable que permita posteriormente reintroducir la especie en su antiguo territorio.
El Zoobotánico de Jerez, que ya desarrolló con éxito un programa similar con el torillo asiático, podría liderar esa fase inicial. Según los especialistas, en apenas tres o cuatro años podría obtenerse una población suficiente para iniciar liberaciones controladas.
Asimismo, sería necesario analizar qué zonas de Andalucía ofrecen todavía condiciones adecuadas para la especie. Las áreas con más posibilidades serían el entorno de Doñana o algunas zonas costeras de Cádiz, como La Janda o los alrededores de Vejer y Conil.
