Experto en adiestramiento canino: "Si tu perro sufre un golpe de calor nunca lo mojes con agua helada"
Observa, protege y si tienes dudas, actúa.
Con la llegada del verano, se empiezan a tomar medidas de prevención para evitar golpes de calor o desmayos por las altas temperaturas. Por ejemplo, muchos sectores como la construcción o los servicios de limpieza adaptan sus horarios para evitar las horas de mayor radiación solar.
Pero igual que los humanos, los animales también son vulnerables durante esta época del año y pueden sufrir insolación que, en los casos más graves, llegan incluso a ser mortales. Por ello, los dueños de mascotas deben extremar las precauciones y saber cómo actuar para evitar situaciones de riesgo para sus animales.
Por ello, un experto en adiestramiento canino ha compartido en sus redes sociales @k9ryocan un vídeo donde advierte sobre este problema: "Un golpe de calor no es solo que jadee mucho. El golpe de calor es que su temperatura interna sube tanto que su cuerpo deja de funcionar".
Cómo prevenir un golpe de calor
Los especialistas coinciden en que la prevención es la mejor herramienta. Una de las recomendaciones más importantes es no dejar nunca al perro solo dentro de un vehículo, ni siquiera durante unos minutos. La temperatura en el interior de un coche puede aumentar rápidamente y convertirse en un peligro mortal.
También se aconseja evitar los paseos durante las horas centrales del día, especialmente cuando el calor y la humedad son más intensos. En la playa o en el campo, los animales deben disponer siempre de sombra y acceso constante a agua fresca.
Señales de alarma que no deben ignorarse
Detectar los síntomas a tiempo es fundamental. Entre los signos más frecuentes de un golpe de calor se encuentran el jadeo excesivo, la respiración rápida y nerviosa, el aumento de la frecuencia cardíaca y la presencia abundante de saliva.
A medida que la situación empeora, pueden aparecer temblores, debilidad muscular, pérdida de equilibrio, vómitos y diarrea. En los casos más graves, las encías pueden adquirir un tono azulado debido a la falta de oxígeno y el animal puede llegar a perder el conocimiento.
Los expertos recuerdan que la temperatura corporal de un perro suele situarse entre los 38 y 39 grados, pero durante un golpe de calor puede superar los 42 grados, provocando daños en órganos vitales como el cerebro, los riñones o el hígado.
Cómo actuar ante una emergencia
El adiestrador advierte de varios errores frecuentes que pueden empeorar la situación. "No lo mojes nunca con agua helada. No lo tapes con toallas mojadas. No lo obligues a caminar ni a moverse. Y no esperes a ver si mejora por su cuenta", señala. Aunque pueda parecer una buena idea, enfriar al animal de forma brusca puede generar otros problemas y dificultar la regulación de su temperatura corporal.
Si se sospecha que un perro está sufriendo un golpe de calor, lo primero es trasladarlo a una zona fresca y con sombra. Después, se recomienda refrescar progresivamente zonas como las patas, las ingles y las axilas con agua fresca o templada. El uso de ventiladores también puede ayudar a reducir la temperatura corporal. Además, se le puede ofrecer agua en pequeñas cantidades, sin obligarlo a beber.
Sin embargo, la recomendación principal es acudir al veterinario cuanto antes. "Sobre todo, llévalo al veterinario sin esperar", insiste el experto. La rapidez es clave. Como recuerda el adiestrador, los perros no pueden expresar con palabras su malestar, por lo que observar sus señales y actuar de inmediato puede salvarles la vida. "Obsérvalo, protégelo y si tienes dudas, actúa".