Marion, bióloga, ante sus mejillones muertos por el calor del Mediterráneo: "Mueren de agotamiento. A estas temperaturas ya no se mueven, respiran mucho, pierden energía"
El esfuerzo por mantenerse con vida es lo que provoca su muerte.
Las altas temperaturas que está dejando este verano no solo están poniendo a prueba a las personas. El calor extremo también está transformando el mar Mediterráneo, donde el aumento de la temperatura del agua está poniendo en jaque a numerosas especies y alterando ecosistemas de los que dependen tanto la biodiversidad como miles de personas. Sus efectos ya son visibles y preocupan cada vez más a la comunidad científica.
Una de las imágenes que mejor refleja esta situación llega desde la laguna de Thau, en el sur de Francia. Allí, la bióloga Marion Richard, investigadora del Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar (Ifremer), observa con preocupación la elevada mortalidad de los mejillones que estudia. Incapaces de soportar el aumento de la temperatura del agua, muchos están muriendo por el estrés térmico, una señal más del impacto que el cambio climático ya está teniendo sobre la vida marina.
En los tanques donde recrean las condiciones de la laguna, la mortalidad ha aumentado rápidamente, especialmente en aquellos sometidos a temperaturas aún más elevadas para simular los escenarios previstos por el cambio climático. "Mueren de agotamiento. A estas temperaturas ya no se mueven, respiran mucho y pierden energía", resume Marion en declaraciones recogidas por Le Monde, quien explica que el esfuerzo que realizan para mantenerse con vida termina agotando sus reservas hasta provocar su muerte.
Su mortalidad sería “casi total”
Los científicos sostienen que el problema no es únicamente el aumento de la temperatura. Las lagunas mediterráneas, poco profundas y con escasa renovación de agua, también sufren una reducción del oxígeno disponible cuando el calor se dispara, generando un entorno cada vez más hostil para especies como los mejillones. Una combinación de factores que está poniendo en riesgo el equilibrio de estos ecosistemas.
Las investigaciones desarrolladas por Ifremer revelan que su mortalidad sería “casi total bajo todas las condiciones futuras de temperatura y pH”, este último disminuyendo debido a la disolución de CO2 en el agua, un fenómeno conocido como acidificación oceánica que agrava aún más el estrés de estos organismos marinos. Un escenario que preocupa a los científicos por el futuro de la especie en el Mediterráneo.
El aumento de la temperatura no solo perjudica a la fauna marina local, sino que también favorece la llegada de especies tropicales que transforman los ecosistemas tradicionales del mar Mediterráneo. Unas transformación que amenazan a la economía local, ya que la acuicultura y el cultivo de moluscos generan miles de empleos en la región de Thau, por lo que urgen estrategias de adaptación a este nuevo escenario.