Un estudio de 631 conciertos lo confirma: ya no compras una entrada, sino una de las muchas versiones del mismo 'show'
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Un estudio de 631 conciertos lo confirma: ya no compras una entrada, sino una de las muchas versiones del mismo 'show'

Un análisis destapa la agresiva segmentación que desarrollan las promotoras para explotar comercialmente los grandes estadios y exprimir nuestro miedo a quedarnos fuera.

Concierto en estadio.FC Federico C ChiccoDodi

Los macroconciertos están viviendo su particular época dorada. Cada vez es más habitual ver a artistas de diversos géneros colgar el cartel de "entradas agotadas" en gigantescos estadios de fútbol o imponentes pabellones multiusos. Estrellas de la talla de Taylor Swift, Harry Styles o Bad Bunny son el claro ejemplo de esta fiebre del directo. A simple vista, este formato parece la opción perfecta para democratizar la música y permitir que más personas puedan disfrutar en vivo de sus ídolos.

Sin embargo, si rascamos un poco bajo la superficie, ese escenario idílico se desdibuja con facilidad. La trampa radica en la brutal desproporción entre los precios que pagamos y el tipo de experiencia real que acabamos recibiendo.

Vivimos en una sociedad donde nadie quiere perderse absolutamente nada, y mucho menos si se trata de los eventos de ocio más virales y mediáticos del momento. Este pánico social a quedarse fuera de la conversación, conocido popularmente como FOMO (Fear Of Missing Out), es el motor que mueve la industria actual. 

Las plataformas de venta de entradas (ticketeras) y las promotoras musicales son plenamente conscientes de esta ansiedad colectiva y han aprendido a exprimirla a su favor para sacar el máximo rédito económico posible.

El mismo estadio, infinitas versiones del concierto

Esta es la contundente conclusión a la que ha llegado el estratega organizacional Federico Magni en su reciente estudio titulado "Creación y distribución del valor en el sector de la música en directo". Tras examinar con lupa los datos de 631 conciertos, el análisis subraya que el verdadero negocio de la industria recae hoy en día en la segmentación extrema, creando experiencias completamente distintas (y muy desiguales) dentro de un mismo recinto.

La fórmula es sencilla: cuanto más masivo es el concierto, más fácil es trocear las gradas y multiplicar las categorías de precios. En este sentido, las promotoras ya no venden simples entradas, sino múltiples versiones simultáneas del mismo evento.

¿Cómo lo logran? Disparando el precio de las entradas más baratas e inventando un sinfín de zonas y paquetes VIP. Es decir, ya no asistes a un único concierto universal; asistes a la versión del concierto que tu cartera te permite pagar.

La trampa de la visibilidad reducida y el nuevo estatus

"Los recintos y las ticketeras están interesados, lógicamente, en vender el mayor número de entradas posible. Por eso, cuando la demanda se dispara, empiezan a liberar cada vez más asientos con visibilidad comprometida", explica la periodista Kate Solomon en una reciente entrevista para el medio británico the i Paper.

El abanico de opciones es enorme y abarca desde pagar una fortuna por estar en el codiciado Front Stage (con una vista perfecta, zona exclusiva y cercanía total al artista) hasta dejarte los ahorros en la última grada del estadio, viendo el concierto a través de una pantalla gigante y con la visibilidad del escenario tapada por una torre de sonido.

A fin de cuentas, las reglas del juego han cambiado. En la era de las redes sociales, el estatus ya no se mide simplemente por haber logrado asistir o no al evento de moda; ahora también se juzga qué tipo de experiencia (exclusiva o precaria) te has podido permitir vivir.

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Nacido en Bogotá, Colombia. Redactor del HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Pontificia Universidad Javeriana y Máster de Marketing Deportivo de la Escuela Universitaria Real Madrid. Ha trabajado en varios medios deportivos como Gol Caracol, Vavel Colombia y La Nueva Tendencia. En el HuffPost escribe sobre distintas temáticas relacionadas con los ámbitos de sociedad, salud e internacional.

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