Del testimonio de Felipe VI a las personas que intentaron frenar el asesinato: el documental que recupera la figura de Miguel Ángel Blanco
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Del testimonio de Felipe VI a las personas que intentaron frenar el asesinato: el documental que recupera la figura de Miguel Ángel Blanco

'Miguel Ángel Blanco: Las 48 horas que lo cambiaron todo' se estrena en Netflix este viernes, cuando se cumplen 29 años del secuestro por ETA del joven concejal. 

Una imagen del documental sobre Miguel Ángel BlancoNETFLIX

"Perded la esperanza, a vuestro amigo lo van a matar". Con estas palabras el que fuera líder del Partido Socialista de Euskadi, Ramón Jáuregui, resumió la crueldad de la banda terrorista ETA a los amigos de Miguel Ángel Blanco apenas unas horas después de su secuestro. 

Este viernes se cumplen 29 años de ese trágico día, cuando la organización raptó al joven concejal del PP de Ermua mientras se dirigía a una reunión. Casi tres décadas después, Jon Sistiga y Juanjo López estrenan en Netflix el documental Miguel Ángel Blanco: Las 48 horas que lo cambiaron todo, en el que se incluyen las voces de esos amigos y familia, pero también de rostros de la política y miembros relevantes de la sociedad vasca. 

Entre ellos, el del rey Felipe VI, y los de Jose María Aznar y Jaime Mayor Oreja, presidente y ministro del interior en aquel momento, que relatan cómo el gobierno nunca se planteó ceder al chantaje de los terroristas. A pesar de ello varias personas intentaron frenar el asesinato y miles de ciudadanos se lanzaron a las calles para condenar la violencia y pedir la liberación de Blanco en dos días que conmocionaron a la sociedad. 

El testimonio de Felipe VI

Es la primera vez que el rey Felipe VI da su testimonio en un documental, y lo hace como ciudadano y como representante de la Corona. El ahora monarca por aquel entonces tenía la misma edad que Miguel Ángel Blanco, era todavía príncipe de Asturias y reconoce que sintió, al igual que la sociedad española, la angustia por el secuestro y posterior asesinato del joven concejal.

“Uff, madre mía”, responde el rey cuando le preguntan qué recuerda de esas 48 hroas. “La verdad es que pienso en aquello y me entra la misma tristeza y la misma indignación. Todos nos acordamos prácticamente al detalle: dónde estábamos, qué hacíamos, qué sentíamos”, reflexiona Felipe VI.

El monarca explica que, además de la cercanía en edad, el hecho de ir conociendo detalles de la vida de Blanco, como sus aficiones o su familia, hizo que lo sintiera “más próximo”.

  Felipe VI, en el documental 'Miguel Ángel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo'NETFLIX

Felipe VI relata que, después de conocerse el asesinato, en Zarzuela hubo numerosas conversaciones sobre qué hacer y cómo estar al lado de la familia y de la sociedad vasca en esos días tan trágicos. “Ir a Ermua no era una decisión fácil. La cuestión de seguridad pesaba mucho y se había acordado que el jefe del estado, el rey, no se desplazara. Pero cómo conjugar esa necesidad de compartir con toda la sociedad española, desde la corona, no solo un pésame, sino hacernos eco de ese 'basta allá' de terrorismo de una forma presencial y contundente...”, relata el rey, que explica que finalmente Juan Carlos I y José María Aznar decidieron que fuera él.

“Era la primera vez que hacía algo así”, recuerda Felipe. “Me sentía comprometido para decir algo por ese valor generacional, teníamos la misma edad, y a la vez transmitir un mensaje de pésame, no formal, sino algo que resultara próximo física y emocionalmente. Era una sensación muy fuerte porque todos revivíamos continuamente los pasos. Esa sensación de angustia colectiva muy impresionante en toda España”, rememora el rey sobre el funeral y esas 48 horas.

Además, Felipe VI aprovecha su espacio en el documental para pedir que las generaciones más jóvenes conozcan más de esa historia no tan pasada de España y de la lucha contra la violencia. “Hay generaciones que no vivieron el terrorismo, prácticamente adultos. Esta vida democrática que compartimos ahora... antes hubo un camino muy duro y muy difícil. Es intolerable que todavía haya personas que jaleen a los responsables de todo ese dolor”, recalca el rey en su intervención.

Las personas que se arriesgaron para intentar frenar el asesinato

Desde el momento que se conoció el secuestro y las peticiones de ETA de acercar a los presos a las cárceles de Euskadi como condición para liberarlo, el gobierno de Aznar insistió en que no se iba a sentar a negociar con los terroristas ni a ceder al chantaje. Lo que revela este documental es que varias personas intentaron frenar a contrarreloj el asesinato de Miguel Ángel Blanco intentando sondear el entorno de la banda o directamente a algunos de sus dirigentes.

En esta producción se incluye el testimonio de Iñaki Anasagasti, político del PNV, que explica que en aquella época tenían un “canal caliente” y que Xavier Arzalluz, presidente del partido en aquel momento, “encargó que sondeara a ver si había alguna posibilidad” de que dieran marcha atrás. “Nos lanzaron un mensaje diciendo 'lo van a matar”, rememora el político vasco.

  Una de las zonas en las que se buscó incansablemente a Miguel Ángel BlancoNETFLIX

También revela cómo vivió aquellos días Patxi Zabaleta, dirigente de Herri Batasuna, que explica cómo cogió el coche hasta un pueblo cerca de la frontera con Francia para reunirse con Peixoto, en su día miembro de la dirección de ETA. Le pidió que hablara con la dirección de la banda, pero “no hubo ni tiempo ni condiciones para conseguirlo”. “Había incluso presos de ETA contrarios al secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, unos por moralidad y otros porque les parecía un error”, detalla Zabaleta para evidenciar la crueldad del crimen.

Otra de las personas que se arriesgó para intentar salvar a Miguel Ángel Blanco fue la abogada María José Gurrutxaga, que cogió un vuelo a París para acudir a la cárcel en la que estaba preso José Luis Álvarez Santacristina, Txelis, e intentar mediar con él. Txelis fue en su día uno de los líderes de la banda, pero se había vuelto crítico con algunas acciones de la organización y, de hecho, fue expulsado en 1998. Gurrutxaga lo conocía desde la infancia e intentó convencerle de que hablara con la dirección.

“Era una gestión particular, el gobierno no quería formar parte. Me lo facilitó el gobierno francés entrar en la prisión”, detalla la abogada, que asegura que tras la reunión le dijeron que “con escuchar por la radio que simplemente con que movieran a unos presos de ETA, llegaba” para dar marcha atrás el secuestro, algo que no sucedió. “Salí echa una porquería”, recuerda Gurrutxaga sobre ese día.

La movilización ciudadana contra el terrorismo

El asesinato de Miguel Ángel Blanco y la angustia de las 48 horas que duró su secuestro no solo conmocionaron a la sociedad española, sino que hicieron que se perdiera el miedo a luchar contra ETA. La movilización de aquellos días de verano fue histórica, empezando por Ermua. Primero, la localidad vasca se fue empapelando con carteles con la cara del joven concejal a medida que se iba conociendo la noticia, y posteriormente fue el origen de las primeras manifestaciones.

  Los carteles que empapelaban ErmuaNETFLIX

Un día después del secuestro, el alcalde, Carlos Totorika, pidió a sus vecinos que se movilizaran para pedir la liberación de Blanco. Al mismo tiempo, todas las televisiones del país comenzaron a mostrar un lazo azul en señal de repulsa del terrorismo. La gente se echó a la calle con vigilias a medianoche y manifestaciones durante todo el sábado con la esperanza de que ETA se echara para atrás. De hecho, en el documental Aznar reconoce que pensaba que la respuesta ciudadana "iba a hacer mella en el ánimo de los terroristas".

No fue así y los vecinos de Blanco se movilizaron de manera todavía más intensa a propuesta de su alcalde, que organizó una caminata entre Ermua y Eibar para intentar canalizar la ira de los ciudadanos. Cientos de personas caminaron con las manos en alto mientras lloraban y clamaban contra ETA. Las imágenes se repitieron por toda España y dejaron claro que la sociedad estaba harta y que no tenían miedo de gritarlo. 

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Redactora de Life en El HuffPost. Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y Máster en Periodismo Cultural por la Universidad CEU San Pablo, aprendió en Radio Galega o Pentación Espectáculos y ha colaborado con diferentes webs culturales y de estilo de vida. Llegó a El HuffPost en 2016, donde compaginó su trabajo como redactora de Branded Content con temas para la sección de Tendencias. Desde 2019 forma parte de la sección de Life, donde escribe sobre moda, belleza, cultura y estilo de vida.


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