Una periodista viaja a Maldivas y todos le hablan de lo mismo: "No de inteligencia artificial. No de semiconductores. Ni siquiera de TikTok. De Temu"
Lo que descubrió durante una conversación con empresarios locales le hizo replantearse cómo está creciendo realmente la influencia tecnológica de China en buena parte del mundo.

Cuando una periodista especializada en tecnología aterrizó en Maldivas esperaba escuchar conversaciones sobre turismo, economía o política. Quizá incluso sobre inteligencia artificial, uno de los temas que dominan actualmente el debate global.
Pero se encontró con algo muy distinto. "Pensaba que hablaríamos de inteligencia artificial, de semiconductores o incluso de TikTok. En lugar de eso, todos querían hablar de Temu", relata la periodista Itika Sharma Punit en un artículo publicado en Rest of World.
La autora explica que, durante una reunión con empresarios locales, la conversación terminó girando una y otra vez en torno a la popular plataforma china de comercio electrónico.
Y no por casualidad.
El fenómeno que ha cambiado la forma de comprar en Maldivas
Según cuenta, Temu se ha vuelto tan popular en el archipiélago que ha transformado la manera en que muchos ciudadanos adquieren productos cotidianos.
La situación llegó hasta tal punto que el Banco de Maldivas decidió el año pasado imponer un recargo del 30% a las compras realizadas en varias plataformas internacionales de comercio electrónico, entre ellas Temu, Shein, Alibaba, AliExpress o eBay.
La medida buscaba frenar la salida de divisas en un país muy dependiente de las importaciones y donde las compras online representaban una parte enorme de las adquisiciones realizadas en el extranjero.
La prensa local llegó incluso a bautizar el recargo con un nombre muy revelador: el "impuesto Temu".
Ni siquiera el recargo consiguió frenarlo
Lo que más sorprendió a la periodista fue lo que ocurrió después. Pese al nuevo impuesto, los consumidores siguieron comprando.
Los empresarios con los que habló le explicaron que, incluso con el sobrecoste añadido, muchos productos seguían siendo más baratos que en las tiendas de Malé, la capital del país.
Además, el atractivo de los envíos gratuitos provocó un efecto inesperado: el servicio postal nacional comenzó a tener dificultades para gestionar el enorme volumen de paquetes que llegaban al país.
Una forma distinta de influencia china
La experiencia llamó especialmente la atención de Sharma Punit porque vive en India, donde muchas aplicaciones chinas fueron prohibidas por motivos de seguridad nacional tras los enfrentamientos fronterizos entre ambos países en 2020.
Por eso reconoce que el viaje le permitió observar una realidad diferente. Mientras en Occidente gran parte de la conversación sobre China gira en torno a la inteligencia artificial, los microchips o la competencia tecnológica con Estados Unidos, en Maldivas percibió otro tipo de influencia. "Me encontré con una forma distinta del poder chino: la dependencia del consumidor", escribe.
Mucho más que una aplicación para comprar barato
La periodista sostiene que el fenómeno va mucho más allá del comercio electrónico.
Cuando millones de personas empiezan a utilizar una misma plataforma para comprar productos de uso diario, también pasan a depender de los sistemas logísticos, los métodos de pago, los algoritmos de recomendación y las redes de proveedores que hay detrás.
Con el tiempo, argumenta, esas herramientas dejan de ser simples servicios y se convierten en una infraestructura que condiciona qué productos se descubren, qué negocios sobreviven y hacia dónde fluye el dinero.
Por eso cree que muchos gobiernos están empezando a mirar con preocupación el crecimiento de plataformas como Temu o Shein.
Indonesia ha limitado algunas actividades de TikTok Shop, Vietnam ha endurecido el control sobre productos importados y varios reguladores europeos han mostrado inquietud por la llegada masiva de artículos ultrabaratos procedentes de China.
Para Sharma Punit, sin embargo, el debate no es únicamente comercial. "Cada vez sospecho más que esta no es una historia sobre el comercio minorista. Es una historia sobre el poder", concluye.
Y todo empezó, paradójicamente, porque en un viaje a Maldivas nadie quería hablarle de inteligencia artificial. Todos querían hablarle de Temu.
