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Las bibliotecas de Finlandia ya no se miden por los libros que prestan, sino por cómo sostienen la sociedad y la democracia: música, grupos para tejer lana o juegos de mesa

Las bibliotecas de Finlandia ya no se miden por los libros que prestan, sino por cómo sostienen la sociedad y la democracia: música, grupos para tejer lana o juegos de mesa

Los centros de la cultura ayudan a que las sociedades funcionen.

El interior de una biblioteca en Helsinki, en Finlandia.
El interior de una biblioteca en Helsinki, en Finlandia.Getty Images

Las bibliotecas como centros neurálgicos de la vida social. Los finlandeses valoran cada vez más sus bibliotecas. No por la cantidad de libros, sino por cómo ayudan a que las sociedades funcionen. Día tras día, y desde bien temprano, miles de ciudadanos se reúnen en estos centros culturales para compartir sus aficiones con personas humanas. 

"Se me salen de los ojos las lágrimas cuando veo a la gente casi entrar corriendo en el edificio a las 08:00, dirigiéndose directamente a sus lugares favoritos", celebra Katri Vänttinen, directora de servicios bibliotecarias de toda la capital finlandesa, en conversación con la BBC. "Demuestra que la biblioteca realmente pertenece al público", defiende.

La hora del almuerzo es el momento de mayor concurrencia en la biblioteca. El medio británico ha accedido al interior de uno de estos centros finlandeses: "Un pequeño grupo se sienta en círculo: tejen calcetines de lana, quienes tienen más experiencia ayudan a los recién llegados con técnicas y patrones. En una cápsula de música en la biblioteca, un hombre de mediana edad graba su primera pista de saxofón. En la cafetería de la biblioteca, una anciana imparte una clase de conversación en finlandés para dos chicas extranjeras...".

"La mejor biblioteca del mundo"

Oodi, en el centro de Helsinki, ha sido elegida la mejor biblioteca recién construida del mundo. El centro cultural no para de prosperar. Pero tal como reza el medio de comunicación, todo esto contraste radicalmente con lo que ocurre en el resto del mundo, donde las bibliotecas como servicio público desaparecen como la espuma.

Según los datos consultados en la publicación, entre 2008 y 2019, 766 bibliotecas públicas cerraron en todo Estados Unidos, mientras que en el Reino Unido, entre 2016 y 2023, más de 180 bibliotecas gestionadas por ayuntamientos fueron cerradas o entregadas a grupos de voluntarios. Finlandia, en cambio, está ampliando sus bibliotecas y transformándolas en centros de servicios comunitarios financiados con fondos públicos. Ocurre lo mismo en sus países vecinos, como en Noruega o en Suecia.

No solo libros

Finlandia cuenta con más de 700 bibliotecas para una población de 5,6 millones de habitantes. Estos centros de la cultura ofrecen desde estudios de podcast e impresión 3D hasta raquetas de tenis y pases para piscinas.

Vänttinen explica en su conversación con el medio de comunicación que los objetos más prestados en estas instituciones, más allá de los libros, son los espacios: salas que pueden reservarse con antelación, sin coste adicional, para reunirse, estudiar, mantener debates políticos o hacer música. También los dispositivos tecnológicos que se pueden usar con reserva previa.

"Hoy en día, muchas personas en las ciudades viven en casas pequeñas, y puede que solo necesiten una máquina de coser una vez al año", dice Vänttinen. "¿Entonces para qué comprar uno? La gente prefiere no gastar su propio dinero cuando puede acceder a una máquina de coser gratis, financiada con sus impuestos", asegura la coordinardora. 

Según un informe gubernamental recogido por el canal británico, el 55% de los finlandeses visitan las bibliotecas al menos una vez al mes. Los datos del Ministerio de Cultura y Educación del país muestran que los finlandeses utilizan la biblioteca 9,1 veces al año. En el Reino Unido, el análisis de datos sugiere que una persona visita aproximadamente 2,5 veces al año de media; en Estados Unidos, 2,4 y en la Unión Europa la media es de unas 3,5 visitas.

"Las bibliotecas pueden apoyar directamente la democracia; esto es algo que el mundo puede aprender de Finlandia", dice un vivitador habitual de la biblioteca R. David Lankes, de la Universidad de Texas, quien cree que las bibliotecas prosperan cuando las comunidades las utilizan activamente para aprender, debatir y crear conocimiento juntas.

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Redactor de Hard News en El HuffPost España. Graduado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y Máster El País, trabajó en Diario de Sevilla, Cadena SER y El País. En El HuffPost escribe temas de Actualidad, pero también sobre Cultura, lo que más le apasiona.

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