Roberto Leal: "Cuando me escogieron para 'Pasapalabra' hubo quien dijo que cómo iba a presentarlo con mi acento. ¿Y cuál es el problema?"
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Roberto Leal: "Cuando me escogieron para 'Pasapalabra' hubo quien dijo que cómo iba a presentarlo con mi acento. ¿Y cuál es el problema?"

Entrevista con el presentador de Pasapalabra, que publica El sótano, su primera novela.

Roberto Leal durante su entrevista con el HuffPostAurora Pascual | El HuffPost

Roberto Leal sabe ya bien lo que publicar un libro. Lo ha hecho con las recetas de España Directo o incluso con un cuento, pero hasta ahora no se había lanzado a escribir una novela. Pero entonces tuvo una idea, se la comentó a su editorial y vieron claro que tenía ya la historia. Surgió entonces El sótano, una inquietante historia marcada por una obsesión que atrapa de principio a fin

Esta novela fue el motivo por el que nos reunimos con el de Alcalá de Guadaíra en una calurosa tarde de finales de mayo en Madrid. Por supuesto no pudimos evitar preguntarle por Pasapalabra, programa que presenta desde 2020 y que ha sido noticia después de que el Supremo haya prohibido a Antena 3 la utilización de 'El Rosco'. Esto es todo lo que nos contó Roberto Leal.  

No es la primera vez que escribes, pero sí es tu primera novela. ¿Cómo surgió esta historia?

Surge a partir de una experiencia personal de algo que, cuando me ocurre no le doy más importancia, pero que posteriormente me hizo pensar que podría ser el inicio de una novela. Era una historia que tenía ahí, y a la que luego he ido sumando otros momentos también personales de mi vida o bagaje como periodista, que he cubierto durante muchos años sucesos, y que quería contar.

Y a principios de verano de 2025, más o menos hace un año, Espasa, mi editora, se pone en contacto conmigo para recuperar esa relación que teníamos, porque yo escribí con ella otro tipo de publicaciones, y le dije: 'Pues tengo una historia. Me parece maravilloso, parece que estaba hecho para que nos llamásemos, porque tengo una historia, déjame que te la cuente bien'. Y la desarrollé tanto que cuando la vio dijo: 'Tienes la novela, ahora dale forma’. Y así empezó todo, a partir de algo que me ocurrió y que creo que era un buen arranque para una novela.

Entonces has escrito esta novela en menos de un año. ¿De dónde sacas el tiempo? ¿Cómo te organizas?

Entiendo que esa pregunta se la hace mucha gente porque yo estoy todo el rato en televisión, pero yo no grabo siempre. En Pasapalabra grabo dos días por semana y El desafío lo grabo en otra época y son tres meses. Tengo nueve meses en los que no coinciden los dos formatos. Y luego el programa que hago mi madre, que son producciones pequeñas que se graban muy rápido. 

Aun así, ¿cómo saco el tiempo? Con disciplina y con un sistema de tener un horario y decir que tengo que escribir, aunque lo que esté escribiendo hoy no me valga porque no veo que pueda encajarme, pues mañana otra vez. Lo que he hecho es madrugar muchísimo y, sobre todo, cuando más tiempo he dedicado ha sido en viajes y fines de semana. Ahí a la familia siempre hay que alabarla porque he condenado muchos fines de semana familiares para escribir la novela. 

"Cuando te pones por primera vez te das cuenta de lo difícil que es escribir"

Cuando te pones por primera vez te das cuenta de lo difícil que es y del máximo respeto que hay que tener a cualquiera que se atreva a hacer algo así y, sobre todo, a los escritores ya consagrados. Me parece algo muy complicado.

Has escrito en poco tiempo, pero ¿has tenido el síndrome de la hoja en blanco?

Sí, por supuesto. Hay autores que pueden tardar en escribir una novela cuatro o cinco años porque detrás hay un trabajo de investigación brutal, dependiendo del género de la novela. Hay autores que te publican una novela cada seis meses casi. Nacionales no encuentro a ninguno, pero internacionales tienes a Freida McFadden, que es verdad que en Estados Unidos tiene mucho publicado, pero a mí cada ocho meses me llega una novela nueva, y yo estoy encantado porque me la leo rápido. 

En mi caso me ha ayudado muchísimo tener ya muy trabajada la historia, porque antes de que me propusieran que escribiera una novela yo ya tenía ese idea en la cabeza. Además, la tenía desarrollada y, siendo periodista, la pude montar como una escaleta casi de un programa de televisión, sabiendo cómo quería arrancar y cómo quería acabar. Luego ha sido más fácil de estructurar. 

Pero es verdad que ha habido momentos de no encontrar el camino, y creo que eso es normal. Y la página en blanco te ocurre. Tienes que empezar a tirar líneas ahí como para que pase esa primera pantalla. Pero eso existe, igual que la primera vez que te pones delante de una cámara.

  El presentador Roberto Leal.GTRES

Dices que te inspiró algo que te pasó. ¿Qué fue eso realmente?

Durante un tiempo, un poco más de un mes, empezaron a llegarme unas cartas a mi buzón que no eran ni para mí, ni para mi mujer, que estábamos viviendo de alquiler en esa casa. Coincidía solamente el número de la casa. Si llega una, no pasa nada. Tú la dejas encima o se la dejas al cartero, la devuelves, pero cuando empiezan a llegar en un periodo de tiempo corto varias, al final te llama la atención y te preguntas que quién será esa persona. En el caso de la novela era Martín Ríos del Álamo.

Llegaban de un banco, de otro, de un seguro privado, había mucho movimiento detrás de ese nombre y apellido, y pensé si en lugar de a mí, que soy una persona normal con una vida normal, que no abro las cartas de nadie porque eso es ilegal, hay un perturbado que tiene mucho tiempo libre y que a lo mejor se pregunta: ¿Quién es esta persona que aparenta ser persona de éxito, que tiene que vivir la vida cuando tiene movimientos en tantos bancos y demás? ¿La abro?'. Pues a partir de ahí puede empezar el relato de una persecución, de una obsesión, de una vigilancia, que creo que es algo muy real y muy doméstico. 

"Vivimos completamente expuestos. En mi caso soy presentador de televisión, pero cualquier persona anónima quizá no sea consciente de lo expuestos que estamos"

Vivimos completamente expuestos. En mi caso soy presentador de televisión, no soy el más indicado para hablar porque yo vivo así, pero cualquier persona anónima quizá no sea consciente de lo expuestos que estamos. Y te los puedes encontrar en cualquier comercio. Cuando te preguntan por tu teléfono y lo dices en voz alta, o cuando te preguntan a dónde quieres que te envíen el ticket, la factura, ¿a tu correo, a tu teléfono? Y lo dices en voz alta. Y si el que tienes detrás es como un personaje que aparece en la novela, pues a lo mejor no está ahí para comprarse un pantalón, está ahí porque quiere meterse en los tuyos, casi.

Lo que contamos en esas situaciones, y lo que contamos en las redes, algo que también reflejas en El sotáno...

Sí, pero creo que somos bastante más conscientes de ese peligro que está ahí, que del otro, lo de soltar tus datos en un comercio, por ejemplo. Pero es cierto que vivimos en un escaparate constante donde parece que si no lo contamos, no existe. Vas a un concierto y hay gente que está grabando el concierto, dices, ¿a dónde va ese concierto? Porque parece que si no lo ha grabado y no lo comparte, no existe. Hay un montón de peligros que ya conocemos, quizá haya todavía alguien que no sea consciente de que subir una foto de sus niños a las puertas del colegio, o de subir una foto traqueando por donde corres todos los días a la misma hora por el mismo sitio, se puede convertir en un problema, porque no vivimos con la paranoia de que nos vaya a pasar algo. 

Pero a la pregunta de por qué pasan estas cosas, yo creo que la respuesta es porque nos dejamos, porque muchas veces somos nosotros mismos los que estamos ahí compartiendo una serie de datos a los que no damos importancia. Preocupadísimos por la protección de datos a la hora de firmar un documento y quejándonos de que nos llaman y no sabemos cómo han conseguido nuestro teléfono. Pero luego eres tú mismo el que dice que estás 'aquí disfrutando en la playa', y el ladrón te dice que está 'aquí, robando en tu casa'. Hay que tener cuidado, no se trata de volvernos locos tampoco, pero es que yo creo que hoy en día el concepto de intimidad, tal como pueda venir recogido en la RAE, dista mucho de lo que es la realidad, porque estamos constantemente vigilados y siendo observados.

  Roberto Leal en su entrevista con el HuffPostAurora Pascual | El HuffPost

Otra cosa que me ha llamado la atención en la novela es la obsesión de dos de los personajes por tener hijos y por perpetuar el linaje familiar. ¿Por qué quisiste incluir ese tema en la novela?

Bueno, porque creo que de eso también hay mucho. Me gusta mucho la relación del padre con el hijo, de ese hijo que pierde la referencia materna y su padre se ha convertido un poco en su bastión y le tiene siempre en un pedestal. Y creo que es muy importante la educación porque se transmite desde que tú eres muy pequeñito. Si tú lo que ves es la figura de tu padre, como fue el caso del mío, que era una persona muy trabajadora, muy curranta, muy disciplinada y que, de alguna forma, me ayudó a entender que las cosas no vienen regaladas, que hay que trabajarlas mucho... Yo eso lo mamé y así lo defiendo y trato de inculcárselo también a mis hijos. Sin dejar de disfrutar de la vida, por supuesto, pero sé que las cosas no llegan solas. 

En este caso también, cuando te ves de alguna forma inmerso en el seno de una familia como la de este señor, que tiene clarísimo que él quiere dejar como legado muchos nietos porque solo tuvo un hijo y está obsesionado con eso, pues el hijo al final se convierte también en un obseso. Y creo que el trabajar la relación padre-hijo, esa devoción que se convierte también casi en un trauma o en una obsesión, ese sentimiento de culpa, el 'no puedo fallarle a mi padre', me parecía que era interesante porque dice mucho de la condición humana, tanto como el interés o la curiosidad por mirar la vida de los demás.

¿Puede ser que haya un pequeño homenaje a tu padre en la novela?

Sí, sí lo hay. Ese señor no se parece a mi padre, pero sí que cuando hablo un poco de ese paso inexorable del tiempo y cómo te va comiendo y cómo las personas que un día fueron fuertes como robles y referentes dentro de tu familia se van apagando poco a poco porque es ley de vida. Mi padre sí que sufrió también ese momento de irse apagando, e incluso no llegar a reconocerte cuando íbamos a verlo. También hablo de la fecha del 24 de diciembre, que fue cuando a mí me dijeron que mi padre ya se iba. 

Me dicen que 'El sótano' es autobiográfica, pero si lo fuera estaría detenido"

Creo que al final me dicen que es una novela biográfica. ¡Para nada! Tendría un problema, no estaría aquí, estaría esposado. Pero sí que cuando tú vuelcas, sale incluso tu ironía, tu humor. Yo creo que la gente a mí me va a reconocer, se me conoce de verdad en la novela desde el principio, aunque no tenga nada que ver porque lo que yo represento en mis programas es lo que soy: alegría y tratar de estar bien con todo el mundo. Esto es una novela negra, como hemos dicho antes, perturbadora. Pero creo que se pueden combinar ambas cosas.

Hay un momento en el que el protagonista cambia tanto que no le reconoce casi nadie. Eso me recordó a que tu hijo vio una foto tuya actual y otra foto antigua, y en la de hace años no te reconoció...

Es verdad, me pasó eso. Y no me pasa solamente con mi hijo, me pasa con mi hija también. Lo de mi hijo lo compartí precisamente en las redes sociales y llegó a mucha gente porque era gracioso. Y si le enseño una portada del libro de recetas que publiqué en su día con España Directo pensará que ese señor no puede ser su padre porque ha cambiado mucho en 20 años, como todo el mundo. 

Pero en la novela también hablo de esas falsas apariencias. Me gusta mucho indagar ahí. ¿No te pasa eso con algunas personas? Dices tú, 'hay algo ahí que no me gusta, hay algo ahí que esconde esa persona'. Aquí es algo tan físico como un cambio. Pero no hace falta que sea un cambio físico. Es que detrás de esas familias que aparentan ser impolutas e intocables, de puertas para adentro resulta ser que el monstruo lo tenías al lado y no debajo de la cama.

Una cosa en la que no has cambiado es en tu acento. Tú siempre has hecho gala de que tú tienes tu acento andaluz y no lo has perdido. ¿En algún momento de tu carrera, igual más al principio, alguien te dijo que tu acento andaluz podía ser un problema?

Sí, sí, yo eso lo viví. Está más que superado porque hace muchísimos años que no me pasa. Y si me pasa, el problema lo tiene el que está enfrente. Eso siempre ha sido así. Al principio, cuando empezaba, sobre todo en informativos, que yo arranqué en informativos con 21 años y ahora tengo 46, no es que me dijesen 'tu acento no vale', porque si me dicen eso es 'pues mi sitio no es este, porque estoy trabajando en Sevilla'. Yo empecé allí. Era más la forma de utilizar las expresiones que tenía que ver más con el propio ejercicio periodístico que por el acento. Pero sí que muchas veces, a lo mejor, en algún comentario, y esto todavía, a lo mejor, lo sigo viendo, pero muy lejano. 

Cuando fui a presentar Pasapalabra hubo quien me decía que cómo iba a presentarlo, si tenía mucho acento. Y yo decía: 'a ver, ¿dónde está el problema? Llevo trabajando en tele más de 20 años y no me han subtitulado en la vida. Si me tienen que subtitular, hoy en día, lo pones en el mando si tienes ese problema. Yo creo que el que reniega de su acento y el que huye de sus raíces se equivoca. Cuando a mí me pregunta un chaval andaluz que está empezando en periodismo qué pienso de este tema, le digo que si quiere ser un clon del que habla como uno del norte, del sur, del este o del oeste, porque nos han enseñado que lo neutro es lo que vale. Eso es un error. Y ahí es donde empiezan los problemas, porque si te pareces tanto al que tienes enfrente, llegará un momento en el que no te diferenciarás nada de la persona que tienes al lado. Entonces, a la hora de conseguir trabajo o de diferenciarte, tienes que sentir tus raíces.

Ya que has sido tú el que ha mencionado Pasapalabra... ¿qué sentiste cuando te enteraste de lo ocurrido con 'El Rosco'?

Pues primero con cautela, porque al final, cuando sale es una sentencia y había que esperar a ver qué pasa. Ahora empiezan a trabajar en la cadena y ven cuáles son las posibles salidas. El titular, que está claro, es que Pasapalabra va a seguir en Antena 3. Pero, ¿y la prueba final, 'El Rosco? Porque hemos visto publicado que se lo queda Mediaset... Bueno, Pasapalabra va a seguir en Antena 3. Esa prueba final, si hay que encontrar otra, ya te digo yo que van a trabajar al máximo los compañeros creativos y responsables de esto. 

Insisto en que Pasapalabra va a seguir en Antena 3, y en cuando al presentador, espero, por mi propio bien y entiendo que sí por la casa en la que trabajo,  Roberto sigue en Pasapalabra y el programa seguirá siendo lo que es. ¿Qué te falta la prueba final, que es muy importante, que es muy simbólica para todo el mundo? Bueno, vamos a trabajar para que siga siendo un programa divertido, de entretenimiento cultural y que sea una cita cada tarde. La noticia ahora mismo hay que cogerla con pinzas y ver hasta dónde nos lleva, que no lo sabemos hasta que pase de verdad.

  Roberto Leal en 'Pasapalabra'.Atresmedia.

Es decir, que Pasapalabra va a seguir, aunque sin 'El Rosco'...

Lo de sin 'El Rosco', cuando sea todo oficial, será la cadena la que diga que no lo tenemos, pero tenemos esta otra prueba final. Esto no soy yo quien te lo tiene que decir. Pero que Pasapalabra va a seguir en Antena 3, eso seguro. Y con el mismo equipo y el mismo presentador. 

Pasapalabra cumple 26 años, y a mí lo que me da mucha tranquilidad y seguridad, y es la que me lo ha dado desde que empezó en Antena 3, es que la gente que está ahí, desde el director hasta el último de los redactores, ya vienen de Pasapalabra de hace muchos años. No solamente de su etapa en Mediaset, sino de su etapa anterior en Antena 3 con Silvia Jato. Entonces, esta gente conoce muy bien el formato y yo estoy tranquilo. Y te digo una cosa, es televisión. Es muy importante, por supuesto. Es nuestro oficio, pero es televisión. Entonces, ya veremos en qué queda todo esto.

Es televisión, pero llamó la atención que cuando pasó todo esto en una semana informativamente muy potente, -Zapatero, Andic...-, fue como una especie de drama nacional del que todo el mundo hablaba. ¿Por qué crees que Pasapalabra es tan importante para tanta gente? 

Si finalmente hay una prueba final diferente a lo que entendemos como 'El Rosco', pues se va a comentar, pero es que es necesario. Y si se comenta, va bien, porque entonces significa que tu programa existe y que a la gente le importa. E insisto, nosotros somos los mismos. Y vamos a seguir trabajando en los programas con la misma pasión, ilusión y esfuerzo que cuando yo aterricé en un prime time en Antena 3 estrenando Pasapalabra.

"No me parece un drama nacional, pero que se comente tanto lo de 'El Rosco' de 'Pasapalabra' muestra que a la gente le importa"

¿Se puede decir ahora mismo qué Pasapalabra es el programa de tu vida?

Es uno de ellos sin duda. Otro es Operación Triunfo. Y el primero que me marca y que más me enseña es España Directo. He tenido mucha suerte y lo siento así, y lo tengo que decir. España Directo fue un máster que me dio ese punto de, 'venga, noticias todos los días, tres diferentes en directo contándolas con dos líneas'. Eso me ayuda a presentar luego Operación Triunfo porque ya tenía muchas horas de directo. Y eso me da el salto al entretenimiento. Y aparte de conocer a Aitana y a Lola Índigo, a Roi y a Cepeda, me da una posición preciosa para que un día me llamen de Pasapalabra y me digan que lo presente yo. Entonces, es como tener que elegir entre si quiero más a mi padre o a mi madre. Estos tres programas han sido muy importantes para mí.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Redactor de LIFE en El HuffPost España. Licenciado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. En segundo de carrera debuté en el mundo profesional con unas prácticas en las que aprendí cómo funcionan los medios locales y una radio. Continué en ABC.es, Cuatro y CNN+, Europa Press y después llegó Bekia, medio lifestyle en el que coordiné, escribí y entrevisté hasta que di el salto a El HuffPost.


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