Las lágrimas de la reina Sofía y de sus nietos Pablo, Miguel e Irene Urdangarin en el entierro de Irene de Grecia en Tatoi
Doña Sofía y tres de los hijos de la infanta Crjstina se han mostrado desolados en el momento de dar el último adiós a su hermana y tía, respectivamente.

Irene de Grecia murió el 15 de enero de 2026 a los 83 años. Llevaba más de dos años sufriendo un grave deterioro cognitivo y estaba ya muy mal. De hecho su última aparición pública fue el 7 de febrero de 2025 en Atenas con motivo de la boda de su sobrino Nicolás de Grecia con Chrysi Vardinogiannis. Pese a que ya necesitaba una silla de ruedas para desplazarse y no se encontraba bien, hizo el esfuerzo por su amor por su ahijado.
La princesa Irene estaba muy unida a su familia española y griega, pero sobre todo a su hermana mayor, la reina Sofía, y a su sobrina la infanta Cristina, la que sin duda era su favorita. Eso ayudó para que se creara un vínculo especial también entre la tía Pecu, como llamaban a Irene sus sobrinos por lo peculiar y excéntrica que era, y los hijos de la infanta Cristina.

Asimismo, Miguel e Irene Urdangarin han pasado más tiempo en La Zarzuela que sus hermanos mayores, Juan y Pablo, y fueron tristemente testigos de cómo se apagaba su tía Irene y cómo sufría la reina Sofía al ir comprobando que ya nada se podía hacer por ella además de por supuesto cuidarle, quererla y atenderla.
Y aunque todos entienden que era mayor y que estaba ya muy enferma, no quita para que la familia haya sentido mucho su muerte, y en particular la reina Sofía y Miguel e Irene Urdangarin, que fueron los que más exteriorizaron su dolor.

Ya en el funeral en la Catedral Metropolitana de Atenas se vio a la reina Sofía enjugarse las lágrimas. En esos momentos fue arropada por los reyes Felipe y Letizia y sus hijas. También se vio cómo Irene Urdangarin se venía abajo cuando salió detrás del ataúd de su tía abuela portando un cojín sobre la que reposaba la Orden del Elefante, la más importante de Dinamarca.
Miguel Urdangarin sustituyó a Victoria Federica
Posteriormente la familia y amigos se trasladaron a Tatoi, antigua residencia de la familia real griega en la que se encuentra un cementerio donde descansan los miembros de la dinastía que reinó en el país heleno. Y allí se pudieron volver a ver imágenes que demostraron el dolor de los parientes de Irene, y sobre todo de los anteriormente citados.

Durante el servicio religioso en la iglesia de Tatoi se pudo ver llorando muy afectada a Irene, que ha dicho adiós a una tía muy cercana a la que debe el nombre. Volvió a llevar el cojín con el Orden del Elefante, su primo segundo Arístides continuó su labor también con otro honor de Irene, mientras que Miguel Urdangarin tomó el testigo de Victoria Federica, encargada de portar otra de las condecoraciones a la salida de la Catedral Metropolitana de Atenas.
El dolor de la familia en el entierro en Tatoi
La reina Sofía parecía ahí más serena, pero se derrumbó en el momento del entierro, cuando se aferró a la bandera griega que había cubierto el féretro de su hermana. Sus lágrimas fueron consoladas por su cuñada Ana María de Grecia, una persona muy querida y cercana a Sofía que trató de reconfortarla mientras el cuerpo sin vida de la princesa Irene era sepultado.
En ese instante rompió a llorar Miguel Urdangarin, muy triste por la pérdida de su tía y seguro que por ver a su abuela completamente desolada. Muy cerca estaba Pablo Urdangarin, cuyos ojos también estaban llorosos. No por esperado el adiós a tía Pecu fue fácil.