La psicología afirma que quienes responden los mensajes de inmediato aunque estén ocupadas suelen compartir este rasgo
Tiene que ver con la ansiedad.
Seguro que tienes un amigo que, por mucho que esté ocupado, tiene tiempo para todo. Incluso para responderte a los mensajes prácticamente al mismo instante. Seguramente pienses que se debe a que es una persona bastante sociable o que, por el contrario, quizás maniática.
Sin embargo, según un estudio compartido en la revista científica 'Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking' lo cierto es que se debe a otro motivo bastante diferente: la ansiedad y el apego.
El análisis, publicado en 2015, se centra en los "tonos de llamada fantasma" (cuando crees que has recibido una notificación, pero es tu imaginación) y revela que cuanto más teme una persona a la separación emocional, más revisa su teléfono.
Otro estudio, recogido por la página 'psychologies' y elaborado por la investigadora Anne-Linda Camerini y su equipo, detectó que la actividad electrodérmica , un indicador fisiológico de excitación, "aumentó significativamente más cuando la espera se prolongó, independientemente del contenido del mensaje recibido."
Para los autores, las personas con ansiedad por apego y una alta ansiedad social son más propensas a desarrollar angustia ante el silencio y, por ende, para ellos la demora demuestra falta de interés. En cambio, suelen responder de forma inmediata por el miedo al rechazo.
Cómo reducir la ansiedad en la era digital
Cabe destacar que esta teoría aún no ha sido demostrada de forma científica, por lo que no hay evidencia exacta de ello. Algunos consejos para reducir la ansiedad o el agobio en WhatsApp son quitar los "ticks" azules, silenciar las notificaciones y fijar un horario para mirar los mensajes con calma y no de forma constante. Finalmente, recuerda priorizar siempre el cara a cara.
Si tienes mucha ansiedad, se aconseja visitar a un experto. En caso de ansiedad social se recomienda desafiar los pensamientos negativos, practicar la respiración profunda, enfrentarte de forma gradual a aquellas situaciones que te dan miedo o te agobian y cuestionarte tus pensamientos para descubrir si realmente son importantes o no.