Malas noticias para los vegetarianos: solo el 24% llega a los 100 años según un estudio sobre la longevidad con 5.000 ancianos
La longevidad no depende de reglas rígidas, sino de una dieta nutritiva que permita a las personas mantenerse fuertes y resilientes frente al paso del tiempo.
¿Te has planteado alguna vez vivir hasta los 100 años? Seguramente a la gran mayoría de las personas ni siquiera se les ha pasado por la cabeza tal idea. Socialmente, percibimos la longevidad como un concepto difícil de alcanzar y, a menudo, la asociamos a las naciones orientales, cuya población se ha destacado históricamente por llevar un estilo de vida saludable que supera la media de edad de la mayor parte del mundo.
Hong Kong, con una esperanza de vida de 85 años, o Corea del Sur y Japón, ambos con 84 años, lideran este ranking de supervivencia. Pero, ¿qué es lo que determina realmente la expectativa de vida de una población?
Sin duda, se trata de una cuestión que abarca múltiples factores, siendo uno de los principales la alimentación a la que se exponen las personas a lo largo de su existencia. En este sentido, un análisis compartido por el medio estadounidense Earth destaca la importancia de consumir proteína animal para alcanzar una longevidad extrema.
El consumo de carne y su impacto en la vejez
Un estudio liderado por Kaiyue Wang, de la Universidad Fudan en Shanghái, sostiene que las necesidades nutricionales se modifican profundamente conforme avanza la edad de las personas. Bajo esta premisa, un equipo especializado analizó a un grupo de 5.203 individuos mayores de 80 años que no presentaban enfermedades cardiovasculares, diabetes o cáncer. El objetivo era identificar qué hábitos comunes compartían aquellos que lograban soplar las cien velas.
Los resultados del estudio arrojaron datos sorprendentes: aproximadamente el 80% de los participantes declaró consumir carne de forma habitual. En términos generales, quienes incluían proteína animal en su dieta tenían muchas más probabilidades de alcanzar los 100 años en comparación con aquellos que la evitaban por completo.
Según los investigadores, la clave de este fenómeno reside en peso corporal y la reserva muscular.
La fragilidad como barrera para la longevidad
La explicación científica apunta directamente al estado físico en las etapas avanzadas de la vida. Tener un bajo peso al envejecer puede ser una señal crítica de fragilidad, baja ingesta de proteínas y calorías, o un deterioro general de la salud. Los datos del estudio son reveladores al comparar grupos con bajo peso: entre los vegetarianos, solo el 24% logró alcanzar los 100 años, mientras que entre los consumidores de carne con el mismo perfil físico, la cifra se elevó hasta casi el 30%.
Como conclusión, Wang afirma que los hallazgos sugieren que las recomendaciones dietéticas para las personas mayores deberían enfatizar el equilibrio y la adecuación nutricional. En lugar de evitar estrictamente los alimentos de origen animal, especialmente en el caso de adultos mayores con bajo peso, las pautas de salud deberían priorizar que el organismo cuente con los nutrientes necesarios para mantenerse resiliente.