Marius Borg llora en su declaración en el juicio, exculpa a Mette-Marit y señala que su vida de "sexo y drogas" es por su vinculación con la familia real noruega
Tras la declaración de una de sus presuntas víctimas, el hijo de la princesa heredera ha hablado por primera vez en el proceso penal contra él.
Noruega está recibiendo una enorme atención, y no precisamente para bien. Los tres millones de archivos sobre Epstein que reveló el Departamento de Justicia de Estados Unidos pusieron en el disparadero mediático a la princesa Mette-Marit, pero también se han visto salpicados otras figuras del país:
- Thorbjørn Jagland, exprimer ministro de Noruega.
- Børge Brende presidente del Foro Económico Mundial.
- Terje Rød-Larsen, exministro y diplomático.
El juicio contra Marius, acusado de 38 delitos
Y por si fuera poco, el 3 de febrero de 2026, con la polémica de los archivos en pleno apogeo, comenzó el juicio contra Marius Borg Høiby, hijo de Mette-Marit de Noruega e hijastro del príncipe heredero. Se enfrenta a 38 delitos, entre ellos cuatro violaciones. De ser declarado culpable podrían caerle hasta 16 años de prisión.
En la primera sesión del juicio se declaró culpable de cargos relacionados con las drogas, quebrantamiento de la orden de alejamiento y violencia contra la mujer que era su pareja en agosto de 2024 cuando fue detenido por primera vez. Marius estaba nervioso y había sido arrestado por cuarta vez antes del proceso y llevado al hospital, donde fue visitado por Haakon, Mette-Marit y la princesa Ingrid Alexandra, su medio hermana.
El fiscal Sturla Henriksbø expresó que Marius no iba a ser "castigado con mayor severidad ni con mayor indulgencia por su parentesco", pero su abogada defensora, Ellen Holager Andenæs, manifestó que el hijo de Mette-Marit no ha recibido un trato normal y que no ha visto a otros acusados de los que se escriban miles de artículos y varios libros sobre ellos.
“Realmente no me es posible describir cómo esto ha afectado la vida y la salud mental de Marius durante los últimos 18 meses. Y sería extraño que alguien que está sujeto a tal tsunami de publicidad negativa durante tanto tiempo no pudiera sentir que está perdiendo todo control sobre su vida y sobre su destino”, añadió en declaraciones que recoge Se og Hør.
Una de las víctimas dice que tuvo que ser drogada
En la segunda sesión del juicio declaró una de las mujeres presuntamente agredidas sexualmente. En su caso ocurrió en Skaugum, la residencia de la familia del príncipe heredero en la que vivió Marius. Este asunto se conoció cuando se obtuvo material del acusado que estaba encriptado, que grabó el acto y lo guardó.
"Lo que veo es que estoy completamente inconsciente. No parece que esté respirando. Nunca me había visto así. No estoy consciente en absoluto. He estado bebiendo alcohol", recordó.
"Pero nunca me había visto tan agotada, así que sospecho que quizá haya ingerido algo de lo que ni siquiera era consciente. Cuando tengo sexo, me muevo, o al menos no estoy ahí tumbada con cara de muerta. Creo al cien por cien que me drogaron", declaró la víctima de Skaugum.
Marius Borg rompe a llorar en su declaración
Después llegó el turno de la declaración ´de Marius, que comenzó a llorar y expresó lo difícil que era para él "hablar delante de tanta gente. Me han acosado y atormentado, y el hecho de que estén sentados en esta sala me parece absolutamente terrible".
"La prensa me sigue desde que tengo tres años. He vivido una vida con la que pensarías que muy pocos aquí se identifican. Ha habido mucha fiesta, mucho alcohol y muchas drogas", añadió el acusado.
"La mayoría de la gente en Noruega me conocía mucho antes de que todo eso pasara. Pero soy conocido por ser el hijo de mi madre y nada más, así que he tenido una necesidad extrema de afirmación durante toda mi vida, y eso se ha traducido en mucho sexo, muchas drogas y todo eso", expresó Marius en una declaración recogida por Se og Hør, señalando así que el ser miembro de la familia real noruega, que no de la casa real, por el matrimonio de su madre, le ha perjudicado.
No tardó en mencionar a Mette-Marit y por supuesto en exculparla. La princesa heredera había sido acusada, aunque no formalmente por la justicia, de que tras ser avisada por la policía de que su hijo iba a ser detenido, ir hasta su casa, advertirle y limpiar la vivienda de pruebas, incluyendo la destrucción de una tarjeta SIM.
La propia Mette-Marit negó en un programa sobre la familia real de NRK las acusaciones contra ella, y ahora su hijo lo ha declarado ante el tribunal: "Sé que una increíble cantidad de personas han especulado que mamá lo rompió, eso definitivamente no sucedió. Mamá lavaba los platos, más o menos".
Al ser preguntado por la 'mujer Skaugum', la que declaró antes que él, manifestó que habían tenido relaciones sexuales la primera vez que se conocieron y ha narrado su historia de esta manera:
"Para ser honesto, no recuerdo mucho de esa noche en la discoteca, pero sí, pero he estado en la discoteca cientos de veces. No hubo nada esa noche que destacara".
De allí se fueron en taxi a Skaugum, residencia oficial del futuro rey de Noruega, donde no iban a estar solos: "Mis padres estaban en casa, y mis hermanos probablemente también, pero el sótano está bastante insonorizado. Así que nos aseguramos de que todos los taxis llegaran hasta lo que llamamos la entrada de la cocina. Así mi madre y mi padrastro no los oirían".
Sobre las imágenes que grabó, apuntó que no recordaba “haberlas tomado yo mismo, pero tuvimos sexo completamente despiertos y voluntariamente, como dije, tampoco recuerdo mucho más sobre esa relación", declaró el acusado en este juicio que se prolonga hasta el 19 de marzo de 2026.