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Alberto Miranda Vergara, psicólogo: "El TOC no es ser ordenado ni perfeccionista, es ansiedad"

Alberto Miranda Vergara, psicólogo: "El TOC no es ser ordenado ni perfeccionista, es ansiedad"

"No es 'me gusta el orden', es 'no puedo parar'".

Retrato de una joven mentalmente agotada que lucha con la depresión -
Retrato de una joven mentalmente agotada que lucha con la depresión -Getty Images @amv.psicologia

Todo el mundo, al menos una vez ha escuchado frases como "'¡ay qué TOC! coloca eso" o "tengo un poco de TOC porque me gusta el orden" o "tengo TOC con la limpieza". Y es que este trastorno obsesivo compulsivo ha sido simplificado durante años en conversaciones cotidianas y en las redes sociales. 

Sin embargo, expertos en salud mental advierten de que esta visión distorsiona completamente una enfermedad que puede llegar a ser incapacitante. Uno de ellos es Alberto Miranda Vergara, quien ha querido desmontar algunos de los mitos más extendidos sobre este trastorno psicológico a través de una explicación clara y directa: "El TOC no es ser ordenado ni perfeccionista, es ansiedad". 

El psicólogo explica que muchas personas siguen confundiendo el TOC con simples manías o preferencias personales, cuando en realidad se trata de un problema relacionado con pensamientos intrusivos y compulsiones que generan un enorme malestar emocional. 

"No es una manía, es ansiedad"

Según Miranda Vergara, el error más frecuente es pensar que el TOC consiste únicamente en querer tener las cosas perfectamente colocadas o mantener rutinas estrictas de limpieza. "Si crees que el TOC es ser ordenado, no tienes ni idea”", afirma el especialista. "No es manía, es ansiedad", añade. 

El trastorno obsesivo compulsivo se caracteriza por la aparición de pensamientos intrusivos que generan miedo, angustia o sensación de peligro. Para intentar aliviar esa ansiedad, la persona desarrolla compulsiones o rituales repetitivos. 

Estas conductas pueden incluir comprobar puertas constantemente, lavarse las manos de forma excesiva, repetir acciones concretas o necesitar que ciertos objetos estén colocados de una determinada manera. "No es 'me gusta el orden', es 'no puedo parar'", diferencia el psicólogo. 

Pensamientos que aparecen sin querer

Uno de los aspectos que más difíciles del TOC es que las personas no eligen esos pensamientos obsesivos. Surgen de manera automática y suelen repetirse constantemente. Vergara señala que muchas personas intentan luchar contra esas ideas o expulsarlas de su mente, pero el resultado suele ser el contrario. "No eliges los pensamientos, aparecen solos. Y cuanto más los luchas, más vuelven", explica. 

Este fenómeno psicológico es conocido como "efecto rebote". Es decir, cuando más intenta una persona evitar un pensamiento, más presente termina estando en su mente. Esto provoca un círculo de ansiedad del que resulta muy complicado salir sin ayuda profesional. 

El alivio inmediato que termina atrapando

Otro de los puntos clave que destaca el especialista es el papel de las compulsiones. Aunque los rituales proporcionan un alivio momentáneo, en realidad fortalecen el problema a largo plazo. "Las compulsiones funcionan, pero mal. Te calman ahora y te atrapan después", afirma. 

En psicología, este mecanismo se conoce como refuerzo negativo. Consiste en que la conducta repetitiva reduce temporalmente la ansiedad, por lo que el cerebro aprende a repetirla cada vez que aparece el malestar. El problema es que esa sensación de calma dura muy poco. Con el tiempo, las compulsiones suelen intensificarse y ocupar cada vez más espacio en la vida diaria de la persona. 

Saber que es irracional no evita el sufrimiento

Uno de los grandes estigmas que rodean al TOC es pensar que quienes lo padecen podrían evitarlo si quisieran. Sin embargo, los expertos recuerdan que las personas con este trastorno suelen ser plenamente conscientes de que sus pensamientos o rituales no tienen sentido lógico. 

"Aunque saben que es irracional, lo sienten igualmente como algo necesario, como urgente. Esa es la trampa", explica Vergara. Esa contradicción entre la razón y la emoción es precisamente una de las características más duras del TOC. El cerebro interpreta ciertas situaciones como amenazas reales, incluso cuando la persona entiende racionalmente que no lo son.

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Redactora en El HuffPost España, donde aborda actualidad y estilo de vida. Graduada en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo, inició su carrera como becaria en este mismo medio, que ha sido su verdadera escuela. Madrileña con raíces manchegas, escribe sobre una amplia variedad de temas como: sociedad, cultura, viajes, salud y consumo. Siempre con el objetivo de informar, orientar y despertar la curiosidad del lector.

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