Anna Nadal, fisioterapeuta y experta en salud integrativa: "Si no duermes suficiente, te vas a convertir en una máquina de fabricar inflamación"
"Una noche que no duermes, al día siguiente vas a tener más ganas de comer cosas dulces".
La falta de sueño afecta gravemente a una gran parte de la población en España. De hecho, más del 50% de los adultos no duerme las horas recomendadas o tiene mala calidad de sueño.
Esta ausencia de sueño afecta gravemente la concentración, la memoria y el estado de ánimo, provocando irritabilidad y fatiga crónica. Además, según advierte la fisioterapeuta, dietista y especialista en salud integrativa Anna Nadal, "si no duermes suficiente, te vas a convertir en una máquina de fabricar inflamación".
La experta, que fue invitada al canal de YouTube ENFAF, se centró en cómo el descanso influye directamente en el metabolismo, el apetito y la composición corporal, incluso en personas que siguen dietas estrictas y rutinas de ejercicio.
Dormir poco altera el metabolismo
Según explica Nadal, uno de los primeros factores que analiza cuando una persona no logra perder grasa es su rutina diaria, especialmente las horas de sueño. Y es que durante la noche el cuerpo lleva a cabo funciones clave para la salud.
Mientras dormimos, se liberan hormonas anabólicas responsables de la regeneración de tejidos y la construcción muscular. Si ese descanso no es suficiente o de calidad, estos procesos se ven comprometidos. El resultado es cansancio y una mayor inflamación en el organismo, un factor que dificulta la pérdida de grasa y favorece problemas metabólicos.
Más hambre y antojos tras una mala noche
Uno de los efectos más inmediatos de dormir mal se nota al día siguiente. La experta señala que el hambre y la saciedad se desregula, provocando un aumento del apetito, especialmente por alimentos ricos en azúcar.
"Una noche que no duermes, al día siguiente vas a tener más ganas de comer cosas dulces", explica. Esto ocurre porque el cuerpo intenta compensar la falta de energía rápida, recurriendo a productos como bollería o bebidas estimulantes. Sin embargo, esta energía es efímera y genera el círculo vicioso de: más cansancio, más consumo de azúcar o café y peor descanso posterior.
El exceso de estimulantes empeora el problema
El recurso habitual al café para combatir el cansancio puede agravar la situación. Muchas personas encadenan varias tazas a lo largo del día, activando el sistema nervioso y dificultando el descanso nocturno.
Nadal advierte de que el sueño no depende de la noche, sino que “se fabrica durante el día”. El abuso de estimulantes impide que el organismo entre en un estado de relajación adecuado, elevando la frecuencia cardíaca y reduciendo la calidad del sueño.