David Bueno, experto en neurociencia: "Las personas con altas capacidades no tienen más conexiones neuronales, sino más velocidad de procesamiento
El científico explica desmonta algunos de los mitos más grandes relacionados con estas personas y explica cuál es la principal diferencia entre una persona con una inteligencia estándar y otra con altas capacidades.
Durante años se ha extendido la idea de que las personas con altas capacidades poseen un cerebro "más grande" o con muchas más conexiones neuronales que el resto. Sin embargo, la neurociencia moderna ha ido desmontando poco a poco esa imagen simplificada.
El biólogo y divulgador científico David Bueno, especialista en neurociencia, explica que la diferencia no está tanto en la cantidad de conexiones como en la forma en que el cerebro procesa la información.
Bueno lo explicó recientemente durante una conversación en el podcast Tengo un Plan, un programa con más de dos millones de suscriptores en YouTube en el que se abordan temas relacionados con el desarrollo personal, la ciencia o la economía. En ese espacio, el investigador abordó algunos de los mitos más habituales sobre la inteligencia y el funcionamiento del cerebro.
"Las personas con altas capacidades no tienen más conexiones neuronales, sino más velocidad de procesamiento", señaló. Según explicó, el cerebro humano funciona gracias a una enorme red de neuronas conectadas entre sí mediante sinapsis, y esas conexiones se forman y se reorganizan continuamente a lo largo de la vida gracias al aprendizaje y la experiencia.
El mito del "cerebro más grande"
Durante décadas, parte de la cultura popular asoció la inteligencia con un cerebro más grande o con una mayor cantidad de neuronas. Sin embargo, la investigación científica ha demostrado que el tamaño o el número de conexiones no son, por sí solos, factores determinantes.
La clave está en cómo se organizan esas conexiones y en la eficiencia con la que se transmite la información entre neuronas. En las personas con altas capacidades cognitivas, explica Bueno, el cerebro tiende a procesar los datos con mayor rapidez.
Esto significa que pueden analizar información, establecer relaciones entre conceptos o encontrar soluciones a problemas complejos en menos tiempo que la media. No se trata tanto de "tener más cerebro", sino de utilizarlo de forma más eficiente.
Velocidad y eficiencia mental
Desde el punto de vista neurobiológico, esta mayor rapidez se relaciona con la forma en que las señales eléctricas viajan a través de las redes neuronales. Factores como la mielinización —el recubrimiento que facilita la transmisión de impulsos nerviosos— o la organización de las redes cerebrales pueden influir en esa velocidad de procesamiento.
En la práctica, esta característica puede traducirse en una mayor facilidad para aprender determinados contenidos, comprender conceptos abstractos o realizar razonamientos complejos. Sin embargo, los expertos subrayan que las altas capacidades no implican necesariamente un éxito automático en todos los ámbitos de la vida.
Inteligencia y educación
Bueno también recuerda que la inteligencia es un fenómeno mucho más amplio que la simple rapidez mental. El desarrollo cognitivo depende de numerosos factores, desde la genética hasta el entorno educativo o las experiencias personales.
Por eso, insiste en la importancia de adaptar los sistemas educativos para atender la diversidad de ritmos y capacidades que existen en las aulas. Las personas con altas capacidades, al igual que otros perfiles de aprendizaje, necesitan estímulos adecuados para desarrollar todo su potencial.
La neurociencia, concluye el investigador, ha permitido comprender mejor cómo funciona el cerebro humano y desmontar muchos mitos arraigados durante décadas. Y una de las lecciones más importantes es que la inteligencia no se mide únicamente por la cantidad de neuronas, sino por la manera en que el cerebro utiliza sus recursos.