Helena Rodero, farmacéutica: "Creemos que seguimos la dieta mediterránea, pero casi no existe: en España tenemos mucha tendencia a cenar fiambre"
"Eso no era lo que protegía la salud".

La farmacéutica y divulgadora Helena Rodero ha hablado en el canal de YouTube del Doctor José Abellán sobre los hábitos alimentarios actuales en España y la distancia que existe entre la dieta mediterránea tradicional y lo que realmente se consume hoy.
"Creemos que seguimos la dieta mediterránea, pero casi no existe", afirma. Entre los cambios más significativos, destaca la tendencia a cenar fiambre y productos ultraprocesados, algo que, según explica, se aleja completamente del patrón original.
La dieta mediterránea es una de las más avaladas por la ciencia por su capacidad para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad o deterioro cognitivo. Este modelo alimentario se basa principalmente en alimentos vegetales: frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales, además del uso habitual de aceite de oliva virgen extra.
La dieta mediterránea real no se parece a la actual
Sin embargo, la experta insiste en que la versión que hoy se considera “mediterránea” está muy distorsionada. "Tenemos la idea de que incluye pan, vino, productos animales y fiambre, pero eso no era lo que protegía la salud", explica.
Según señala la doctora y divulgadora, el patrón original de esta dieta en los años 50 y 60 era fundamentalmente vegetal, con un consumo ocasional de pescado o carne y una presencia muy limitada de alimentos procesados.
La costumbre de cenar fiable
Uno de los hábitos que más preocupa a la farmacéutica es la tendencia a cenar embutidos y fiambres. “En España tenemos mucha tendencia a cenar fiambre”, afirma. Esta práctica, según indica, no es tan habitual en otros países mediterráneos y supone un aumento del consumo de sal, grasas saturadas y productos procesados.
Además, advierte que el exceso de ultraprocesados y azúcares puede tener consecuencias no solo para la salud general, sino también para la piel y el cabello. La experta explica que estos alimentos favorecen procesos como la glicación, que acelera el envejecimiento del organismo. Este fenómeno afecta al colágeno, la proteína que da firmeza a la piel, y puede contribuir a un aspecto más apagado y envejecido.
Más lácteos y menos legumbres
Rodero también señala que en España el consumo de lácteos es más alto que en otros países como Italia o Francia. Aunque estos alimentos pueden formar parte de una dieta equilibrada, advierte que el exceso puede alterar el equilibrio nutricional, especialmente si desplaza a alimentos vegetales.
En contraste, la dieta mediterránea tradicional incluía grandes cantidades de legumbres, verduras y productos locales de temporada. Era una alimentación basada en lo que se podía almacenar fácilmente y en ingredientes accesibles, con muy poca presencia de carne y sin ultraprocesados.
Comer natural para proteger la salud
La farmacéutica insiste en que volver a una alimentación más natural puede tener efectos positivos en todo el organismo. “No podemos pretender que la piel o el cabello estén en su mejor momento si el resto del cuerpo no recibe una alimentación saludable”, explica.
Según su recomendación, la base debería centrarse en alimentos frescos, legumbres, verduras, frutas, cereales integrales y grasas saludables, reduciendo el consumo de fiambres, azúcares y productos ultraprocesados.
