Un infectólogo avisa: estas botellas muy usadas en España tienen 40.000 veces más bacterias que el inodoro
El punto crítico es el tapón.

Cada vez más personas en España, ya sea para ir a trabajar, al colegio o al gimnasio, llevan con ellas botellas de aluminio. Sin embargo, un infectólogo acaba de alertar de que las mismas pueden contar con una carga bacteriana elevadísima.
En una publicación en la red social Instagram, el infectólogo Matteo Bassetti ha señalado que una botella de aluminio es un objeto puede llegar a tener hasta 40.000 veces más bacterias que el inodoro.
"La botella que todos llevamos cuando hacemos deporte o vamos a trabajar puede estar más sucia que el inodoro que usamos", ha asegurado Bassetti, quien ha explicado que el lugar de la botella en el que más bacterias se concentran es el tapón.
En concreto, el experto ha subrayado que el tapón (pese a ser una zona de la botella cuya limpieza pasan por alto muchas personas) es un punto crítico para la proliferación de microorganismos potencialmente dañinos.
Para solucionar ese problema Bassetti recomienda lavar intensamente el tapón de la botella con agua caliente y jabón. La acción, que se debe realizar con asiduidad, permite eliminar los residuos bacterianos.
El infectólogo ha animado a la población a que mejore sus hábitos de higiene diaria en lo que se refiere a las botellas de aluminio, ya que en ellas se acumulan muchas bacterias que pueden acabar siendo perjudiciales para la salud.
Cómo limpiar bien una botella reutilizable (y cada cuánto)
La rutina más eficaz es la más sencilla: lavar la botella con agua caliente y jabón después de cada uso, como explica el doctor Bassetti, sin dejar el líquido reposando dentro durante horas. Conviene, eso sí, insistir en el tapón y en la rosca, que es donde más se concentran los microorganismos, y dejar secar la botella destapada y boca abajo, porque la humedad atrapada en el interior es justo lo que favorece la proliferación bacteriana.
Al menos una vez por semana merece la pena una limpieza a fondo. Basta con llenar la botella con una mezcla de agua templada y vinagre blanco (o una cucharadita de bicarbonato), dejar actuar unos minutos y frotar el interior con un cepillo que llegue al fondo y al cuello, las zonas que la esponja no alcanza.
Si la botella tiene piezas desmontables —tapón, junta de goma, pajita—, lo ideal es separarlas y lavarlas una a una, ya que ahí se acumulan restos que pasan desapercibidos.
Conviene tener en cuenta que no todas las botellas de aluminio o acero admiten lavavajillas, ya que el calor y los detergentes agresivos pueden dañar el recubrimiento interior). Merece la pena revisar las instrucciones antes de meterlas en el electrodoméstico.
Si aparecen olores persistentes, manchas que no se van o arañazos en el interior —pequeños surcos donde las bacterias encuentran refugio—, suele ser señal de que toca cambiar la junta o, llegado el caso, la botella entera. Mejor no arriesgar.
