EEUU y Arabia Saudí sellan un histórico acuerdo nuclear que agita el tablero de Oriente Medio
El pacto permitirá al reino desarrollar un programa nuclear civil y, según varios medios estadounidenses, podría incluir la capacidad de enriquecer uranio, una posibilidad que ya ha generado críticas en Washington.

Estados Unidos y Arabia Saudí han dado un paso de enorme trascendencia estratégica al firmar este miércoles un acuerdo que permitirá al reino desarrollar un programa nuclear civil, un movimiento que llega en plena escalada de tensión con Irán y que podría redefinir el equilibrio de poder en Oriente Medio.
El denominado "Acuerdo 123", suscrito por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y el ministro saudí de Energía, Abdulaziz bin Salman, todavía deberá recibir el visto bueno del Congreso de Estados Unidos antes de entrar en vigor. No obstante, su firma ya ha desatado un intenso debate político en Washington.
En el comunicado difundido por el Gobierno estadounidense no se ha hecho público el texto íntegro del pacto, aunque se insiste en que el programa tendrá "fines pacíficos" y estará sujeto a los principios de no proliferación nuclear. Además, el acuerdo concede a las empresas estadounidenses un acceso preferente al mercado de la energía nuclear que desarrolle Arabia Saudí.
"Pueden tener la certeza de que estos acuerdos cumplen con los más altos estándares de seguridad y no proliferación nuclear, al tiempo que se apoyan en la mejor tecnología nuclear y en los mejores científicos del mundo, desarrollados aquí mismo en Estados Unidos", afirmó Wright.
La gran novedad: el enriquecimiento de uranio
Sin embargo, el aspecto más controvertido del acuerdo no aparece en el comunicado oficial.
Según adelantó The New York Times, el pacto permitiría a Arabia Saudí enriquecer uranio, una capacidad especialmente sensible porque, aunque puede destinarse a la producción de combustible para centrales nucleares, también constituye uno de los pasos tecnológicos necesarios para fabricar armas nucleares si se lleva a niveles mucho más altos de enriquecimiento.
De confirmarse, supondría un cambio significativo respecto a otros acuerdos nucleares firmados por Washington con aliados de la región, como Emiratos Árabes Unidos, que aceptó importantes limitaciones para impedir precisamente esa posibilidad.
Un pacto marcado por la tensión con Irán
La firma llega en un momento especialmente delicado en Oriente Medio.
Arabia Saudí mantiene una histórica rivalidad con Irán, país con el que Estados Unidos se encuentra inmerso en un conflicto abierto desde febrero y cuyo programa nuclear continúa siendo uno de los principales focos de preocupación para Washington. Teherán, por su parte, sostiene que su actividad nuclear tiene únicamente fines civiles.
En las últimas semanas, el reino saudí también ha sufrido ataques iraníes en respuesta a la ofensiva estadounidense, mientras que los rebeldes hutíes de Yemen han anunciado un bloqueo marítimo contra buques saudíes en el mar Rojo.
Críticas en el Congreso
La posibilidad de que Riad pueda enriquecer uranio ha provocado una rápida reacción entre varios legisladores demócratas, que ya han pedido al Congreso que rechace el acuerdo por considerar que podría aumentar el riesgo de proliferación nuclear en una de las regiones más inestables del mundo.
No obstante, los republicanos cuentan actualmente con mayoría en ambas cámaras, lo que previsiblemente facilitará la ratificación del pacto impulsado por el presidente Donald Trump, quien desde su regreso a la Casa Blanca en 2025 ha estrechado de nuevo las relaciones con el príncipe heredero Mohamed bin Salman, consolidando a Arabia Saudí como uno de los principales socios estratégicos de Estados Unidos en Oriente Medio.
