María Villalonga, médica: "Hay que beber aunque no se tenga sed. Los ancianos pierden la sensación de sed y, en un golpe de calor, muchos ni siquiera sudan"
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María Villalonga, médica: "Hay que beber aunque no se tenga sed. Los ancianos pierden la sensación de sed y, en un golpe de calor, muchos ni siquiera sudan"

La especialista alerta sobre el peligro mortal de las altas temperaturas para las personas mayores y advierte de que la pérdida fisiológica de la sed es una trampa letal en verano.

Adulto mayor, sentado en un sillón, padeciendo las altas temperaturas del verano.Getty Images

Con el verano plenamente instalado en nuestro país, los termómetros no dan tregua. La subida de las temperaturas está siendo tan asfixiante que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ya ha anunciado varias olas de calor y todo apunta a que en las próximas semanas sufriremos nuevos episodios.

Este tipo de episodios de calor extremo y persistente, si no se toman las medidas preventivas adecuadas, pueden convertirse en una auténtica bomba de relojería para la salud pública. 

Ante esta situación, la doctora María Villalonga ha aprovechado su intervención en el programa de radio Hoy por Hoy de la Cadena SER para lanzar una advertencia crucial sobre la hidratación, desmontando uno de los mitos más peligrosos del verano.

La médica subraya que, aunque estemos en reposo y no sintamos sofoco físico ni necesidad imperiosa de beber agua, es absolutamente vital forzar el hábito de hidratarnos de forma constante

En este contexto clínico, el famoso refrán de "ojos que no ven, corazón que no siente" (o quien no tiene sed, no necesita agua) es una trampa completamente falsa.

El peligro invisible en la tercera edad

Villalonga hace un llamamiento urgente al cuidado y supervisión de los adultos mayores, el segmento de la población más vulnerable ante estos picos térmicos. ¿El motivo? Con el paso de los años, el cuerpo va perdiendo de manera fisiológica la sensación de sed.

“Si están acompañados, hay que recordarles que tienen que beber”, sugiere la especialista, insistiendo en que no podemos esperar a que ellos mismos la pidan, porque probablemente su cerebro no les esté enviando esa señal de alerta.

El sudor, nuestro seguro de vida

La doctora va un paso más allá y alerta sobre una reacción clínica que mucha gente desconoce: cuando una persona de la tercera edad sufre un golpe de calor severo, puede llegar a no transpirar en absoluto. “Determinados pacientes, los ancianos, ni siquiera sudan. El sudor es una de las formas que nuestro cuerpo tiene para protegerse del calor”, sostiene.

La ausencia de esta sudoración es una señal de alarma crítica que puede desencadenar consecuencias fatales. "El sudor evapora agua y con esta evaporación de agua hace que la temperatura corporal disminuya", detalla la doctora.

Por desgracia, el fallo de este mecanismo de supervivencia natural explica el drama que se repite cada verano. "Por esto mismo, durante las olas de calor, una inmensa mayoría de los pacientes que fallecen son personas ancianas que se encontraban solas y sin supervisión", concluye la experta.

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Nacido en Bogotá, Colombia. Redactor del HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Pontificia Universidad Javeriana y Máster de Marketing Deportivo de la Escuela Universitaria Real Madrid. Ha trabajado en varios medios deportivos como Gol Caracol, Vavel Colombia y La Nueva Tendencia. En el HuffPost escribe sobre distintas temáticas relacionadas con los ámbitos de sociedad, salud e internacional.

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