Mario Sánchez Rosagro alerta sobre el moho en la fruta: "Si ves moho en una fruta y cortas solo esa parte, puede que te estés comiendo mucho más moho del que crees"
Retirar únicamente la zona visible afectada no siempre es suficiente
¿Basta con cortar la parte con moho de una fruta y comerse el resto? Es una práctica habitual en muchos hogares, especialmente cuando se trata de alimentos que parecen estar afectados solo en una pequeña zona.
Sin embargo, el nutricionista y tecnólogo de los alimentos Mario Sánchez Rosagro advierte de que esta decisión puede no ser tan inocente como parece. Lo ha hecho durante su intervención en el pódcast Tus Amigas Las Hormonas de la médico y divulgadora Isabel Viña.
El experto explicó que cuando vemos moho en frutas como fresas, frambuesas o arándanos, lo que observamos a simple vista es únicamente una pequeña parte del problema. "Si ves moho en una fresa y cortas solo la parte blanca para comerte el resto, puede que te estés comiendo mucho más moho del que crees", señala.
El moho visible es solo la parte externa
Según explica Sánchez Rosagro, el moho pertenece al grupo de los hongos microscópicos. El característico "pelillo" que aparece sobre la superficie del alimento es únicamente la manifestación visible de una estructura que puede haberse extendido mucho más allá de la zona afectada.
"Lo que vemos es la manifestación externa, cuando el moho ya ha crecido y se ha desarrollado en el alimento", explica el nutricionista. Por este motivo, en frutas pequeñas y con un alto contenido en agua, como las frambuesas, no recomienda retirar únicamente la parte dañada.
Cuando hay que tirarlas si o si
El experto asegura que en este tipo de frutas la recomendación es desechar toda la bandeja cuando aparece moho en alguna de las piezas. "En frutas y verduras pequeñas no hay discusión, si aparece moho, hay que tirar toda la bandeja", afirma.
La razón es que suelen almacenarse en envases cerrados y con elevada humedad, un entorno que favorece la propagación de los hongos. Aunque visualmente solo una fruta parezca afectada, el resto puede estar contaminado sin que todavía existan señales visibles.
La advertencia no se limita a los frutos rojos. Sánchez Rosagro explica que incluso en piezas más grandes, como manzanas o peras, la recomendación general es no limitarse a retirar la zona afectada. "Si aparece moho en alguna parte, por ejemplo en el tallo, también se recomienda tirarla entera y no recortar la zona afectada", señala.
El riesgo de las micotoxinas
Detrás de esta recomendación están las micotoxinas, sustancias producidas por algunos tipos de moho que pueden resultar perjudiciales para la salud. El nutricionista explica que una exposición puntual probablemente no provoque consecuencias graves en la mayoría de los casos, aunque una ingesta elevada puede ocasionar síntomas digestivos como vómitos o malestar gastrointestinal.
Sin embargo, la principal preocupación está relacionada con la exposición acumulada a largo plazo. "Las micotoxinas tienen un efecto acumulativo en el organismo. Se acumulan principalmente en el hígado y los riñones y, según la evidencia científica, se han asociado con un mayor riesgo de cáncer", advierte.
Pero, lo más importante de todo es prevenir su aparición mediante una mejor planificación de la compra y del consumo doméstico. Organizar adecuadamente los alimentos, evitar comprar más cantidad de la necesaria y consumir primero los productos más perecederos puede ayudar a reducir el desperdicio alimentario y evitar que frutas y verduras permanezcan demasiado tiempo almacenadas hasta desarrollar moho.