Soy técnica en nutrición y esto es lo que hago cuando me noto hinchada tras las fiestas
Esta experta explica las pautas que podemos seguir para volver a nuestras rutinas habituales de alimentación, sin prisa y sin forzarnos.

Después de las fiestas es habitual escucharlo —y sentirlo—: “Me noto hinchada”, “estoy más pesada”, “necesito deshincharme”. "Cambian los horarios, las cantidades, el tipo de comidas, dormimos peor, nos movemos menos y el estrés suele aumentar. Todo eso se nota en el cuerpo, especialmente a nivel digestivo y abdominal", explica la técnica superior en Nutrición y Dietética Ana Luzón. "Pero no creo que esa sensación haya que corregirla rápidamente, castigarla o 'arreglarla con soluciones milagro', puntualiza,
Lo primero que destaca esta experta es que "la hinchazón no es sinónimo de problema". Y explica el porqué: "Lo primero que conviene aclarar es algo que rara vez se explica bien: no todo lo que percibimos como hinchazón es retención de líquidos. Muchas veces hablamos de digestiones más lentas; mayor volumen intestinal por cambios en la alimentación; más sal, pero también más hidratos, más fibra o combinaciones distintas, estrés y activación del sistema nervioso; cambios hormonales, y, algo muy importante, la mayor atención y juicio sobre el cuerpo".
Es decir, el cuerpo no está “fallando”, insiste Luzón, "está adaptándose". "Entonces, ¿qué hago yo cuando me noto hinchada?", prosigue esta experta, "no hago depuraciones, ni dietas detox, ni resets. Lo que hago es mucho menos espectacular… y mucho más efectivo", asegura.
Y, continuación, lo cuenta: "Vuelvo a mis rutinas habituales, sin prisa; bebo agua suficiente, sin obligarme ni forzar; priorizo comidas sencillas, calientes y fáciles de digerir; camino más, aunque sea suave; priorizo el descanso y el sueño en la medida de lo posible; y, sobre todo, suelto la idea de compensar". Además, prosigue esta técnica en dietética, "no intento 'deshacer' lo comido, dejo que el cuerpo haga su trabajo y tomo caldo todos algunos días, pero no para deshincharme ni para eliminar líquidos".
Las razones por las que Luzón toma caldo, explica, son: "Porque me hidrata, me reconforta, es fácil de digerir y me ayuda a volver a comidas más suaves si lo necesito". "Un caldo no desintoxica", resalta esta especialista, "no drena y no quema grasa". "Y eso no lo convierte en inútil, sino en lo que es: comida sencilla y agradable. Porque el problema no es el caldo, el problema es venderlo como solución a algo que no es un fallo del cuerpo".
Además, Ana Luzón dice que debemos tener en cuenta que "el verdadero alivio no es físico, es mental": "Curiosamente, muchas personas notan que la hinchazón baja cuando dejan de mirarse con lupa, pesarse, compararse con cómo estaban 'antes de Navidad'. Es decir, entran en "modo control". "Pero cuando dejamos de luchar contra el cuerpo, el cuerpo suele responder mejor, porque cuidarse no es compensar, cuidarse es volver a casa, también con la alimentación", concluye esta experta.
