Un dentista avisa a quienes van dando sorbos al refresco 'zero' o light durante todo el día: "Creen que no pasa nada porque no lleva azúcar, pero no funciona así"
Estas bebidas contienen ácidos que pueden favorecer el desgaste dental.
Cada vez son más las personas que sustituyen los refrescos tradicionales por sus versiones 'zero' o light con la idea de que son una alternativa más saludable. Al no llevar azúcar, muchos creen que pueden consumirlas con total tranquilidad e incluso beberlas a lo largo de todo el día. Sin embargo, los dentistas advierten de que esta costumbre puede tener consecuencias para la salud bucodental que pasan desapercibidas para la mayoría.
Precisamente sobre este hábito ha querido poner el foco el dentista Torben Steen Schønwaldt, presidente de la Asociación Dental Danesa. El experto recuerda que, aunque los refrescos 'zero' o light son una mejor opción que los azucarados para prevenir las caries, eso no significa que sean inofensivos. De hecho, advierte que beberlos poco a poco durante todo el día puede acabar pasando factura a los dientes por la acción de los ácidos que contienen.
El especialista explica que el error está en pensar que la ausencia de azúcar elimina cualquier riesgo para los dientes. "Creen que no pasa nada porque no lleva azúcar, pero no funciona así", señala en declaraciones recogidas por el medio danés DR. Según detalla, estas bebidas contienen ácidos que, al mantener un contacto constante con el esmalte debido a los sorbos continuos, pueden favorecer su desgaste y aumentar la sensibilidad dental con el paso del tiempo.
Sensibilidad dental y demás síntomas
Varios odontólogos aseguran que cada vez observan más pacientes con lesiones provocadas por los ácidos. Los primeros síntomas suelen ser sensibilidad dental, pérdida de brillo en el esmalte e incluso un mayor riesgo de fracturas y desgaste a largo plazo. Una tendencia relacionada tanto con el aumento del consumo de bebidas energéticas como con la falsa sensación de seguridad que generan los refrescos sin azúcar.
Según los expertos, la clave no es únicamente qué se bebe, sino cómo se hace. Tomar un refresco en un periodo corto de tiempo resulta menos perjudicial que mantener los dientes expuestos al ácido durante horas con pequeños sorbos. Además, recomiendan beber un poco de agua después para ayudar a eliminar los restos de ácido de la boca.
Otro consejo importante es evitar cepillarse los dientes inmediatamente después de consumir estas bebidas. El ácido reblandece temporalmente el esmalte, por lo que el cepillado en ese momento puede acelerar su desgaste. Por ello, lo más recomendable es esperar alrededor de una hora antes de utilizar el cepillo para permitir que la saliva contribuya a remineralizar la superficie dental.
Además, los especialistas recuerdan que este efecto no solo lo causan los refrescos light o ‘zero’, sino que zumos, batidos y otras bebidas de frutas también contienen ácidos capaces de erosionar el esmalte si se consumen de forma continuada. Por eso, el agua sigue siendo la mejor opción para hidratarse a diario, especialmente durante los meses de más calor, mientras que el resto de bebidas conviene disfrutarlas de forma ocasional.