Un neurólogo explica por qué con la edad se tiende a madrugar cada vez más: tiene que ver con "el pico mínimo de temperatura corporal"
"A medida que envejecemos, tendemos a acostarnos y levantarnos más temprano".
Seguro que alguna vez has salido a caminar un sábado por la mañana o has pasado por una cafetería a primera hora del día y te has fijado en un detalle curioso: la mayoría de las personas que ya están en la calle suelen ser mayores. Mientras muchos jóvenes aprovechan para dormir un poco más, ellos llevan horas despiertos. Lejos de ser una simple costumbre adquirida con el tiempo, la ciencia tiene una explicación para este fenómeno.
De hecho, numerosos estudios sobre el sueño han comprobado que, a partir de cierta edad, el organismo experimenta cambios naturales que alteran los horarios de descanso. Según explica el neurólogo Luigi Ferini Strambi, jefe del Centro de Medicina del Sueño del IRCCS Ospedale San Raffaele, el reloj biológico se adelanta con los años debido a que el momento en el que el cuerpo alcanza su temperatura mínima se produce cada vez antes. Como consecuencia, aparece la sensación de sueño más temprano por la noche y también la tendencia a despertarse antes por la mañana, incluso sin necesidad de poner el despertador.
"A medida que envejecemos, tendemos a acostarnos y levantarnos más temprano. Esto se debe a que el pico mínimo de temperatura corporal se produce más temprano y modifica los horarios de sueño y vigilia", asegura en declaraciones recogidas por el medio italiano Corriere della Sera. Se trata de un fenómeno fisiológico asociado al envejecimiento que, según los especialistas, forma parte de los cambios naturales que experimenta el organismo con el paso de los años.
Algo inherente a cumplir años
A medida que pasan los años, el sueño tiende a volverse más ligero y fragmentado. ¿Qué quiere decir esto? Hay menos tiempo en sueño profundo, más despertares y ciclos más cortos. Desde Harvard Medical School resumen que, con el envejecimiento, disminuye el sueño de ondas lentas, el cual suele ser el más reparador, y aumenta la sensación de sueño interrumpido durante la noche.
Luigi Ferini insiste en que esta transformación forma parte, en muchos casos, del envejecimiento normal y no debe confundirse de entrada con un deterioro cognitivo. Aun así, advierte que ciertos patrones sí merecen atención, como el cansancio diurno que interfiere en la vida cotidiana, las siestas demasiado largas o el hábito de dormirse primero en el sofá y luego pasar a la cama, porque todo eso puede empeorar la higiene del sueño.
El especialista también desaconseja convertir la televisión, el móvil o la música nocturna en compañía habitual para dormir. Explica que el cerebro asocia mejor el descanso con una cama usada solo para dormir, y la exposición a ruido o luz durante la noche favorece más despertares y un sueño menos estable. Por ello, a la hora de dormir recomienda priorizar rutinas regulares, oscuridad y un entorno silencioso.
Por lo general, dormir peor de forma ocasional puede deberse al estrés, al estilo de vida o a otras enfermedades, pero cuando el sueño deja de ser reparador y el cansancio empieza a condicionar la jornada, conviene consultar. El neurólogo explica que en centros especializados una parte importante de los pacientes necesita pruebas más completas, como la polisomnografía, para aclarar el origen del problema.