Estamos en el año 2025. Toda la Tierra parece ocupada por la derecha radical y la polarización. ¿Toda? ¡No! Unos cuantos irreductibles hacen frente, todavía y como siempre, al peligro. Pero la vida no es fácil para los ciudadanos que lo aguantan.
Los ecuatorianos están llamados a una primera vuelta electoral en la que el actual mandatario, conservador, es el favorito, seguido de la aspirante correísta, de la izquierda. Los altos índices de violencia y la polarización han marcado la campaña.
El partido ultraderechista Alternativa para Alemania se impuso en su primera victoria en una cita con las urnas, al conseguir el 30,8 % de los votos, mientras el Partido Socialdemócrata del canciller quedó como cuarta fuerza, con un 7 %.
Una portavoz de La Francia Insumisa tiene "dudas" sobre si el presidente liberal va a respetar el resultado de las elecciones legislativas del domingo.
El Nuevo Frente Popular ha encontrado inspiración lejos, en 1936. Sus componentes han sabido superar sus diferencias y ponerse todos a una, impidiendo que la Agrupación Nacional toque poder. Ahora está por ver si ellos pueden gobernar.
Aún así, entiende que su apuesta de país está "bien viva" porque se ha mantenido como segunda fuerza, está "en pie" para defender a los ciudadanos, dice.
La segunda vuelta de las elecciones legislativas galas llegan con encuestas que dan por ganadora a la Agrupación Nacional, pero sin absoluta. Ellos han dicho que o van con todo o no buscarán alianzas. Los demócratas han logrado unirse contra AN.
Fue el último líder de la izquierda clásica, antes de la llegada del vencedor de la noche, Keir Starmer. Sus ideas, demasiado radicales para parte de su formación, lo llevaron a rehacerse bajo otras siglas.
Están en juego la gobernabilidad y la estabilidad del país, que puede verse bloqueado por falta de mayorías y sumas o sometido a los nuevos aires de los ultras.
Mark Rutte se marcha tras 13 años en el poder y sus liberales lideran las encuestas, pero igualados con la izquierda, al alza ante la posibilidad de una suma que lleve a la derecha ultra como socia, tras años de cordón sanitario. Mucho que negociar.