Cuando haya alerta de nivel naranja o rojo, las empresas estarán obligadas a reducir la jornada laboral de la plantilla, interrumpir los trabajos al aire libre y fomentar la flexibilidad horaria o redistribuir la jornada.
El nuevo mapa de calor no actuará por provincias sino conforme a municipios que comparten las mismas variedades de temperaturas por clima y greografía.
Es un concepto que aún no existe pero que bien podría imponerse en la mayoría de los países afectados por el calor extremo y no adaptados a la crisis climática.